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Opinión



La Machuchoterapia

Martes, Mayo 14, 2019 - 11:18
 
 
   

El presidente se refirió a las dificultades humanas de dejar de pensar en sí mismos

En una de las mañaneras de estos días el Presidente sin precedente dijo que consideraba necesario que los corruptos y los insaciables del dinero tenían un padecimiento que debía ser tratado. La mención me sorprendió porque lejos de pensarse que el criterio de decir que están enfermos y necesitan ayuda sea una manera de agredirlos o insultarlos, me pareció, como terapeuta, que tal criterio estaba absolutamente bien aplicado a la circunstancia. Desde ese momento, en mi calidad de psicoterapeuta y maestro que trato  el tema con infinidad de alumnos y pacientes, tendría que exponer conceptos relacionados y compartirlos en esta columna periodística. Lo primero que hay que decir es que suena muy elocuente y yo diría agradablemente bien utilizado, el hecho de hablar de la terapia, que quiero pensar que se refería a la psicoterapia, para no confundirlas, sobre todo con toda esa gran miscelánea de terapias actuales que van desde la gemoterapia,  la termoterapia, la equinoterapia, la risoterapia, la fisioterapia y demás terapias a la auténtica y original psicoterapia, aquella basada en los conocimientos científicos desarrollados por la psicología a lo largo de todo el siglo pasado  y no a las miles de consejerías apócrifas y terapéuticas advenedizas que han aparecido en la actualidad con sus consabidos merolicos como Odín Dupeyrón  y Jordi Rosado que ora resulta que ya son grandes científicos del comportamiento  humano. Menjurjes y mengambreas espeluznantemente sanadoras  para el éxito y la prosperidad como los diferentes Coachings y esperpentos maléficos de este tipo.

El presidente se refirió a las dificultades humanas de dejar de pensar en sí mismos para comenzar a adoptar el bien común como planteamiento de vida, registrar que el hecho de que todos tengan es mucho más gratificante que acumular  irracionalmente tremendas cantidades de bienes y riquezas que, como dicen nuestros mayores, es van a quedar en la tierra porque tú te irás del mundo tal cual llegaste a él, con el puro envase con el que te mostraste siempre frente a los demás.

Citaré al vilipendiado Freud que hizo hincapié en la repetición como manera de búsqueda de placer y de aprendizaje, de hecho Jean Piaget lo plantea también: la repetición y la persistencia tienen mucho que ver con todo esto. Quizá podemos interpretar que la acumulación de bienes tiene que ver con la ingestión, es decir, con el placer de la lactancia, de ser amamantados. La fase oral, que a estas alturas ya todo el mundo sabe cuál es y también sabe que la zona erógena está en la mucosa bucal y que tal etapa tiene que ver con, perdón por el término, “estar mamando todo el tiempo”. Hablamos de una oralidad insaciable. Tal etapa se junta con la siguiente a la que se denomina como etapa “Anal”, en la que como sabemos, el placer transmuta de la boca justamente al ano; tenemos que saber también que esta etapa se divide en dos, la Anal retentiva y la Anal expulsiva: ambos argumentos psicodinámicos planteados por Sigmund, nos comienzan a dar un panorama de la explicación psicoanalítica clásica de lo que es el enriquecimiento. En la etapa Anal expulsiva el bebé tiene en placer de soltarlo todo, de devolver a Mamá de dentro de su cuerpo lo que ella también ha sacado de dentro del suyo amorosamente, aunque uno sea leche y el otro sea mierda, eso, claro, como ustedes imaginarán, un bebé no es consciente todavía de lo que significa, para él es sólo una devolución amorosa. Les sugiero consultar el  excelente libro de Ricardo Rafael “Los Mirreyes” pa que vean lo que es andar soltando mierda por todos lados. Pero en la etapa anal retentiva, es cuando el bebé acumula el alimento y no se desprende de él: me parece que este es mucho el punto en el que los corruptos y machuchones están instalados en su psicología, hay un placer anal que tiene que ver con retener y contener esa riqueza. Empachados de bienes comienzan a suponen o a pretextar que el dinero no sólo resolverá su presente sino también el futuro y aquí no sólo el suyo sino el de sus siguientes generaciones. ¿Dónde está el mayor placer, en acumular o en ganar, es decir, en ingerir? El tema del futuro, que me parece mucho más de orden filosófico pero también psicoterapéutico, habremos de tratarlo un poco más adelante. No pueden parar de ganar, de ganar y de seguir ganando, a eso le llaman éxito, mucho éxito, asocian el éxito a la felicidad, por supuesto es una asociación del todo fraudulenta, primero porque la felicidad no es un estado per-sé de la vida, y segundo porque está comprobado que a más acumulación mayor degradación de los atributos humanos, tanto del funcionamiento propio como el de la relación con los demás, mientras más dinero acumulas más policías necesitas para que lo cuiden y más rechazo y odio generas de los demás. Fromm, en un interesantísimo texto llamado “Tener y ser”, describe cómo es que desde la revolución industrial en la que se generan importantes excedentes de producción  y el mundo comienza a llenarse de mercancías, las estrategias de venta comienzan a atacar a las personas con su ser, su identidad, su felicidad, su seguridad, su estabilidad: las promesas de felicidad del mundo comercial es obvio que produjeron lo contrario de lo que prometían, desigualdad, intolerancia, arrogancia, avaricia y el desarrollo, podemos decir,  patológico, de la necesidad obsesiva de posesión y acumulación de bienes materiales.

No podemos negar, sin embargo, que el contagio ha sido espectacular y muchísimas personas persiguen la acumulación como manera de tranquilidad y felicidad, ojo, no la satisfacción de sus necesidades humanas, sino la acumulación. Su ascendencia cultural permea la sociedad de una  manera devoradora, de bisabuelos a abuelos, de estos a los padres y después a los hijos y así sucesivamente. Como todos sabemos la consecuencias son funestas, la destrucción del mundo, del planeta, de lagos, islas, mares, etcétera. todo en el  nombre de la seguridad y del futuro de su familia. Hablamos de la acumulación vinculada a la corrupción por supuesto, las más de las veces tener tanto significa una manera de tranzar tanto, díganme el caso que quieran, es un patrón de comportamiento asociado a la acumulación.

En lo psicológico cuando analizamos a la madre en cuestión, no podemos generalizar si tal madre fue demasiado abundante en su lactancia y sació al niño con muchísimo más  de lo que necesitaba o por el contrario lo trajo el mundo incluso hasta con poco deseo de tenerlo para que ese niño, futuro machuchón, compensara en la vida lo que su madre no le había dado que es la historia final de la película El Gran Gatsgy, que se vuelve justamente en bien, bien machuchonón ¡!! Técnicamente a este proceso se le conoce como reparación y lo interesante es que es un mal social generalizado,

A mi me parece que Maslow aborda una perspectiva y un solución distinta que el de la sufrida madre amamantadora que tiene la culpa de todo. Él habla de necesidades, de necesidades básicas que todos tenemos con las que logramos subsistir, -aunque muchísimos actualmente no las tengan cubiertas y logran subsistir-, necesidades de seguridad que todo tenemos y hasta los machuchones también, aunque tengan guardaespaldas y bunkers donde guardan sus riquezas Necesidades de filiación como tener a alguien a quien querer, necesidades de reconocimiento que justamente tienen mucho que ver con el querer ser visto sobre la perrada. Como el Víctor Trujillo que nos acaba de decir perrada sacando lamentablemente el marrano y asqueroso cobre del que está hecho, qué pena, muchos sabíamos desde hace mucho tiempo que era un tipo que no valía la pena. En fin, y finalmente las necesidades de Autorrealización que tienen que ver con lograr la trascendencia, lograr permanecer entre los demás en el tiempo como, yo creo, ya saben quién, como Juárez, como Villa, como Zapata que vive, Como Cárdenas: los multimillonarios son flor de un día, no terminan trascendiendo nunca.

Pero Abraham Maslow habla de un término que me parece que es fundamental, el de las Meta-necesidades, son necesidades creadas, bienes que te hacen presumir frente a los demás. Todos tenemos que trasladarnos de nuestro trabajo a nuestra casa, todos, podemos hacerlo caminando –muy bueno-, podemos hacerlo en bicicleta, podemos hacerlo en metrobus, en transporte público, en automóvil, en vochito, pero hay quienes necesitan, lo digo así con estas palabras, necesitan un jaguar o un mercedes Benz para trasladarse a su casa en la que tienen albercas, adornos de oro de todo el mundo, etcétera.  Las meta-necesidades se convierten en significantes impostergables, son fundamentales para la existencia y podemos matar por ellos, el mundo parece estar peleando por cosas que verdaderamente no necesita, esa es la parte más dramática de todo, es por eso que me parece que la mención del presidente da justamente en el clavo, no sólo se trata de la cultura del corrupto y del machuchón,  se trata de su propia estabilidad personal, de su propia salud física y existencial. ¿Cómo es posible que tengamos que entender que una persona para sobrevivir necesita seis casas y cuatro automóviles de lujo, o viajar constantemente a Europa y Asia, o comprar ropa de marca y lentes de 40 mil pesos, mientras muchas otras personas viven felices, verdaderamente felices, satisfaciendo sus necesidades básicas de alimentación, de vestido, de casa.

En fin, la idea central está dicha, me parece que ya me estoy extendiendo mucho, los invito a pensar en estas reflexiones, a cuidar el planeta que se nos termina por la ambición de unos cuantos, a ir ligeros por la vida encontrándonos los unos con los otros… Salud a todas y todos.


Semblanza

Abelardo Fernández

Dr. en Psicología. Coordinador de Desarrollo Humano y docente de la Escuela Libre de Derecho de Puebla (ELDP) Psicoterapeuta Gestalt, Musicoterapeuta, autor del libro: Desarrollo Humano para Abogados.

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