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Opinión



López Obrador, promotor del huachicoleo eléctrico

Miércoles, Febrero 27, 2019 - 06:41
 
 
   

Medida que al incrementarse y extenderse, ha contribuido a provocar el boquete financiero

AMLO no sólo promovió hace veinticinco años el robo de energía eléctrica, al incitar, inicialmente a sus paisanos, a no pagar a la Comisión Federal de Electricidad el importe de la energía eléctrica que consumían. Medida que al incrementarse y extenderse a otras regiones del país, ha contribuido a provocar el boquete financiero que hoy mantiene a punto de la insolvencia  a esa empresa del Estado Mexicano.

Efectivamente, en días recientes, el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett, respaldado por el director de Finanzas de esa empresa, Antonio Rojas, en una conferencia de prensa donde torpemente  manejaron diversas cifras de dinero, dio a conocer el monto de las pérdidas financieras que enfrenta el órgano paraestatal que el presidente López puso en sus manos.

Bartlett dio a conocer a los reporteros de los medios informativos impresos y electrónicos ─entre ellos a los de la prensa que su patrón, el presidente López, ha calificado de prensa fifí─ que durante el año 2018, la CFE dejó de percibir más de 105 mil millones de pesos a causa del robo de energía eléctrica, así como también de pérdidas técnicas, no técnicas y por concepto de cartera vencida.

De esta multimillonaria cifra, advirtió el exsecretario de Gobernación y exgobernador de Puebla, 45 mil millones de pesos corresponden a la cartera vencida que afecta las finanzas de la CFE por consumos de energía eléctrica no pagados por  usuarios.

De esos 45 mil millones, 14 mil millones de pesos, enfatizó Manuel Bartlett, “son los adeudos del gobierno de federal, estados y municipios” (sic). Los  41 mil millones de pesos restantes, por consiguiente, corresponden a deudas originadas por el no pago de energía eléctrica consumida dentro del ámbito de los sectores, habitacional, comercial e industrial.

Durante el desarrollo de su perorata mediática Manuel Bartlett tuvo la precaución (o la indicación de López Obrador)  de no informar a los reporteros de la prensa que el principal causante del quebranto financiero que sufre la CFE, por energía eléctrica suministrada y no pagada por los consumidores, es, ni más ni menos, quien ahora ocupa la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador, como consecuencia lógica de la huelga de pagos que promovió en Tabasco hace veinticinco años.

Huelga que se extendió a diversos municipios de los estados de Chiapas, México y Veracruz, así como a varias zonas de la Ciudad de México y que aún perdura. Ocasionando graves daños económicos a la empresa mexicana que la propaganda gubernamental ha hecho creer que, igual que Pemex, pertenece a los mexicanos y por lo tanto hay que saquearla. 

Conociéndose públicamente el desempeño deshonesto que tuvo Manuel Bartlett Díaz, siendo secretario de Gobernación del presidente Miguel de la Madrid, está en duda la veracidad de las cifras que atropelladamente dio a conocer en su calidad de director de la CFE, durante su conferencia de prensa de la semana anterior, respecto a que el monto de los adeudos que existen por concepto de energía eléctrica consumida en hogares, comercios e industrias y no pagadas, con datos al 22 de febrero de 2019, sea de 41 mil millones de pesos, cuando  hace 3 años, 2 meses, 26 días atrás, es decir, el 26 de noviembre de 2015,  el entonces director de la CFE, Enrique Ochoa Reza, informó que la cartera vencida por el no pago de energía eléctrica era, hasta esa fecha, de 43 mil 321 millones de pesos.

La huelga de pagos por consumo de energía eléctrica, promovida hace veinticinco años, por el ahora presidente de la república Andrés Manuel López Obrador, tuvo exitosa aceptación dentro de esa enorme masa de mexicanos que todo lo quieren regalado, sin que nada les cueste, porque “¡siendo de gorra, hasta las puñaladas son buenas!” A todos ellos, el presidente de la república, que se ufana, cuantas veces tiene oportunidad, presume de combatir la corrupción, les ofreció aplicar su corruptor programa de ¡Borrón y cuenta nueva!”, para que sus deudas con la CFE queden en cero.

Aun conociendo los antecedentes de AMLO en materia de corrupción, es sorprendente que el hombre que hoy, siendo presidente de la república, decidió combatir el robo masivo de gasolina, de manera improvisada y espectacular, pero careciendo de una estrategia que garantizara el éxito de la tarea que decidió emprender, sea el mismo hombre que en 1995, quejándose que la mafia en el poder  le robó la gubernatura de Tabasco, asumiendo una actitud de revanchismo político, incitó a sus paisanos a participar en una huelga de pagos contra la CFE, bajo el argumento que sus tarifas son elevadas. Causándole los multimillonarios daños financieros que ahora sufre la industria eléctrica mexicana.

Por lo demás, está suficientemente claro que el director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz, no es, en forma alguna, un ejemplo de honradez gubernamental. Porque ocupando el cargo de secretario de Gobernación en el gobierno del presidente de la Madrid, en julio 1988, tuvo bajo su responsabilidad la ejecución del mayor fraude electoral que se haya efectuado en la historia de México.

Ese histórico y deshonroso fraude que dirigió el ahora director de la CFE en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, tuvo la finalidad manifiesta de robar la presidencia de la república al candidato triunfador, Cuauhtémoc Cárdenas, a como hubiera lugar, para entregarla en charola de oro al candidato derrotado, Carlos Salinas de Gortari, a quien AMLO acusa de instaurar el neoliberalismo en México.

Tan pronto como ese priista asumió la presidencia arrebatada a Cárdenas, procedió a compensar al ejecutor de la engañifa electoral, su compañero de partido político, Manuel Bartlett, designándolo, primero, secretario de Educación Pública (1988-1992). Después, coordinador de Evaluación y Promoción de Proyectos de Desarrollo (1992-1993) y, finalmente, gobernador del estado de Puebla (1993-1999).

De esta manera, Salinas de Gortari pagó con esplendidez el ilegal servicio que le hizo su correligionario Manuel Bartlett y éste lo cobró con esos tres cargos públicos que supo explotar en su provecho y le han servido para mantenerse en la nómina de la burocracia dorada durante treinta años consecutivos.

Otra “consulta pública” fraudulenta de AMLO

Durante los días 23 y 24 de febrero el presidente López efectuó una de sus acostumbradas y fraudulentas consultas públicas en algunos lugares de los estados de Morelos, Puebla y Tlaxcala para que el pueblo sabio tuviera oportunidad de dar o no su anuencia, libre y democráticamente, para que el gobierno de Morena que encabeza López ponga en funcionamiento la planta termoeléctrica de Huexca.

Nadie supo ni sabe la cantidad de boletas que se emitieron para efectuar la consulta lópezobradorista. Ni quién ni en dónde las resguardaron. Tampoco se conoció la identidad de los votantes, ni hubo listados donde estuvieran previamente registrados sus nombres. También se careció de la imprescindible tinta indeleble para aplicarla a las personas que votaron. Nadie se enteró ni supo quiénes y dónde efectuaron el conteo de votos y si existieron personas que atestiguaran que el cómputo de votos fuera correctamente realizado.

Así, con estas numerosas y premeditadas irregularidades se llevó a cabo la cuestionada consulta pública que utilizó AMLO para afirmar, sin exhibir prueba documental alguna, que avalara su dicho, que el 59.5% del pueblo sabio dijo que sí a la puesta en servicio de la obra pública que ha sido rechazada por un importante segmento de la población morelense, desde el momento mismo que empezó a construirse.

Jorge Zapata, nieto de Emiliano Zapata, preguntó por qué se le ocurrió a López Obrador declarar oficialmente el año 2019 como “Año del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata”,  si va a conmemorar este año quitándole el agua a los ejidos de origen zapatista para utilizarla en el funcionamiento de la planta termoeléctrica de Huexca.

En mayo de 2014, el sempiterno buscador de la presidencia de la república y cinco años después, convertido en usufructuario de ese importante cargo público, Andrés Manuel López Obrador, manifestó que poner en servicio la termoeléctrica de Huexca significaba poner un basurero en Jerusalén. Cinco años después, en febrero de 2019, dijo lo contrario, al advertir que de no disponer su funcionamiento equivaldría a convertir en chatarra esa obra pública donde se invirtieron 25 mil millones de pesos.

Habrá que preguntar a López porqué entonces convirtió en chatarra la construcción del NAIM, donde en el momento de cancelar esa importante obra pública estaban invertidos más de 130 mil millones de pesos. Obra que de haber continuado construyéndose habría permitido que México contara en poco tiempo con uno de los aeropuertos más modernos y eficientes del mundo.


Semblanza

Raúl Espejel Pérez

Ha colaborado como articulista en la revista Jueves de Excélsior, El Universal de México, El Universal Gráfico, El Universal de Puebla, El Día, Nueva Era de Puebla y la revista Momento de Puebla (versión impresa y digital).

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