Independientemente que estés con Barbosa o en contra de él, que te caiga bien o mal, que lo quieres de candidato a gubernatura o no, hay que reconocer que es un experto en la política maquiavélica que algunos políticos como él, la han convertido en todo un arte. Está realizando una estrategia magistral para tener a su favor la candidatura al gobierno de Puebla en la próxima elección extraordinaria.
Después del trágico accidente del pasado 24 de diciembre que enluto a los poblanos, él de inmediato se puso a trabajar para repetir en esa candidatura y lo primero que hizo fue reunir a los diputados locales de MORENA-PT-PES y algunos Legisladores Federales de ese bloque y los instruyó para que de entre ellos, saliera el futuro gobernador interino. Según les dijo “porque era un derecho y una decisión que se tenía que tomar en el Congreso del Estado de Puebla”. Poco le valió la reunión que tuvo esa misma tarde con el sub-secretario de Gobernación Federal, el chiapaneco Zoe Robledo quien les llevó el mensaje de que por cortesía política la Secretaría de Gobernación quería que esa posición la tuvieran los Panistas (Morenovallistas). Inmediatamente después de esta reunión, en el mismo momento que se celebraban los que denominaron “funerales de estado” él siguió tirando línea para que el gobernador interino fuera uno de ellos, bajo la máxima de que “las cosas de Puebla se deciden en Puebla”. Con ese ánimo los hechó a pelear, perdón a competir, al decirles que fueran ellos y nadie más quienes decidieran quién sería el gobernador interino. Sabiendo de antemano que entre ellos jamás se iban a poner de acuerdo, sino al revés se iba a generar una guerra fratricida como la que vimos, era todos contra todos e iban a mostrar sus ambiciones y al peor político que tiene cada uno de ellos. No les importó la ética más elemental para hacer política, se dieron con todo, bueno hasta temas familiares salieron a relucir.
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Todo ésto era lo que esperaba Barbosa, todo lo generó él y el resultado le convino, ya que cuando las cosas parecían salirse de control, llega él como el salvador o dueño de la plaza y tranquiliza a los suspirantes, a los que no les quedó de otra que declinar en sus aspiraciones, debido al enorme desgaste tanto personal, como mediático, bueno hubo uno que hasta se desmejoró en su salud. Y al final todos se replegaron al darse cuenta que debido a ese conflicto, sus aspiraciones eran ya nulas para la gubernatura interina. Decidieron que sea la Secretaría de Gobernación Federal quien asuma esas mesas de negociación como ahora ocurre, para decidir quién ocupará esa posición transitoria y que todo quedara como desde un principio estaba pactado.
¿Y quién ganó con todo ésto? Pues únicamente Barbosa, ya que se deshizo de las aspiraciones de todos los diputados locales y uno que otro legislador federal para ocupar la posición en la gubernatura interna y para la candidatura en la elección extraordinaria.
Se mostró ante la Secretaría de Gobernación Federal como el todo poderoso en los temas políticos de Puebla ( jefe de plaza) que nada puede pasar sin que él esté de acuerdo.
Y también avanzó en forma importante en su deseo de hacerse de la candidatura de su bloque, para buscar por segunda vez la gubernatura de Puebla.
Ya nos demostró que es capaz de hacer lo que sea para ser el futuro gobernador. Falta lo que digan los electores el próximo mes de junio de este año.