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      Día Mundial del Agua, el mayor de los Derechos Humanos

      Lunes, Marzo 23, 2015
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      Ingeniero Agrónomo. Exrector de la Universidad Chapingo. Trabajó como secretario en 3 administraciones estatales. Consultor FAO. Tiene 3 Doctorados Honoris Causa y 15 libros escritos. Candidato del PRI a la gubernatura 2019.
      Día Mundial del Agua, el mayor de los  Derechos Humanos

      Entre los espectros del medio ambiente que amenazan a la humanidad en el siglo XXI, se encuentran el calentamiento global, la destrucción de los  bosques tropicales, la desertificación y la excesiva pesca oceánica, pero la escasez de agua ocupa el primer lugar en la lista, especialmente en los países en desarrollo, según Montaigne, 2002.

      Satisfacer las  necesidades de 2 mil millones de personas que no tienen agua en 48 países, gobernar con la tensión social que ésto provoca y asegurar el suministro alimentario de la población, tomando en cuenta que para obtener las 2 mil 800 kilocalorías diarias por persona se requieren mil metros cúbicos de agua, son, según Michael D. Lee,  los mayores retos del porvenir en el sector hídrico.

      Estudios de la Universidad de Oregon, señalan que 261 cuencas en el mundo, que ocupan el 45 por cieto de la superficie, cruzan fronteras de dos o más países: 145 acciones dependen de los sistemas fluviales compartidos para cubrir al menos una parte de sus necesidades de agua dulce y, en muchos de estos, la dependencia es completa.

      El agua es una necesidad básica del ser humano, superior en importancia a los alimentos, es un derecho fundamental de las personas. Es el factor limitante del desarrollo económico y social de las comunidades. Su abastecimiento es una de las más grandes preocupaciones de ciudadanos y gobiernos, especialmente en aquellos lugares donde el crecimiento poblacional, la deforestación, la erosión y la contaminación se han elevado. Sin agua no hay vida, sin agua no hay nada.

      Las autoridades estatales, municipales, presidentes auxiliares, agentes, administradores, inspectores, miembros del consejo de cuenca, jueces de paz, comisariados ejidales, presidentes de módulos de riego, representantes de la pequeña propiedad y las comisiones encargadas de administrar el agua a nivel comunitario, tanto para uso doméstico como agrícola, están  obligados a conocer el origen, la cantidad y la calidad del agua que disponen y podrían disponer las comunidades. Mucha  gente no sabe de dónde viene el agua que tiene.

      También deben conocer los derechos y obligaciones en el uso, cuidado y conservación del agua, establecer acciones de capacitación, orientación, convencimiento y normas que permitan conservar y mejorar la disponibilidad del agua para el desarrollo comunitario.

      Aunque la seguridad pública, el empleo, la electricidad, el pavimento de calles y carreteras, la construcción de puentes e infraestructura preocupan mucho a la gente como necesidades inmediatas, el agua es el problema más sentido de nuestro de tiempo, porque la disponibilidad ha ido disminuyendo y no hay, por su alto costo, suficientes proyectos de reciclamiento y reuso.

      Entre los principales problemas del agua en las comunidades están el insuficiente abasto, pozos y manantiales agotados, áreas forestales deterioradas, sobrepastoreo,  obras de captación azolvadas e insuficiente infraestructura de almacenamiento, alto costo de extracción, contaminación de ríos y barrancas y en general una escasa cultura del conocimiento y cuidado del agua.

      El gobierno, a través de comités ciudadanos, había venido atendiendo el suministro de agua a la población y su tratamiento. En las últimas décadas se transitó en varias ciudades a formas mixtas de administración, combinando recursos públicos e inversión privada en proporción 51:49 lo que ha dado muestras de operatividad, manteniendo la rectoría del estado.

      Recientemente se ha orientado, en algunas ciudades, a privatizar completamente el abasto del agua teniendo como consecuencias aumentos inmediatos y una desvinculación de la autoridad con la población. Un derecho humano, el mayor de todos por su valor para la sobrevivencia, no debe ser privatizado y menos si sólo es en función de rentabilidad económica.

      El agua es la base de la vida, es la base del desarrollo.

      Como bien dijo Lord Byron, “hasta aprenderlo con dolor, la gente no sabrá del agua el valor”.

      @jimenezmerino

      Fb: alberto.jimenezmerino

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