Del 1 de enero al 10 de octubre de este año en Puebla se registró al menos una ejecución en 75 municipios, con lo cual el estado acumuló 282 ejecuciones, de acuerdo con la investigación hemerográfica realizada por el criminalista y criminólogo Mauricio Saldaña.

La tabla que se presenta a continuación será actualizada cada mes, agregando cualquier municipio del estado de Puebla que registre una ejecución, o bien, si algún “muerto poblano” lo tiran en otra entidad federativa.

Municipios con ejecuciones 2021

Pongo a consideración suya el listado de 75 municipios del estado de Puebla que durante 2021 han tenido al menos una ejecución, en el entendido que debe remarcarse cuantas veces sea necesario: no pocas de las personas ejecutadas eran inocentes y fueron privadas de la vida por “no pagar piso”, la cuota de extorsión.

El corte de caja para este producto se hizo el 10 de octubre. Valga el apunte metodológico: del 1 al 10 de octubre ya se habían registrado diez ejecuciones en el estado de Puebla, cifra que, al sumar con el acumulado del 1 de enero al 30 de septiembre, arroja 282 ejecuciones en total.

Tome usted en cuenta la verdad de Perogrullo de que, aún no termina octubre, por lo que habrá que actualizar la cifra, con las correcciones pertinentes vía probabilidad, considerando el cerco informativo con el que torpemente han intentado bloquear los datos verdaderos.

Existen municipios como la ciudad de Puebla que, por sí solos, tienen más ejecuciones que el estado de Tlaxcala entero, al tiempo que hay docenas de municipios más que apenas y registran una sola muerte violenta.

Encontrará usted que hay municipios de entidades vecinas que no estaban convidados al baño poblano de sangre, pero que registran un ejecutado al menos. Diciéndolo cutremente, a estas poblaciones les tiraron un muerto “poblano”: Ixtacuixtla, Nativitas, Tlaxcala y San Pablo del Monte (Tlaxcala); Tlapacoyan (Veracruz) y Zapotitlán Palmas (Oaxaca).

Por otra parte, verá que los municipios del “Triángulo Rojo” original han registrado al menos un ejecutado: Acajete, Acatzingo, Amozoc, Atzizintla, Cuapiaxtla, Los Reyes de Juárez, Palmar de Bravo, San Martín Texmelucan, San Salvador El Seco, San Salvador El Verde, Tecamachalco, Tepeaca y Tlacotepec de Benito Juárez.

Como comenté en su momento, Quecholac es el único municipio con gobernabilidad fáctica que está en dicho triángulo y que no registra un ejecutado. Habrá que hacer dos precisiones: el que no registre un ejecutado no significa que no los tenga y, es evidente que habrá alguna muerte, dada la ansiedad estatal porque haya uno.

Se preguntará qué es eso de gobernabilidad fáctica: es la gestión pública de una localidad, municipio, estado o país que se caracteriza por el acuerdo entre liderazgos de una organización criminal de alto impacto y la autoridad electa por todos sus ciudadanos.

La gobernabilidad fáctica no es sinónimo de Estado fallido, aclaro. El gobierno fáctico es disfuncional, lo que quiere decir que el ayuntamiento o el gobierno estatal hacen su trabajo a medias y, además, lo hacen mediante el acuerdo entre gobernantes y criminales.

De acuerdo a mis propias estimaciones basado en docenas de visitas a casi todas las entidades federativas, alrededor del 40 por ciento de todos los municipios de México tienen un problema de gobernabilidad fáctica.

Por supuesto, el estado de Puebla tiene un severísimo problema de la naturaleza mencionada, y no podría ser de otra forma, considerando la pérdida de gobernabilidad, la avalancha del robo de combustible y el que dejó de ser una entidad santuario, poco antes de 2010.

Una entidad santuario es un estado que se declara neutral por parte de todos los cárteles y se emplea para que las familias de los jefes criminales puedan radicar ahí, sin la zozobra de que pudieran ser víctimas de un atentado. En todo el país, solo queda una entidad santuario: Yucatán. Y haciendo lo que puede, ahí va Querétaro.