Tras 90 minutos de tensión, el alargue pronosticado y una tanda de penales pareja, la Selección de Italia se coronó en la edición 2020 de la Eurocopa para alcanzar así su segundo trofeo de este tipo. Pese a remar contracorriente y presentarse en patio ajeno, los dirigidos por Roberto Mancini supieron manejar a un estadio de Wembley que estaba completamente volcado hacia el cuadro de Inglaterra.

El duelo tuvo su apertura recién en la primera llegada clara, donde el local golpeó primero en una contra perfecta que comenzó con Luke Shaw por izquierda y siguió más adelante con Harry Kane, quien abrió a la derecha para la subida de Kieran Trippier. El lateral del Atlético de Madrid recorrió varios metros y cuando quedó en posición de lanzar el centro, esperó hasta último minuto para mandar una bola aérea rumbo a Shaw, quien definió para poner el 1-0 apenas al minuto 2.

Una vez conseguida la ventaja de manera prematura, el elenco del DT Gareth Southgate se volvió dueño de la pelota y complicó al cuadro italiano, quienes se desbordaron ante los ataques de su rival. En su aspecto defensivo implementaron una presión alta con la que asfixiaron a hombres como Lorenzo Insigne y Ciro Immobile cada vez que les llegaba el esférico, pero aun con esa gran labor, los británicos no tuvieron demasiadas oportunidades frente al arco rival.

Por su parte, la jugada más clara para Italia fue un disparo de media distancia de Federico Chiesa, quien jugó el papel de atrevido para sacarse hombres de encima e intentó rematar con las que tuvo cerca. Para los últimos 15 minutos, el cuadro de Mancini pudo salir del asedio inglés y, aunque careció de creatividad para armar peligro, pudieron reconciliarse con la pelota.

La tónica del juego cambió para el complemento. Inglaterra optó por replegarse y apostaron por el contragolpe con Raheem Sterling y Mason Mount, mientras que Italia se hizo cargo de la posesión y se vio obligado a salir del fondo para tomar la iniciativa.

El retroceso inglés salió muy caro debido a que al minuto 65 llegó la igualada ‘azzurri’ con una pelota parada. En un tiro de esquina peinaron la pelota al primer palo y Marco Verrati apareció por atrás de todos para meter el testarazo que nuevamente obligó a Pickford a estirarse. Esta pelota pegó primero en la mano del arquero para luego rebotar y caer en el dominio de Leonardo Bonucci, quien capturó y pegó para marcar el 1-1.

Pese a los intentos de ambos conjuntos, el tiempo reglamentario terminó y la definición se estiró hasta la prórroga, donde el marcador no se movió y ambos conjuntos parecían sentirse cómodos con llegar hasta los tiros desde punto penal.

Domenico Berardi (Italia) y Harry Kane (Inglaterra) convirtieron las dos primeras anotaciones con buenos disparos de inicio, mientras que el italiano Andrea Belotti erró con su tiro para dar ventaja a la localía, con el acierto de Harry Maguire.

Los papeles se invirtieron con los terceros al orden gracias a la anotación de Bonucci y el error de Marcus Rashford, situación en favor de los italianos que se repitió con el acierto de Federico Bernardeschi y la falla de Jadon Sancho. Finalmente, Jorge Luiz Frello rescató la esperanza inglesa con su fallo en el cobro, pero Bukayo Saka –que necesitaba meterla para mantener en incógnita al campeón- no pudo ante la estirada de Gianluigi Donnarumma, quien le brindó a los italianos su segunda Eurocopa de la historia.

Únicamente en 1968, año en el que fueron anfitriones, habían conseguido proclamarse campeones europeos, donde precisamente eliminaron a los ingleses en semifinales antes de imponerse en la final ante Yugoslavia. Tanto en Bélgica y Países Bajos 2000 -ante Francia- como en Polonia y Ucrania 2012 -ante España- finalizaron subcampeones.

 

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