El municipio de Juan C Bonilla no tiene un Atlas de riesgos a pesar de que el gobierno federal detectó alta susceptibilidad en deslizamiento de laderas y actualmente registra un socavón que crece continuamente.

El municipio poblano no tiene un documento en donde se advierta de los peligros que enfrentan los 23 mil 783 habitantes hasta ahora registrados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

De los 217 municipios que tiene Puebla sólo 38 cuentan con Atlas de riesgos y entre ellos están AcajeteAjalpanAquixtlaAtlixcoChignahuapanPueblaQuimixtlánEsperanza

CuautlancingoChalchicomula de SesmaChcihiquila y Guadalupe Victoria.

Los estudios de los municipios que sí tienen Atlas de riesgos tienen antigüedades diferentes, algunos datan  de 2005 y los más recientes son de 2016, cuando el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) recomienda hacerlos cada tres años.

Gobierno federal advirtió de deslizamientos

El CENAPRED y el Consejo Nacional de Protección Civil advirtieron de al menos 10 zonas con alta susceptibilidad a deslizamiento de laderas, que puede derivar en reacomodos y colapsos de la tierra en Juan C. Bonilla.

Los deslizamientos de laderas son los más frecuentes en el país y su tasa de mayor ocurrencia es en la temporada de lluvias, pero también pueden ocurrir durante sismos intensos, erupciones volcánicas y por actividades humanas como cortes, colocación de sobrecargas (viviendas, edificios y materiales de construcción), escurrimientos, filtraciones de agua, así como excavaciones.

Las autoridades federales señalan que las medidas de prevención y mitigación deben estar  orientadas a reducir al mínimo el ingreso al interior de las laderas.

Otros riesgos que detectó el gobierno federal son tormentas eléctricas, granizo y sísmicos. Con menor nivel se ubican complicaciones como inundaciones, sequías, ondas cálidas, ciclones tropicales y nevadas.

Informar y concientizar a la población

La administración federal propone que se difunda y concientice a la población sobre las actividades que aumentan la susceptibilidad de laderas, como la deforestación, así como identificar síntomas de inestabilidad como hundimientos y agrietamientos en el terreno e infraestructura.

Focalizar los recursos para atender de manera inmediata zonas que manifiesten síntomas de inestabilidad y vigilar la lluvia permanentemente en zonas susceptibles de deslizamiento e implementar planes de atención.