Por debilidades en el aparato civil de México, el Ejército Mexicano ha ido ejerciendo roles que en otros países cubren las autoridades civiles, aseveró Herminio Sánchez de la Barquera y Arroyo, Decano de Ciencias Sociales de la UPAEP.

En México las Fuerzas Armadas tienen muchas tareas que no siempre corresponden a su propósito, de tal manera que su involucramiento en actividades que deberían ser atendidas por los civiles, en nuestro país ya se ve como una actividad normal, señaló

Ana María Guadalupe Peregrina Ruiz, catedrática de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la UPAEP, expresó que las Fuerzas Armadas son el símbolo de la soberanía nacional, no hay una institución y ningún gobierno que pueda prescindir de este soporte que las fuerzas armadas brindan a las instituciones civiles de una nación, sobre todo, de un país democrático.

Dijo que el papel del ejército ha sido el de coadyuvar a la estabilidad de nuestro país y de la buena marcha del estado.

Por su parte, Valente Tallabs González, Director de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno de la UPAEP, comentó que con el actual presidente de México, la militarización se ha profundizado aún más en aspectos de la seguridad interior y pública, que ya se había visto en nuestro país desde sexenios anteriores.

Señaló que muchos especialistas se preguntan qué implicaciones tienen las decisiones del gobierno para la seguridad y la democracia en México, es decir, ampliar las tareas convencionales y las que no son convencionales; y aquí “no podemos hablar de una democracia sana en el sentido de que las fuerzas armadas no están hechas para las tareas que vienen realizando y que ya se mencionaron”.

Tallabs González dijo que hay que entender que las Fuerzas Armadas mexicanas son en realidad un ejército de seguridad interior, es decir, no es nuevo el que participen en tareas no convencionales, más bien contribuyen en los planes de desarrollo nacional desde hace varios sexenios.