El empresario de origen español, Manuel López Mazuelas, fue denunciado ante la Fiscalía General de la República (FGR) por daño, alteración y destrucción de monumento histórico, luego de que realizó una modificación general a una casona del Barrio de El Alto, a pesar de no contar con ninguno de los permisos necesarios.

La denuncia en cuestión fue presentada el pasado 4 de mayo y se asentó dentro del expediente FED/PUE/PUE/0001189/2021, según confirmaron fuentes cercanas al caso que detallaron que se da como última instancia ante el desinterés de la Gerencia del Centro Histórico de Puebla y de la delegación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

INAH y Ayuntamiento se negaron a revisar

La alteración de este inmueble se remonta a enero del 2020 cuando los vecinos se percataron de que un grupo de trabajadores de la construcción comenzaron a entrar al inmueble marcado con el número 1202 de la calle 8 Oriente, esquina con la 12 Norte.

Dichos trabajos iniciaron por las noches, situación que alertó aún más a los vecinos que acudieron a pedir una explicación sobre las obras y la hora en la que se realizaban los trabajos, obteniendo evasivas de los trabajadores y del dueño, de quien posteriormente supieron su nombre.

Derivado de la preocupación de los vecinos de la zona por la cantidad de escombro que sacaban de dicho inmueble, recurrieron a especialistas en la materia que confirmaron que dicho inmueble se encuentra inscrito dentro del Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Ante esta situación pidieron la intervención de dicha dependencia pero desde enero y hasta abril de este año, no obtuvieron respuesta respecto a la existencia de un permiso para poder realizar obras en esta propiedad, pues además es un requisito que dichos permisos sean visibles desde el exterior de la vivienda o construcción.

Esta misma situación ocurre con los permisos del Ayuntamiento de Puebla y de la Gerencia del Centro Histórico de Puebla, que tampoco expidieron permisos y se negaron a realizar una inspección, a petición de los vecinos, para valorar el estado de las obras y proceder a la clausura en caso de confirmar la carencia de permisos por parte del INAH.

Hasta 10 años de cárcel y reparar el daño

La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos, señala en su Artículo 6° que "los propietarios de bienes inmuebles declarados monumentos históricos o artísticos, deberán de conservarlos y, en su caso, restaurarlos en los términos del artículo siguiente, previa autorización del instituto correspondiente".

Agrega que en el caso de restauración, deberá siempre haber autorización del INAH, que además se encargará de dirigir las obras de restauración, con el fin de que no alteren la arquitectura del inmueble.

Para aquellas obras que se realizan sin el trámite de un permiso, como es el caso de las que se hicieron en la 8 Oriente número 1202, la ley es clara y acota en su Artículo 12 que las obras que "se ejecuten sin la autorización o permiso correspondiente, o que violen los otorgados, serán suspendidas por disposición del instituto competente, y en su caso se procederá a su demolición por el interesado o por el instituto, así como a su restauración o reconstrucción".

Respecto a las penas que tiene este delito federal, se establece que en caso de que alguien dañe, altere o destruya un monumento, se hará acreedor a una pena de 3 a 10 años de prisión, así como una multa equivalente al valor del daño causado.

De casona a hotel, y a la remodelación total

Aunque el INAH no tiene registrado en el catálogo los antecedentes que hacen que la casona sea calificada como un monumento histórico inmueble, sí precisa que se trata de una casa que se construyó para ser una casa habitación, que  data del Siglo XVIII.

Las fotografías del catálogo del INAH muestran la propiedad aún como una casona, sin embargo dicho lugar ya había sido intervenido y hasta 2019 operaba como el Hotel Boutique La Violeta.

Mientras que en el registro del INAH se mostraba una pared anaranjada, evidentemente maltratada, la restauración para volverlo un hotel implicó una remodelación interior y exterior, que hasta ese momento no había modificado la arquitectura del lugar, que es uno de los ejes rectores para estos inmuebles.

Junto a este inmueble, colindan dos propiedades, una sobre la 8 Oriente que corresponde a una casa habitación multifamiliar, mientras que sobre la 12 Norte lo hace con una casa y despacho.

Fotografías en poder de e-consulta muestran que del estado en el que se encontraba la casa en julio de 2019, cuando se hizo el proceso de compra venta con Manuel López Mazuelas, a las intervenciones realizadas en los meses siguientes, se han modificado completamente varias áreas del lugar.

Las remodelaciones que han corrido a cargo del empresario español como su último dueño, incluyen la realización de más tragaluces, el derribo de bardas; creación y ampliación de ventanas o puertas; modificación de pasillos; habilitación de nuevas habitaciones; entre otros.

¿Quién es Manuel López Mazuelas?

Si bien fue en enero del año pasado cuando los vecinos dieron cuenta del inicio de las obras de remodelación, la posesión de la casa por parte de Manuel López Mazuelas data del 5 de julio de 2019, según documentos oficiales a los que tuvo acceso este medio.

Manuel López Mazuelas es conocido en su país natal por haber sido parte del Partido Socialista de Navarra (PSN-PSOE) en la década de los noventa, pero después de su paso por la política decidió venir a México para incursionar en el mundo empresarial.

Datos hemerográficos muestran que en México, pero específicamente en Puebla, constituyó la empresa Gestión Ecológica de Puebla, la cual tuvo múltiples problemas cuando en 2010 dejó de ser proveedora de la planta Volkswagen de México y despidió a sus trabajadores sin  liquidación.

Pese a esas dificultades, el empresario español incursionó en el negocio de las bienes raíces y fue así que en julio de 2019 concretó el proceso de compra del inmueble de la 8 Oriente 1202, transacción por la cual pagó una cantidad de 7 millones de pesos.

Al momento en que se hizo el trámite ante el Notario Público número 42 de Puebla, Mario Salazar Martínez, se adjuntaron todos los documentos obligatorios incluyendo una valuación por parte de la Tesorería Municipal, la cual adjuntó fotografías del lugar y determinó que su valor era de 3 millones 203 mil 140.39 pesos.

Ahí mismo se establece que el régimen de la propiedad es el de una vivienda particular que funge como hotel, en una superficie de 301.6 metros cuadrados de terreno, con una superficie de construcción comercial de 210.07 metros cuadrados.

Pese a que los registros catastrales aún denominan la zona como popular y de viviendas modestas, la realidad es que esta zona se ha vuelto rentable para oficinas, ante la cercanía con la sede del Poder Ejecutivo y de varias oficinas de gobierno.

Es por ello que con la finalidad de preservar el patrimonio histórico que tiene el Barrio del Alto, que los vecinos de la zona que promovieron la demanda ante la FGR, piden al organismo que investigue las obras realizadas, verifique la arquitectura del proyecto y emita las sanciones correspondientes en contra de quien resulte responsable.