“Si vives con miedo, nunca vas a llegar a hacer nada”, dice Yeriza Cruz Martínezmadre de dos adolescentes que ve el lado positivo de las medidas obligadas por la pandemia.

Ella vive en el estado de Puebla, donde hasta este 3 de mayo se tenían 84 mil 617 casos positivos acumulados y 11 mil 877 muertes, con 138 mil 130 pruebas de laboratorio realizadas, de acuerdo con  José Antonio Martínez García, titular de la Secretaría de Salud en Puebla.

Del total de casos durante el fin de semana pasado se registraron 204 contagios y 34 muertes: 101 casos y 14 muertes el 30 de abril; 75 contagios y 10 muertes el 1 de mayo; y 28 casos y 10 muertos el 2 de mayo.

Cuando no había pandemia Yeriza tenía que levantarse súper temprano, preparar el lunch, el desayuno, llevar primero a la escuela a uno de sus hijos, dejarlo y regresar por el otro, para luego ya irse al trabajo.

Ahora, dice en entrevista, “no me levanto tan temprano, sí preparo el desayuno, pero es un poco más relax, y por aquí terminan de desayunar entran a clases. Yo me siento más segura porque están en casa, casi medio día se la pasan en clases en línea. Tengo un poco más de contacto y comunicación con ellos. Veo el lado positivo de la situación.”

Ser madre, dice, “es como tener un trabajo en el que tienes que esforzarte otro poquito, porque ya estás cansada de toda la semana y lo que quisieras sábados y domingos es no saber nada. Es demandante estar con los hijos, lavar, planchar, hacerles de comer, pero es algo que disfruto, porque quisiera toda la semana estar con ellos”.

Afirma que la enfermedad, el coronavirus, existe, y contra ella hay soluciones que no son directas, pero ayudan, como los protocolos que marcan el uso de cubre bocas y la sana distancia.

Ella, licenciada en diseño gráfico, usa el transporte público y afirma que sólo se trata de adquirir “nuevos hábitos y, bueno, pues a veces me preguntan si tengo miedo, y no, no tengo miedo; no sé si sea la necesidad o qué, pero debo salir adelante. Para mí es una bendición que aún tenga trabajo.”

Yeriza encontró empleo en el área administrativa de una clínica dental y lo aceptó porque quienes ofrecen trabajo a los diseñadores “están pagando a la quincena 2 mil o 3 mil pesos y te piden que sepas plataformas web y todos los programas habidos y por haber. Entonces, ¿cinco años pasaste en la carrera para que te paguen eso? Si fuera soltera, me aviento, pero tengo que poner en la balanza mis prioridades y en el área administrativa gano más.”

Es una de los 2 millones 708 mil personas que de acuerdo con la Secretaría del Trabajo tienen un empleo en Puebla, la octava economía más importante del país. No cuenta con apoyo del padre de sus hijos, del que se separó hace seis años sin que él quisiera asumir su responsabilidad como papá.

“Hay muchas mujeres así como yo, que tratamos de partirnos para el trabajo, la casa, los niños. El tiempo que no estoy en la clínica lo dedico 100 por ciento a ellos”.

Agrega que no toda la felicidad depende de gente externa, sino de uno mismo, de cómo estés internamente, de que uno se auto ayude, se retroalimente, si tú no estás pendiente de ti mismo, nadie te va a ayudar. A veces me sorprendo, porque si no fuera por ellos, por mis hijos, no sé qué haría”.