El Senado de la República aprobó con 63 votos a favor, 45 en contra y cuatro abstenciones, en lo general y lo particular la reforma propuesta por el presidente Andrés Manuel López Obrador a la Ley de Hidrocarburos, que tiene como propósito reforzar el control estatal en la distribución y procesamiento de hidrocarburos.  

Las reformas facultan a la Secretaría de Energía y a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) a realizar la ocupación temporal y/o la intervención de instalaciones de comercialización o almacenamiento de combustibles, a fin de garantizar los derechos de la nación.  

Se establece la cancelación de permisos a las empresas expendedoras de gasolinas que vendan combustibles robados o de contrabando. Se impone un almacenamiento “mínimo” de petrolíferos a las empresas participantes.  

Se prevé la suspensión de permisos a los privados, a fin de garantizar los intereses de la nación o cuando se prevea un peligro inminente para la seguridad nacional, seguridad energética o para la economía nacional.  

Los solicitantes de un permiso tendrán que demostrar, cuando así sea requerido por otra disposición jurídica, la capacidad de almacenamiento legalmente establecida.  

La reforma evita que, por el simple transcurso del tiempo, se ceda un permiso para llevar a cabo las actividades del sector energético a algún agente que pudiera no estar calificado para ello.  

Con información de Milenio