FOTO: Alberto García. Teresa de Miguel.

 

Este 23 de abril, otro año más sin las tumultuosas, multitudinarias, pero muy disfrutables aglomeraciones en torno a las mesas de exhibición de ejemplares en las Ferias del libro. No grandes filas en la aspirada y ansiada espera de la firma de autor del libro comprado ya bajo nuestra mano. Nuevamente las apasionantes y atractivas ferias se sustituyen por eventos virtuales, sin que sienta, se pase entre los pasilos la entretenida visita o visitas presenciales, para disfrutar de vista, tacto y hasta olor a tinta y papel al tener los libros en mano, disfrutar la dulce sensación de pasar sus paginas con el pulpejo del índice, ver sus ilustraciones y leer algunos fragmentos de párrafos. FOTO: El País. Alberto García. 

FOTO:  publicada por José Olazo. BUAP.

La muy importante fecha de hoy 23 de abril, además de ser el día de San Jorge; marca, nos recuerda el fallecimiento en año de  1616 de Don Miguel de Cervantes Saavedra; cuyo “Ingenio admira el mundo”, nos dice la placa en la hoy multi – visitada casa en el centro de Madrid, Cervantes autor del libro en segundo lugar de mayor número de ediciones, después de la Biblia. Esa misma fecha la hoy consagrada a festejar el Día Internacional del Libro, recuerda La muerte de William Shakespeare, curiosamente esa fecha coincide con la muerte de otros importantes autores, entre ellos el Inca Garcilaso de la Vega.  La foto reproduce en colores sobre la pizarra una sentencia de origen popular; el sentir y decir del pueblo, pero muy sabio y cierto. FOTO publicada por José Olazo. BUAP.

Foto: El País, Teresa de Miguel.

 

Junto a la maquina de escribir un diccionario y una bella rosa amarilla, eso era todo lo que Gabriel Garcia Marqués requería tener, cerca, frente a él para escribir; la rosa presente como vieja costumbre heredada de las enseñanzas y consejos del abuelo del escritor costeño nacido en Aracataca, Colombia: “una rosa amarilla da suerte“ le decía el abuelo desde los 8 años de edad y desde entonces nunca se separaría de ellas. En 2014 muerto en Ciudad de México, donde en su casa en barrio de San Ángel se conservan libros y objetos personales que nos recuerdan al gran Gabo, tal como vemos en la foto. Una invaluable biblioteca de más de 5000 volúmenes clasificados en 4 grandes rubros: Los Clásicos, Biografías, Material de consulta usado en sus novelas y Diccionarios, por cierto, él mismo se describía y clasificaba como un “diccionadero“. En los días actuales la biblioteca de Arturo Pérez  contiene más de 30 000 volúmenes, no todos leídos, porque como dice el autor más buscado en lengua española: “Una biblioteca además de memoria y archivo de lo ya leído es también compañía y proyecto de vida”. Foto: El País, Teresa de Miguel.

Concluimos citando a Edgar Allan Poe: “Durante la hora de lectura, el alma del lector está sometida al alma del escritor”