Entre la leyenda y la realidad habitantes de la junta auxiliar de Metepec recordaron este lunes al cantante y actor Javier Solís, a 55 años de su fallecimiento; fue en la década de 1940 cuando dejó huella en esta comunidad mientras trabajaba en la ex fábrica textil que actualmente es el centro vacacional del IMSS

En aquel entonces el cantante se convirtió en el indispensable en serenatas, la bohemia, los brindis y fiestas del pueblo de Metepec y sus alrededores. Sin olvidar los fines de cursos escolares, esto antes de hacerse famoso, recuerda Rafael Martínez uno de los vecinos de esta comunidad. 

"Javier, era una persona ya muy conocida en Metepec y en Atlixco donde acudía a proveerse de prendas de vestir en los almacenes o cajones de ropa más prósperos como El Centenario o su lugar favorito: la tienda de El Caracol. A Javier ellos le decían El sarapudo porque usaba mucho esa prenda”, relató

Recordó que le gustaba mucho jugar billar y para eso iba al centro de la ciudad al tradicional Billar Atlixco, propiedad de Juventino Salazar, ubicado en el centro de la ciudad, hasta hace unos años frente al zócalo de la ciudad y que hoy cedió su espacio a una famosa cafetería local

"Cuando se hizo parte del mariachi Metepec empezó a portar la pistola y se dejó crecer el bigote. Decían Javier Solís era más fifí y cambió su apariencia a la de charro”, detalló Rafael Martínez

Por ello para esta comunidad las historias en torno a este artista son de los recuerdos más atesorados en el ámbito general.