De acuerdo con la licitación para la remodelación del Zócalo de Puebla, la obra de 60.6 millones de pesos prevé retomar aspectos del diseño que mantuvo hasta 1915, como lo muestran registros fotográficos previos a una remodelación realizada a mediados del siglo pasado.

Así se detalla en la Memoria Descriptiva del proyecto que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) incluyó en diciembre como parte de los documentos para encontrar al proveedor de la obra.

"En el área del zócalo se plantea una renovación integral, recuperando la traza con la que contaba el zócalo en 1915, donde se distinguen sobre el eje central dos espejos de agua en los extremos y andadores radiales a este", indica el texto consultable en Compranet.

Señala Sedatu aspectos en deterioro

Como parte de la justificación de la obra del Programa de Mejoramiento Urbano 2020, la Sedatu plantea que si bien se han realizado diferentes intervenciones a partir de que el Centro Histórico fue declarado patrimonio cultural de la humanidad en 1987, la plaza requiere mejoras.

Entre ellas, las enfocadas a facilitar el uso del espacio público, pues los vehículos que recorren su perímetro sólo lo hacen de paso, mientras que los conteos peatonales de la dependencia plantean que en un día transitan hasta 90 mil personas.

En el listado de fallas del Zócalo también se destacan el exceso y desorden del mobiliario urbano, que hay luminarias ineficientes y bancas que no en todos los casos se encuentran acomodadas de forma correcta para el aprovechamiento de la plaza.

Por otro lado, se plantea que hay mobiliario urbano obsoleto que deteriora el espacio, como exceso de luminarias, casetas telefónicas y basureros, así como esculturas e infraestructura de la ciudad, como la misma asta bandera.

Con la remodelación, se agrega, prevén apegarse a objetivos de movilidad previstos por los gobiernos municipales para el Centro Histórico e incluyen la renovación de pavimentos, la incorporación de mobiliario urbano y luminarias a nivel de piso, además de limpiar y pintar luminarias y una bahía para el turibús.

Asimismo, se enlistan la poda y saneamiento vegetal, nuevos árboles y vegetación, la limpieza de esculturas y la incorporación de dos espejos de agua que se señalan en los planos al Oriente y Poniente de la plaza.

Los arreglos incluyen las condiciones en las que se encuentran las calles que rodean al Zócalo, con readecuaciones viales no detalladas, el cambio de pavimentos, la incorporación de luminarias y la reubicación y ordenamiento de semáforos.

Polémicas remodelaciones

Aunque en la plaza no se observan mayores obras y sólo destaca el cerco con madera que se instaló desde el 12 de marzo, esta semana causó polémica que el gobernador Luis Miguel Barbosa cuestionara el destino de lajas retiradas, de las que destacó una antigüedad de cientos de años.

Al respecto, el delegado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Manuel Villarruel Vázquez, expuso que trabajan en conjunto con la Sedatu Galber S.A. de C.V. y que se prevé reusar las lajas en buen estado.

Sobre la historia reciente del Zócalo, el trabajo documental de investigadores en historia del patrimonio ha dado cuenta de cómo otros proyectos generaron reacciones adversas tanto de gobernantes como de la opinión pública.

En 2010, la entonces investigadora de la Universidad Iberoamericana Puebla, Mireia Viladevall I. Guasch, retomó en la publicación de esa casa de estudios, De cal y piel. Testimonios de Puebla de

los Ángeles, una entrevista con el finado arquitecto Everardo Morales, a cargo de remodelar la plaza entre 1960 y 1962.

De acuerdo con la investigadora, el actual Zócalo es nieto de la versión colonial de ese espacio público que, junto con el atrio de Catedral formaban un espacio que funcionó igual como mercado, encuentro para celebraciones y hasta corridas de toros.

Respecto a las remodelaciones culminadas en 1962 para celebrar 100 años de la Batalla del 5 de mayo, lo que más polémica causó fue la sustitución de un antiguo kiosko morisco, por la Fuente de San Miguel que estaba frente al Teatro Principal, según se expone a través de los testimonios del arquitecto.

Otras piezas que desaparecieron con la remodelación de hace 59 años fueron el Monumento a la Madre, que se movió a otra ubicación y dos fuentes elaboradas con talavera y que, según Morales, tenían materiales deteriorados que no permitieron su recuperación.