En apenas tres años, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se adueñó de plazas estratégicas en los Estados Unidos, incluidos algunos puertos fronterizos y desplazo al cártel de Sinaloa.

Los mapas de la Evaluación Nacional de Amenaza de las Drogas de la DEA entre 2017 y 2020 permiten observar que el Cártel de Sinaloa consolidó en México su control sobre los puntos de entrada clave de la frontera en estados como Baja California, Sonora, Chihuahua y Coahuila, mientras el CJNG se fortaleció en Tamaulipas y algunas partes de Chihuahua y Baja California, considerados fundamentales para el contrabando de droga.

Pero del otro lado de la frontera, en ciudades de relevancia histórica, geográfica y cultural como Dallas, Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Miami y Phoenix los cárteles mexicanos parecen tener una tregua, pues operan indistintamente organizaciones como el cártel de Sinaloa, el CJNG, los Beltrán Leyva y el Cártel del Golfo.

La comparación de mapas trazados a partir de información obtenida en campo por agentes de la DEA, con las posiciones de los cárteles en los principales puertos de entrada entre México y Estados Unidos, muestra que de 2017 a 2020 desaparecieron de la franja fronteriza organizaciones como Los Zetas, el Cártel de Juárez y el Cártel del Golfo, a pesar que los tres permanecen activos, de acuerdo con autoridades judiciales estadunidenses.

Eagle Pass, paralela a Piedras Negras (Coahuila) por ejemplo, pasó de manos de Los Zetas al cártel de Sinaloa en ese lapso. Mientras que en El Paso frente a Ciudad Juárez (Chihuahua), el Cártel de Juárez, que ya compartía la aduana con el CJNG y el CDS, desapareció cediendo su preponderancia a estas organizaciones y permitiendo un mínimo territorio en la ciudad a la organización de los Beltrán Leyva, según una información del diario Milenio.