El pasado 19 de febrero se cumplió un año de que el satélite AztechSat-1 de la UPAEP fue desplegado desde la Estación Espacial Internacional (EEI) y comenzó su misión por el espacio.

Ahora la UPAEP tiene proyectos en el campo aeroespacial que se están ‘cocinando’, como  la creación de una constelación de satélites mexicanos con la NASA y la Agencia Espacial Mexicana, en donde también participarían otras universidades del país, declaró Eugenio Urrutia Albisua, Vicerrector de Investigación de la UPAEP.

Con este proyecto se buscará que desde el espacio se pueda monitorear el movimiento de animales marinos, fundamentalmente ballenas, y conocer sus rutas migratorias, sus movimientos y obtener información para su protección, cuando se tenga que hacer algún tipo de explotación marina, además de cuidar los recursos que hay en el mar.

Urrutia Albisua, también Director General del Proyecto AztechSat-1 de la UPAEP, enfatizó que sigue en pie el proyecto e interés por el monitoreo desde el espacio de los volcanes activos, principalmente de México, pero agregó que una vez en el espacio, los satélites pueden monitorear cualquier volcán del planeta y conocer el tipo de gases que están emitiendo en todo momento y saber si existe alguna correlación con su actividad y peligrosidad por los elementos que contienen.

Abundó que ya se está trabajando en el proyecto para llevar adelante la construcción de la constelación de satélites, que pueden llegar a ser 4 o 6. “Ya se tienen reuniones, programas de trabajo, pero lo primero que se tiene que hacer es diseñar de manera clara la misión del proyecto y en esa definición se tiene que invertir mucho tiempo, porque en función de lo que se defina en la misión, se lleva a cabo el diseño”.

Dijo que algunos puntos a considerar dentro de la misión, son el asentar los riesgos que se corren, además de medir las necesidades no solo tecnológicas en cuanto a equipos, sino también los softwares que se van a utilizar, así como generar toda una comunicación con otras instancias como es el caso del Instituto Oceanográfico de los Estados Unidos, porque ellos serían los primeros usuarios de esa información.

Subrayó que cuando se da el trabajo colaborativo, se trabaja de manera organizada con diferentes actores y se da la disciplina para asumir los retos, se despierta esa sensibilidad de que los mexicanos podemos hacer cosas grandes, y aprovechar el conocimiento y talento de los jóvenes.

Destacó que en su momento, cuando se estuvo trabajando con la gente de la NASA en la construcción del AztechSat-1, estas personas manifestaron su beneplácito porque los estudiantes y profesores mexicanos están al nivel de cualquier ingeniero o estudiante norteamericano, no hay ninguna diferencia en temas de preparación y capacidad para desarrollar este tipo de proyectos.

Con respecto al AztechSat-1, manifestó que el satélite a los 10 minutos de lo programado, empezó a funcionar bien y se comenzó a recibir información en tierra por frecuencia UHF con lo que se pudo demostrar que el proyecto funcionó de manera exitosa, al establecer comunicación directa con la constelación de satélites GlobalStar y en las estaciones terrenas que se instalaron para la misión.

Eugenio Urrutia expresó que el “satélite sigue vivo, continúa enviando información y a través de una aplicación que se contrató de manera especial con GlobalStar para saber que cada vez que el satélite se conecta con esta constelación de satélitesrecibimos una señal de alerta”.

Señaló que se tiene la estimación de que en los meses de abril o mayo del presente año, concluirá su vida útil y dejará de funcionar; por lo que al hacer contacto con la tierra, se desintegrará y evitará generar basura espacial.

Agregó que la comunidad de la UPAEP está muy contenta por los resultados obtenidos, ya que el proyecto funcionó mu bien y señaló que ante la NASA el proyecto está cerrado aun cuando el satélite continúa en el espacio.

Lamentó que la pandemia se atravesara en estos momentos, porque originó que no se pudiera desarrollar todo lo que se tenía pensado hacer en la UPAEP, porque limitó trabajar al 100 por ciento en los laboratorios a todos los profesores y estudiantes que se involucraron en el proyecto; se sigue trabajando, pero de una manera más restringida y con base en los protocolos de seguridad.