De acuerdo con un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) a estratos socioeconómicos medios y altos, revela que el 73 % de los encuestados vio disminuir su ingreso desde el inicio de la Jornada de Sana Distancia y el inicio de la nueva normalidad, es decir, de marzo a julio pasado. El 37.9 por ciento señaló que algún miembro de la familia perdió el empleo, mientras que los hechos de violencia entre habitantes de un hogar se elevaron de 6 a 8 por ciento.

La inseguridad alimentaria, la preocupación porque los alimentos se terminaran, quedarse sin alimentos y tener hambre y no poder comer, tuvieron mayor probabilidad de presentarse en los hogares que redujeron sus ingresos, en los que perdieron el empleo o tuvieron violencia entre sus integrantes, escribe La Jornada.

En cuanto al consumo de tabaco el 21% de los fumadores indicó que su consumo era mayor al que tenía antes del confinamiento; mientras que el 24% indicó que tenía un consumo menor y, el restante 54%, no reportó cambios en la cantidad de cigarros que consumía.

Los consumidores de bebidas alcohólicas de 20 a 39 años reportaron una reducción significativa de 51%, además, el porcentaje de mujeres que reportaron consumir bebidas embriagantes es menor que en los hombres, de acuerdo con los datos presentados por la ENSARS-COV-2. Encuesta nacional de las características de la población durante la pandemia de Covid-19: resultados comparativos del primer y segundo levantamiento.