Incentivar la lectura, la pasión por la literatura y activar la imaginación, fueron los objetivos de la escritora Ángeles Mastretta al presentarse de manera virtual ante miembros de la comunidad del Tecnológico de Monterrey campus Puebla.

A través del análisis de su libro “La emoción de las cosas”, que vio la luz en el año 2013, la también periodista se dio a la misión de recordar a los presentes, la importancia de la imaginación y la emocionalidad.

“La literatura es un gran instrumento, es una de las primeras cosas que tenemos que tener los escritores y toda la gente que se proponga ser creativa, en cualquier profesión”.

Por su parte Rodrigo Esparza Parga, catedrático de la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey y organizador de la charla coincidió con Mastretta en que la imaginación es “el combustible” de casi todas las cosas.

“Como ella misma lo dice, la literatura es una forma de aproximarnos al mundo, es otra forma de vincularnos con el mundo, pero también de generar nuevos mundos”.

“Todo el conocimiento que el ser humano genera es un ejercicio de imaginación; desde las ecuaciones hasta la teoría más descabellada son un ejercicio de imaginación, de salirnos del contexto inmediato y elucubrar explicaciones sobre qué es el mundo”.

Ángeles Mastretta consideró importante llevar a las personas desde la infancia hacia la literatura, para preservar la capacidad de soñar hasta la adultez y desarrollar esta cualidad personal antes que ninguna otra.

Como ejemplo, la maestra Mastretta dejó al aire la incógnita sobre si habrá sido a lectores de ficción a quienes se puede imputar la invención del teléfono celular, y de ser así, son personas a quienes se les puede calificar de “creadores de ficción”.

“Puedo imaginarme que el invento del celular lo hicieron personas creativas, y puedo imaginarme que el poder creador de la literatura puede hacer cosas como son los teléfonos inteligentes, meterse a la cabeza de la gente y cambiarla”.

Mastretta invitó a los presentes en un sentido literal, a disfrutar de la “Emoción de las cosas”, de la naturaleza y de todo aquello que las actividades diarias otorgan.

“Estoy enamorada de mi cónyuge, mis hijos y mis nietos; del horizonte, de la ciudad en que crecí y del mar; del té, del desayuno, del pan con mermelada; de las tortillas echadas a mano (…) enamorada de muchas cosas, enamorada y no desilusionada”.

Ángeles Mastretta de Aguilar tiene en su haber 3 novelas, 2 cuentos, 5 memorias y 2 libros de poesía. Resalta el libro “Arráncame la vida”, el cuál sufrió una adaptación para llegar al cine, en una película dirigida por Robert Sneider en el año 2008.

Por su obra ha sido merecedora del “Premio Mazatlán” de literatura en 1986, el “Premio Rómulo Gallegos” en 1997 gracias a la novela “Mal de amores” y ganó el reconocimiento “Águila Social” en Porto Alegre, Brasil, en 2005.

Tras la charla, el doctor Esparza habló de la relevancia de la visita virtual de la escritora.

“Es una gran motivación para la comunidad convivir con una figura de su envergadura, no sólo por su obra literaria, sino por lo que esta conlleva, al manejar la reivindicación de las mujeres, la lucha por el reconocimiento de sus derechos y la búsqueda de la equidad a través del análisis de su obra”.

Esparza aprovechó la oportunidad para invitar a la comunidad a influir en los demás a través de la difusión de la lectura.

“En México leemos 2 libros al año cuando mucho, no tenemos una cultura arraigada de la lectura y menos de la lectura de ficción o en este caso, de la novela, la poesía o el ensayo; con ello llegamos al punto común en que convergen muchas de las problemáticas que podemos identificar en nuestro país: el de la educación”.