Tiene ya algunos días en circulación; son ya varias las presentaciones, todas virtuales. Esperamos a pasado el domingo día 1ero., por la invitación del autor a pasar la tarde sentados a la barra del “Bar de lola” dicha invitación al ser virtual, lo decía bien claro: “No se requiere usar mascarilla”. Línea de fuego no es una novela de retaguardia, que ya hay muchas escritas y algunas son muy buenas y la materia es de sobra conocida sino de quienes de verdad combatieron en la Guerra Civil a uno y otro lado de la línea de combate. De soldados de 17 años, de padres de familia, unos por ideales y otros, la mayoría obligados. Nos dice el autor…

…Con Línea de fuego pretendo que cuando el lector lleve cien páginas leídas, ya le de igual sí el personaje con el que en ese momento está sea rojo o nacional. Agrega enfático don Arturo. “Pues eso. Que ahí seguimos. Que a unos les guste y a oros no como era de esperarse…de todas formas a quien tiene que gustar es a los lectores”. Y a éste escribidor como lector y su seguro servidor, no solamente mucho me gustó, me parece muy recomendable. Adivinen, pregunta el autor: “¿A qué bando pertenecen estos?...Aunque por las caras pudieran pertenecer a cualquiera de los dos”,

Muy impactante debe ser escuchar esto: “Es lo malo de estas guerras. Que escuchar al enemigo llamar a su madre en el mimo idioma que tú”. Nuevamente tenemos una muy cálida invitación a adentrarnos en el territorio Reverte, entrar, vivir las batallas sin detenernos hasta leer después del epílogo, para en una valiosa, merecida pausa, hacer surgir la reflexión final. Se cierra el libro con la sensación aún viva de escuchar el zumbido de las balas y oliendo el sucio sudor de tierra y almas.

El escritor más leído actualmente en lengua castellana y sus libros traducidos a más de 50 idiomas con ésta su última obra escrita en 10 meses, muchos días de encierro del novelista, reportero de guerra y asiduo lector para lograr más de  600 páginas, María José Solano nos dice en memorable crónica que “el escritor puso en su mochila, las cosas que llevaron los hombres que lucharon; cansancio, lealtad, pólvora, sudor, miedo, valentía, muerte, vida, guerra. En mitad de una pandemia mundial y frente a una biblioteca personal de más de 30 000 volúmenes, el novelista se sienta a escribir Línea de fuego”.

La novela huele a guerra desde el principio. Sombras agazapadas a la orilla de un rio, sombras de personajes que luego nos parecerán familiares Y si iniciamos esta nota con la invitación al Bar de Lola; fue asombrosa la respuesta de curiosos y entusiasmados lectores, todos compartiendo fotografías, relatos, memorias – incluso escritas – notas en agendas, verdaderas reliquias de la participación activa y memorable de los abuelos; a nosotros desde la lejanía de estas tierras también nos llegaron a la mente los recuerdos y nos pareció volver a escuchar muchos hechos que narraban nuestros padres.