El presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó la ceremonia del Grito por los 210 años de Independencia ante un Zócalo lleno de símbolos pero vacío de personas a causa del Covid-19.

Por primera vez, la ceremonia arrancó con un toque de silencio en memoria de los más de 71 mil muertos por la pandemia de Covid-19.

El mandatario dedicó la arenga a la igualdad, al amor al prójimo y a la esperanza en el porvenir. De la tradición, sólo quedaron los nombres de los héroes históricos, incluida la recién homenajeada por la 4T, Leona Vicario.

En la plancha del Zócalo se apreciaba la silueta de la República, la Antorcha del Pípila, un pebetero gigante encendido y la frase iluminada: La llama de la esperanza.

Hubo espectáculo de luz, sonido y pirotecnia y la iluminación de los edificios históricos lució a su máxima capacidad.

Además de su esposa Beatriz Gutiérrez, acompañaron al Mandatario, en otro balcón, la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum; la titular de la Segob, Olga Sánchez, y el Canciller Marcelo Ebrard. En otro estaban los integrantes del gabinete de seguridad nacional, y en uno más el Consejero Jurídico, Julio Scherer, y el Jefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo. También acudieron los titulares de Hacienda, Arturo Herrera, y de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, acompañada por su esposo, John Ackerman. Los ausentes fueron los representantes de los poderes Legislativo y Judicial, según reportó el diario Reforma.