A pesar de que el gobernador Miguel Barbosa Huerta sostuvo en junio pasado que en Puebla ya no había crímenes cruentos, la organización Causa en Común ubicó a Puebla en la séptima posición nacional con más casos considerados atroces, al documentar 98 hechos en el primer semestre de este año.

“Hoy, señor presidente, señores medios de información, no hay crímenes cruentos en Puebla, sigue habiendo delincuencia, sí”, aseguró Barbosa Huerta durante la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a la entidad el pasado 17 de junio, apenas una semana después de que Gardenia y su hija Dulce fueron asesinadas y calcinadas en el municipio de Acajete.

Sin embargo este doble feminicidio por el que se realizaron manifestaciones y que se convirtió en noticia nacional no fue el único hecho ocurrido que fue considerado por la organización Causa en Común dentro de su informe denominado “Galería del horror: atrocidades registradas durante el primer semestre del 2020”.

En dicho informe se da a conocer que durante el primer semestre del presente año en Puebla se contabilizaron al menos 98 casos de violencia extrema, de acuerdo con una revisión hemerográfica donde se destacó la forma en que fueron halladas las víctimas o el modo en el que las privaron de la vida, ante la falta de un apartado oficial para dividir estos casos de otros homicidios.

El número de delitos documentados en la entidad entre enero y junio ubica a Puebla como el séptimo estado con mayor número de crímenes cruentos empatado con Oaxaca, pero apenas superado por entidades con graves problemas de delincuencia organizada como Guanajuato (283), Guerrero (141), Jalisco (178), Estado de México (121), Michoacán (236) o Chihuahua (141).

El informe precisa que existen casos que por su gravedad o relación con el crimen organizado son excluidos de las ediciones periodísticas o simplemente se dejan de publicar por temor a una agresión, en ese sentido precisan que en Puebla solamente se publicaron 77 notas periodísticas sobre los 98 casos cruentos documentados, que involucran a 110 víctimas.

Pese a esta selección editorial, Puebla es el quinto estado con mayor número de notas publicadas sobre hechos de violencia, siendo Guanajuato quien está a la cabeza con 203, le sigue Chihuahua con 97, mientras que Michoacán y el Estado de México reportaron 85 cada uno.

Torturados, calcinados y desmembrados, los más frecuentes

A nivel nacional Causa en Común documentó 2 mil 124 asesinatos atroces, siendo la profanación de cadáveres, las masacres y las torturas los que se registraron con mayor frecuencia. En Puebla la realidad no dista mucho de los parámetros nacionales, aunque el calcinamiento es otro de los adjetivos comunes en las notas rojas del estado.

Según el reporte, de los 98 crímenes con violencia extrema cometidos en los primeros seis meses de este año en Puebla, al menos 22 hicieron referencia a la tortura, la cual suele ser frecuente en los cadáveres que son localizados dentro de bolsas, en barrancas o en campos de cultivo de áreas suburbanas.

El calcinamiento sigue de cerca con 16 hechos, donde se pueden encontrar feminicidios y, en la mayoría de las ocasiones, casos relacionados con el ajuste de cuentas entre bandas de la delincuencia organizada.

El tercer crimen cruento más documentado en Puebla es el descuartizamiento con 13 hechos, que es otro de los factores en los cadáveres que son abandonados en bolsas o cajas, tanto al interior del estado como en la misma capital.

Aunado a estos crímenes, otras atrocidades se han cometido y documentado en Puebla son los asesinatos de niños (11), las masacres (10), los intentos de linchamiento (9), el feminicidio agravado (6), la profanación de cadáveres (4), otros hechos (4) y los linchamientos consumados (3), siendo Puebla el que más casos registró de este último delito a nivel nacional.

Algunas víctimas

Además del caso de Gardenia y Dulce ya referido, Causa en Común incluyó en el informe otro crimen cometido en Puebla para ejemplificar la atrocidad de los asesinatos: El asesinato de Isabel y su hija Mayra, de 36 y 9 años de edad, ambas vecinas del municipio de Chietla.

Este crimen se cometió el 27 de enero cuando el cuerpo de la menor fue hallado con 13 impactos de bala y huellas de abuso sexual, además estaba a un kilómetro de distancia de donde fue ultimada su madre. Según las autoridades, el principal móvil fue un problema familiar por un predio intestado.

Otro caso que conmocionó a Puebla y provocó movilizaciones estudiantiles en el estado y otras partes de la república fue el de Ximena Quijano Hernández, José Antonio Parada Cerpa, Francisco Javier Tirado Márquez y Josué Emanuel Vital Castillo, los dos primeros alumnos colombianos de medicina en la Upaep, el tercero alumno de la BUAP y el último conductor de Uber.

Este crimen, que incluso fue citado por el gobernador Miguel Barbosa antes de declarar que en Puebla ya no había crímenes cruentos, ocurrió el 24 de febrero y provocó un paro estudiantil y las marchas más grandes de los últimos años, en protesta por el asesinato a balazos de los estudiantes, aparentemente como venganza por “un sombrero” que le gustó a una mujer que integraba una célula criminal durante el Carnaval de Huejotzingo.