Se ha dicho hasta el cansancio que el cubrebocas es una herramienta indispensable para frenar la propagación del coronavirus que está acabando con la vida de miles de personas y ha infectado a millones en todo el mundo. Sin embargo, aún hay gente que no comprende la gravedad del asunto.

La gente que aún sale a las calles sin cubrebocas, lo hace por diversas razones: no creen en el virus; los hace ver débiles, como pensaba Trump; o como el joven de Colombia que decía que no usaba la mascarilla porque era una práctica del movimiento Iluminati. Por estas y otras razones muy peculiares, hay personas que se animan a salir a la calle sin protección.

Es evidente que sin cubrebocas, las personas están expuestas al virus y con cualquier gotita de saliva que se produce al hablar, estornudar o gritar de una persona infectada el virus se puede propagar. Una persona sana puede infectarse con el hecho de inhalar esas gotas o si toca alguna superficie contaminada. Por esta razón, se insiste tanto en que las personas usen el cubrebocas al salir a la calle y principalmente que lo utilicen correctamente, es decir, hasta la nariz.

Al respecto, en Ecuador tuvieron una muy ingeniosa idea, pues reciben a las personas que no utilizan cubrebocas con la danza de los cargadores de féretros de Ghana, que se volvió muy popular a inicios de la cuarentena.

La tradición de este país africano consiste en que los ataúdes son levantados por unos bailarines que realizan una coreografía al ritmo de la música, antes del entierro. En redes sociales, el video de Ecuador se hizo viral, ya que los internautas aplaudieron la acción y consideraron que es una buena estrategia para que la gente comprenda que el uso de cubrebocas es fundamental.