Emilio Lozoya Austin no tiene fecha para declarar ante la Fiscalía General de la República, y lo hará hasta que se recupere de la intervención quirúrgica que le practicaron en el esófago.

Técnicamente, el ex director de Pemex es un detenido acusado de asociación delictuosa, lavado de dinero y cohecho, al que se notificó de dos órdenes de aprehensión en su contra.

Formalmente Lozoya permanece bajo custodia de la FGR y cuando se determine que está en condiciones de comparecer en audiencia, la fiscalía debe informar a los jueces que libraron las órdenes de aprehensión para que fijen fecha y hora de audiencia inicial, según fuentes federales citadas por el diario El Universal.

Por lo anterior, a Lozoya no se le puede considerar ni  testigo protegido ni testigo colaborador pues no está acusado de delincuencia organizada, que es la condición para que alguno de los dos mecanismos mencionados se active.

La ley vigente establece la figura de testigo protegido, que se aplica para quienes rinden testimonio contra algún miembro de la delincuencia organizada, pero Emilio Lozoya no está señalado por ningún delito contenido en la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada.

Como testigo colaborador, que es otra figura legal, los imputados pueden obtener el beneficio de que las acusaciones en su contra queden sin efecto pero para ello deben declarar contra otras personas acusadas de delincuencia organizada.

Además de que el exdirector de Pemex no está señalado por ninguno de los supuestos de esa materia, hasta el momento la FGR no ha dado a conocer que persigue a otros ex funcionarios por Agronitrogenados u Odebrecht bajo el supuesto de delincuencia organizada.