Para Ximena Constantino la vida corre y corre de forma vertiginosa pues a sus 26 años ha tenido experiencias que se vivirían a lo largo de toda una vida. Ha sido la primera mujer en concluir sus estudios con especialidad en saxofón en el Conservatorio Nacional de Música de México, donde pasó gran parte de su juventud al lado de su eterno compañero: su sax.

Su trayectoria artística la ha llevado a pisar grandes escenarios como el Auditorio Nacional, el Teatro de la Ciudad de la Ciudad de México, el  Teatro Bicentenario, el zócalo capitalino, y la Sala Silvestre Revueltas, entre otras en donde ha acompañado a artistas como Fernando de la Mora, el TRI, Rodrigo de la Cadena y Gualberto Castro

Saxofonista, gestora cultural, periodista, comunicóloga, docente, responsable de Clave: El Sitio del Músico, Hagamos comunidad, hagamos música directora del Encuentro de Mujeres Artistas y del ensamble de saxofonistas, Mujeres de México, es además una madre amorosa y solidaria compañera de vida de su esposo, quien compartió su herencia musical de generaciones con una artista de talla internacional. 

Los sueños familiares

Ximena Constantino es originaria de la Ciudad de México pero desde muy pequeña su familia se trasladó al Estado de México, en donde vivió sus años temprano y de donde guarda los más hermosos recuerdos de infancia. Sus padres, siendo muy jóvenes al contar con tan solo 19 años, trabajaron duro para construir un espacio amoroso y de seguridad, etapa que la artista mexicana recuerda con admiración y reconocimiento. 

“Ya con una familia formada, mis padres continuaron con sus estudios hasta concluir sus licenciaturas, inclusive puedo decir con orgullo que mi papá tiene dos formaciones: Una ingeniería y una licenciatura como piloto aviador y mi mamá es licenciada en Administración de Empresas. Por estas razón, mi abuelita era la encargada de cuidar de mis hermanos Jorge y Andrés y  a mí, que soy la niña consentida de papá.”

 “Debo confesar que gracias a la guía de mi abuela pude ser una niña ordenada y estudiosa pues  siempre nos inculcó la disciplina y sobre todo a ser personas con principios y ayudar a los demás.  Mis papás también hicieron de mi infancia algo muy peculiar pues aunque a veces no teníamos dinero suficiente para quizás tener grandes juguetes -pues en ese tiempo ambos estudiaban-, siempre ideaban la forma de que nos divirtiéramos, de que tuviéramos lo necesario y fuéramos una familia unida y siempre con ganas de superarse.” 

“Sin duda fui una niña feliz y muy afortunada, nunca me faltó nada, y aunque mis padres  en ese entonces no tenían posibilidades económicas, siempre me dieron lo mejor que pudieron con el apoyo de mis abuelos maternos y paternos.”

“Recuerdo que de pequeña prefería estar en casa de los abuelos, pues al principio que nos mudamos, sólo teníamos en casa un cuarto para los cuatro miembros de mi familia, lugar que me daba un poco de miedo pues no se encontraba tan bonita ni arreglada como ahora. Esa casa representa el reflejo de una historia de crecimiento para nuestra familia, lo que es ejemplar y de gran añoranza para mí.”

La niñez de Ximena estuvo llena de juegos que por lo general los compartía junto con su hermano, con quien hacía entrevistas imaginando que se encontraban en un foro de televisión donde cantaban y bailaban: “Mis juegos de pequeña eran siempre con mi hermano y con mi prima Ana, quien  es como la hermana que no tuve. Jugábamos a hacer aviones de cartón y muchos otras veces también a las muñecas, aunque no fuera del agrado de mi hermano.”

Sus padres siguen siendo una parte fundamental para la saxofonista pues siempre la hacen sentir protegida y amada. Reconoce que ahora que es madre está consciente que muchas veces se cometen errores pero “esos errores nunca podrán ni han sido más grandes que el amor y el apoyo que le han dado a lo largo de su vida.” 

Los años rebeldes de la adolescencia

Ximena recuerda esos años dorados de la preparatoria como una rebelde sin causa, en donde la adolescencia mostraba esa etapa donde tenía las típicas confrontaciones con sus padres; sin embargo también quería comerse el mundo y explorar todo lo que había en él. 

“Como toda adolescente también tenía mis arranques y fue la etapa en donde tuve más pleitos con mis padres, sin embargo también estaba descubriendo un mundo que no conocía. Aunque me gustaban mucho las fiestas, nunca  dejaba mis deberes escolares ni mis responsabilidades en el Conservatorio Nacional de Música de México donde ya estudiaba. También recuerdo que eran tiempos donde quería ser rock star pues ya desde esa edad, logré tocar en algunos foros importantes. Creo que disfrute esa etapa mucho  siempre de la mano de mi sax.

El saxofón: su ángel de luz

Los boleros que escuchaba a través de la legendaria estación El Fonógrafo en casa de sus abuelos fue el inicio de su relación con la música con notas dulces que han marcado su corta vida y le han permitido coincidir con ese fiel compañero que le ha dado grandes momentos de alegría y satisfacción: Su saxofón.

“Recuerdo desde pequeña que en la casa de los abuelos escuchaban El Fonógrafo, una gran estación de radio en la cual disfrutaba de los boleros y la música considerada de viejitos y que ahora me encanta. A mi papá siempre le ha gustado la música y ha escuchado buena música. Como anécdota graciosa recuerdo que antes de que mi hermano mayor naciera, mi papá trabajo algunas veces mostrando pianos en tiendas departamentales, lo que me hace suponer  que desde siempre tuvo un gran talento innato para la música a pesar de no haber tenido alguna formación académica.”

Al cumplir doce años recibió como regalo su primer saxofón que a partir de ese momento nunca soltó, el que le ha dado grandes momentos, que le ha abierto las puertas del mundo, que la ha acompañado en los momentos más tristes pero también en los más felices de su vida y que le ha permitido conocer a personas maravillosas que han llegado a ser sus amigos, incluyendo a su esposo

“De niña siempre veía con mi papá a Los Simpson en la televisión y un día le dije que yo quería tener un instrumento como el de Lisa. Hay un capítulo en el que incluso el mismo Homero regala a su hija un sax, que prefiere comprar en lugar de un televisor nuevo para él. Un buen día, en mi cumpleaños número doce, mi papá me  regaló mi primer saxofón, todo envuelto en una cobija a través de la cual vi el brillo de aquel instrumento que cambiaría mi vida por completo.” 

“A partir de ese momento el saxofón me ha dado todo, todo en absoluto. El sax y la música no son solo objetos para mí sino que lo considero como un ángel de la guarda, una guía, una luz que siempre me dice por dónde ir, y que es recíproco. Cuanto más se le dedica tiempo, más te abre el universo. En realidad siento que el saxofón me eligió.”

A la par de su especialidad en saxofón, Ximena Constantino estudió la Licenciatura en Comunicación y Producción en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), tras presentarse la oportunidad de contar con una beca artística de cobertura de cien por ciento, esfuerzo que le representó alternar su formación académica con sus estudios musicales y su rol de madre. 

“El ser madre es una gran responsabilidad pero también una gran fortuna. Considero que a nivel familiar se trata de hacer equipo, y sobre todo de entenderte mutuamente con tu pareja; eso es lo complicado, pero pienso que el amor y la tolerancia  siempre deben de prevalecer en los momentos más complicados. Disfrutar todos y cada uno de los momentos en familia y crecer juntos. Quiero que cuando mi hijo crezca pueda tener grandes recuerdos conmigo y con su papá.”

Otras pasiones 

Una de sus grandes pasiones es ser mejor cada día, ser mejor músico, mejor saxofonista, maestra, comunicóloga, mamá y esposa. “Me apasiona aprender cosas nuevas relacionadas a lo que me gusta hacer y poder compartir lo que siento y sobre todo lo que creo. Me gusta leer, ver películas, cocinar, últimamente. Creo que muy pocas veces tengo tiempo para hacer otras cosas. La verdad soy afortunada porque hago lo que me gusta inclusive cuando descanso.”

“Me encanta la comida en general pero mucho más la comida mexicana, la disfruto mucho y sobre todo la hecha en casa. Las bebidas también como una buena cerveza, me encanta. Tengo una colección de cervezas de diversos tipos, inclusive algunas que he traído en viajes que he hecho a otros países. El café también es parte fundamental de mi día, me encanta acompañar mi estudio con una buena taza de café hecho en casa.”

“El cine me gusta pero no me considero especialista aunque sí lo disfruto pues logré entenderlo más cuando tuve clases de cine con excelentes profesores en la UDLAP. También me gusta bailar aunque ya tiene tiempo que no lo hago. Como anécdota graciosa, la primera cita que tuve con mi esposo fue para ir a bailar salsa. Justo él me acaba de regalar el libro Rayuela de Julio Cortázar, que no he terminado. Prometo hacerlo pronto.”

Nuestra artista reconoce que le molesta la gente déspota y grosera, aquéllas que no respetan, desde la gente que tira basura hasta la que toma lo ajeno. También le enoja mucho las personas que no valoran lo que tiene o pone excusas para todo. En otro extremo, su sensibilidad le hace explorar emociones que la hacen “recordar a la gente que ya no está, que amé y que me dio momentos inolvidables. 

“Me hace llorar no conseguir lo que quiero por problemas externos también, cuando trabajas mucho por algo y por otras circunstancias no se logra, sin embargo he aprendido últimamente a fluir con la vida, y dejar ir y soltar para crecer.”

Proyectos musicales y su causa social 

Una característica de Ximena Constantino es su compromiso con la divulgación musical, su trabajo en gestión cultural y su vocación para formar y compartir proyectos en donde pueda involucrar a artistas para construir espacios de difusión, sin dejar de lado sus propuestas con causa social. Siempre está pensando en cómo compartir su música y que ésta llegue a tocar a los demás. 

“Tengo muchos proyectos. Actualmente y debido a todo el contexto de la contingencia sanitaria he estado incursionando en la enseñanza musical para niños, también haciendo enlaces con saxofonistas de otros países para llevar a cabo clases en línea. Espero que llegue el momento en donde pueda continuar realizando recitales en diversos recintos, continuar dando clases presenciales y participar en festivales. Por otro lado pienso realizar este año la cuarta edición del Encuentro Internacional de Mujeres Artistas, el cual me ha dado muchas satisfacciones personales, y en esta línea pienso continuar con el ensamble de saxofones Mujeres de México, que recién creamos este año.”

“Uno de los espacios de difusión que he diseñado es el sitio Clave: El Sitio del Músico, Hagamos comunidad, hagamos música, que se puede consultar en clavesitiomusicos.com, en donde presento notas informativas, entrevistas con artistas, artículos de especialistas, podcast, clips con ejecuciones y las actividades que realizamos.”

“Como músicos no solo debemos darnos a la tarea de ejecutar, sino de involucrarnos de manera directa con la sociedad y divulgar nuestra labor. Por otro lado la equidad de género también es un tema que pienso que se debe promover e impulsar, y no esperar a que los gobiernos o las instituciones resuelvan. Finalmente es el compromiso de los músicos o creadores, todo el tiempo estar pensando, ideado y planeando. Nuestra tarea no solo está en el atril sino en muchísimas otras causas. Creo que eso puede hacer la diferencia entre un ejecutante y un artista. Sé que aún me falta mucho para ser lo segundo pero pienso que voy por un buen camino.

Políticas públicas en materia de cultura

“Considero que aún falta muchísimo por hacer y que debemos de tomar el ejemplo de otros países. Las autoridades deben recordar que la música y las artes no son un pasatiempo, sino que pueden ser la cura para una sociedad que enferma a través de su descomposición. La cultura y las artes, deben de ser tomadas como pieza fundamental y una prioridad en nuestras políticas públicas, deben de ser parte de un eje para mejorar el tejido social, y no dejarla hasta el final, con escasos presupuestos como ha pasado y sigue pasando en nuestro país.” 

“Nuestras autoridades deben recordar que el artista tampoco vive sólo del aplauso y que el dinero cuando se invierte en arte y cultura puede ayudar a generar una sociedad con mayor armonía, pues la música puede ser la cura para todas las enfermedades que aflige al país y al mundo.”