En caso de que aún no logres hallar un buen motivo para bajar de peso, aquí te tenemos uno que quizá te haga repensar más esta cuestión, ya que la obesidad en la mediana edad podría aumentar las probabilidades de demencia.

Lo anterior fue la conclusión de un estudio de gran tamaño publicado por investigadores británicos, quienes hicieron eco de hallazgos similares anunciados en diciembre.

La investigadora principal del nuevo estudio, Dorina Cadar, comentó que la meta es identificar factores de riesgo relacionados con el estilo de vida, de forma que sea posible tomar medidas para prevenir el deterioro mental.

“Esperamos que una parte sustancial, aunque sin duda no todos, los casos de demencia se puedan prevenir mediante intervenciones de salud pública”, dijo la especialista del Colegio Universitario de Londres.

Su equipo logró encontrar que las personas obesas en la mediana edad poseían un riesgo 31 por ciento más elevado de demencia que las de mediana edad con peso normal, además de que el riesgo fue particularmente más alto para mujeres.

Entre las buenas noticias de esta investigación está que el hecho de perder peso podría reducir las probabilidades de forma significativa, comentaron los expertos.

Durante la investigación también se encontró que aunque la obesidad fue un riesgo en ambos sexos, el de demencia fue más elevado entre las mujeres con obesidad abdominal, condición que se mide de acuerdo con el tamaño de la cintura. Luego de darle seguimiento promedio de 11 años, este grupo tenía 39 por ciento más de probabilidades de desarrollar demencia.

El riesgo más alto depende en demasía de otros factores como edad, nivel educativo, estado civil, tabaquismo, genética, diabetes e hipertensión, aunque no se halló una asociación entre la obesidad abdominal y la demencia en los hombres.

Sin embargo, cuando los investigadores tomaron en cuenta el peso y el tamaño de la cintura en conjunto, tanto hombres como mujeres tenían probabilidades 28 por ciento más altas de demencia.

Sam Gandy, director asociado del Centro de Investigación sobre el Alzheimer de Mount Sinai, en Nueva York, señaló que el nuevo trabajo “es coherente del todo, tanto con el campo en general como con nuestro propio trabajo en particular”.

Añadió también que las proteínas que se encuentran implicadas en la inflamación, la enfermedad cardiovascular y la diabetes tipo 2, que zon factores de riesgo del Alzheimer, podrían contribuir a los vínculos entre la obesidad y la demencia.

Foto: Twitter / @JuanLuisCasCo