México nunca ha podido salir de la transición a la democracia, más bien, en esta transición se han dado muchos retrocesos al consolidarse prácticas autoritarias con fachadas democráticas, plantea el investigador de la Ibero Puebla, Juan Luis Hernández Avendaño

En el caso concreto de Puebla, el académico observa que a las élites gobernantes les es difícil mantener prácticas y condiciones democráticas dado que sus principales actores políticos vienen de partidos políticos que no son muy democráticos. 

En entrevista con e-consulta, Hernández Avendaño también se refiere a aquellos que vienen de movimientos sociales que hoy forman parte de la 4T, que vienen de la acción colectiva y deberían traer una cultura de “mínimos democráticos” y hasta hoy no lo han demostrado.

Como ejemplo de lo anterior, cuestiona las circunstancias en que fue aprobada la Ley de Educación del Estado de Puebla, “para la cual no hubo parlamento abierto, como en otras hechuras legislativas, que sería vital para el estado. Básicamente “vivimos una nueva versión de élites políticas autoritarias que no creen o les cuesta mucho creer en mínimos democráticos”.

Al aludir al caso del gobernador Miguel Barbosa, el politólogo señala que el autoritarismo es una constante del sistema político mexicano, en todos sus niveles.

 “Todos los gobernadores se sienten incómodos con las críticas, con los contrapesos. Les cuesta mucho trabajo entender que la prensa crítica y los movimientos sociales son condiciones naturales de una sociedad harta de élites políticas autoritarias, insensibles y  partidocráticas”.  

 

 

Tradiciones y rupturas en Morena

El director del departamento de Ciencias Sociales en la Ibero Puebla, también describe que que la 4T, en otro sentido, viene a romper con las tradiciones que veníamos observando en “el bipartidismo oligárquico”, que consta de “una razonable disciplina partidaria, disciplina entre presidentes y gobernadores de su partido”.

Ese modelo se rompe por la gran heterogeneidad de intereses políticos que hay en el partido gobernante. Al mismo tiempo, Morena vive una suerte de fragmentación de grupos políticos y la ausencia de una disciplina abyecta por parte de los gobernadores al presidente.

En ese contexto, Hernández Avendaño ubica una característica en Miguel Barbosa, pues el gobernador –dice-  busca emular el vínculo que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador con la cultura popular, “que rompe con los moldes a los  estábamos acostumbrados en términos de discursos racionales”,  y esto hace más complejo tender puentes de diálogo con sus opositores y sus críticos, en ambos casos. 

 

Pandemia y política

En una reflexión final, el candidato a doctor en ciencia política por la Universidad Autónoma de Madrid da un panorama sobre cómo las políticas aplicadas durante el COVID-19 también han sido un terreno de disputa entre gobiernos y opositores. 

“El problema con las políticas públicas es la intensidad de la aplicación de la ley: por una parte la muerte de un trabajador de la construcción en Jalisco y por otra una suerte de contagios que no cesa, aunado que la tercera parte de la población económicamente activa está parada por su condición de informalidad”.

Considera que los semáforos para actividades y políticas sectoriales son correctos, pero al mismo también vemos una enorme heterogeneidad en su aplicación, pues el gobierno del estado se negó a participar en el semáforo megalopolitano con la Ciudad de México y otros estados, desafiando directamente el mandato federal.

Observa otro proceso inédito en el que las élites políticas se están tratando de salvar a sí mismas aunque sean del mismo partido y aquellas condiciones que les permitan protegerse y perpetuarse, de ahí una extrema politización en tiempos de COVID, y su tesis de que la política mexicana ha incorporado a la pandemia a la polarización política.

 

Candidato a doctor por la Universidad de Madrid

El maestro Juan Luis Hernández Avendaño es politólogo, educador y candidato a Doctor en Ciencia Política por la Universidad Autónoma de Madrid. Es profesor de Ciencias Políticas desde 1995 y ha sido funcionario educativo en la Universidad Iberoamericana durante más de dos décadas (Rector interino, Vicerrector, Director de Departamento y carrera).

Es co-creador del método de Aprendizaje Situado con el que ha trabajado con 80 mil profesores de México y AL para mover a la escuela y la universidad como buena noticia en el siglo XXI. Es fundador de la cátedra Ignacio Ellacuría de Análisis de la Realidad Política y Social, que este año cumple 15 años. Ha escrito artículos y libros sobre política y educación en México.

Es analista político en medios de comunicación desde 1998 y  colaborador de Amerindia (la plataforma de la Teología de la liberación). También es asesor y colaborador del Episcopado Latinoamericano sobre análisis social y político de AL. Actualmente es Director del Departamento de Ciencias Sociales de la Ibero Puebla.

Foto: Agencia Enfoque