Al menos tres antenas localizadas en los accesos a la zona metropolitana de Puebla y el Aeropuerto Internacional Hermanos Serdán tienen una configuración irregular compatible con los equipos de espionaje a celulares adquiridos por el gobierno federal.

Su detección ocurrió de manera accidental durante un viaje a la entidad que realizó el grupo de investigadores del proyecto Fake Antenna Detection Project (FADe) con el equipo de detección de señales irregulares que empleaban para detectar estos dispositivos en el Valle de México.

Los resultados de la investigación y los vínculos con las compras del gobierno mexicano, fueron dados a conocer esta semana por los activistas del Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación (PODER), en un reportaje para el sitio rindecuentas.org.

Debido a que el estado de Puebla no fue considerado en la investigación, se desconoce si en el resto de la zona metropolitana de Puebla existe más infraestructura con potencial de espionaje.

Vienen de analizar el espionaje en Latinoamérica 

Previo al estudio en México, el equipo de investigadores chilenos South Lighthouse desarrolló en la Universidad de Washington el proyecto FADe  que se basa en una tecnología que permite identificar antenas con configuración irregular y compatibilidad con los equipos de espionaje IMSI catcher.

"Un IMSI catcher es una antena falsa que tiene capacidad para capturar datos, tiene la capacidad para capturar los datos que pasan a través de ella, entonces el proyecto FADe es capaz de detectar eso a partir de un análisis de la configuración de las antenas", explicó en entrevista Eduard Martín-Borregón, director de datos, periodismo y tecnología de PODER.

Explicó que como parte del proyecto FADe se efectuó un monitoreo durante 90 días en la Ciudad de México, así como en los límites de Colombia y Venezuela, en Caracas y en La Paz, Bolivia, para identificar los lugares dónde se aplica esta tecnología.

Los activistas de la organización PODER, tuvieron acceso exclusivo a los resultados de la investigación en México y con esos se produjo el reportaje "Fake Antenna, el espionaje a celulares que pasó de EPN a AMLO", en el que se destacó el vínculo de estos dispositivos con capacidad de espionaje con otros equipos adquiridos en el actual y el anterior sexenio.

 

Espían carreteras y puntos estratégicos

En la Ciudad y el Valle de México fueron ubicadas 21 antenas configuradas para espionaje. De esas, la antena  con mayor capacidad se localizó en la zona de Amecameca, a la altura de la Autopista México-Puebla, cerca tanto de oficinas de la Fiscalía General del Estado de México, como de un campo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

La segunda antena con más potencial de irregularidades se ubicó a la altura de la carretera México-Marquesa, uno de los principales puntos de ingreso a la ciudad. En tanto que la tercera se identificó en la Plaza de la Constitución, a unos metros de la sede del gobierno federal.

En México se analizaron mil 81 antenas y se realizaron más de 600 mil mediciones. Las irregularidades en las configuraciones, advierte Martín-Borregón no obedecen a errores humanos, sino a patrones bien definidos, además de ubicarse en lugares estratégicos de las ciudades analizadas.

"No es habitual que esto suceda y si se revisa todo el estudio, podemos ver cómo los patrones en las tres ciudades coinciden de manera sistemática", dijo.

En el caso de Puebla, el activista reiteró que la entidad no estuvo considerada en la investigación, pero que las antenas detectadas siguen el mismo padrón de las ubicadas en la Ciudad de México. Dos antenas en accesos carreteros a la zona metropolitana y en un punto estratégico como en el aeropuerto Hermanos Serdán.

EPN y AMLO han invertido 85.5 mdp en IMSI catcher 

En la investigación de PODER que se publicó esta semana, la organización también vinculó el uso de la tecnología IMSI catcher, con adquisiciones de los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador a la firma estadounidense L3Harris Technologies, Inc., principal desarrolladora de esos dispositivos.

Mediante la consulta a la plataforma QuiénEsQuién Wiki se documentó que entre 2014 y 2019, la Sedena y la Secretaría de Marina (Semar), realizaron diversas compras por un valor de 85 millones 552 mil 638 pesos. 

De ese monto se destaca que 23 millones 94 mil 970 pesos se erogaron en el sexenio de López Obrador y se destinaron a tres contratos para la adquisición de refacciones. Lo anterior pese al discurso presidencial de frenar el espionaje en México.

Según la información que se tiene en el país sobre esta tecnología, explicó Martín-Borregón, las prácticas de espionaje pudieron haber iniciado hace seis años y ahora la lucha de las organizaciones es porque la Sedena y Semar transparenten esas compras y el uso de esas tecnologías.

La opacidad, advierte el activista, es una tendencia general en todo el mundo, ya que no existen regulaciones claras para el uso y aplicación de estas tecnologías destinadas al espionaje de las telecomunicaciones.