En un Consejo Estatal de medio ambiente tendrían que ser las universidades, especialistas y activistas quienes orienten a las autoridades en turno para la toma de decisiones, en Puebla sin embargo, las tres últimas administraciones estatales han optado por encabezar esta instancia y dejar las opiniones de los ciudadanos en un segundo lugar.

Quien inició con ese modelo de control fue el ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas y aunque ahora Luis Miguel Barbosa Huerta representa una oposición a ese grupo político, ya ha hecho ver a quienes buscan forma parte de ese consejo que continuará con el mismo esquema.

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente que se conmemora este 5 de junio, en el Parlamento Comunitario de los Derechos de la Naturaleza en Puebla integrado por organizaciones y académicos que estudian el medio ambiente, advierten que a nueve meses de gobierno no se ha consolidado ese consejo y que les han propuesto que lo presida el gobernador.

"El gobierno es al que se le va a dar el consejo. Quiere seguir siendo juez y parte. El gobierno, por ejemplo, permite carreteras que afectan zonas agrícolas, sin hacer caso al concepto sustentabilidad, solo piensa en desarrollo, por ello el principio de mandar obedeciendo", comentó el presidente del parlamento Lorenzo Pérez Arenas.

Esta misma tendencia de decisiones tomadas desde el gobierno y sin el consenso de especialistas favorece proyectos mineros y de otras industrias que terminan por empeorar la crisis de contaminación y sobreexplotación de recursos.

De acuerdo con la experiencia que han tenido con otras gestiones estatales, agregó, también se deben considerar representantes regionales que puedan defender los diferentes problemas medioambientales pues no se vive lo mismo en la Sierra Norte, la Mixteca y el valle metropolitano.

En esta última zona, detalló Pérez Arenas, también se debe dar prioridad a problemas que por años se han dejado crecer como la falta de planeación para el crecimiento de Puebla y los municipios.

Uno de los problemas que ya está en niveles de riesgo, expuso, es el del manejo de los residuos sólidos urbanos pues los grandes rellenos sanitarios no están apegados a tecnología actualizada y tampoco hay transparencia en su manejo que permita el provecho económico de los desechos.

Otros problemas de la zona metropolitana que destacan es el manejo de los bosques que todavía quedan en la periferia, la cuenca del río Atoyac  y el futuro del acceso al agua potable.