La Fiscalía General de la República (FGR) inició una investigación por irregularidades en el manejo de residuos biológicos infecciosos que se almacenaban de manera irregular en el municipio de Cuautinchan.

De acuerdo con la dependencia, los aseguramientos estuvieron a cargo de elementos de la Policía Federal Ministerial (PFM), adscritos a la delegación de la fiscalía en Puebla y se decomisaron tres vehículos y una bodega en la que se guardaban los residuos peligrosos.

Como parte de la investigación también se realizó un cateo y se aseguró un domicilio en la carretera Puebla-Valsequillo, a la altura de la junta auxiliar de San Baltazar Torija.

En el inmueble se encontraron tambos y bolsas que contenían diversos residuos biológicos infecciosos, así como una camioneta con placas de circulación del estado de Puebla; una camioneta tipo estaquitas con caja, con placas de circulación del Estado de México; un tractocamión con caja y una caja de tractocamión sin placas de circulación.

Las acciones de la FGR ocurrieron luego de que el miércoles la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró el centro de acopio de residuos biológicos infecciosos por no contar ni con permisos actualizados, estar rebasados en sus instalaciones y tampoco disponer de medidas para la incineración y sanitización.

A las medidas que estos centros de acopio tienen que seguir por ley y con regularidad, recientemente se sumaron las de la Cartilla de mejores Prácticas para la Prevención del COVID-19 en el Manejo de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) emitida por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

De acuerdo con este documento este tipo de proveedores deben  garantizar que los residuos que han tenido un uso sanitario sigan procesos concretos de incineración y también se prevé entierro de materiales en espacios especiales.