El polémico mobiliario que el ayuntamiento de Puebla colocó en el último semestre para reducir la velocidad vehicular en el Centro Histórico, se encuentra en el olvido.

Durante un recorrido realizado por las calles del primer cuadro de la ciudad se pudo observar macetones destrozados y con plantas secas en vialidades como la 4 Oriente y la 8 Norte.

En estas calles también destaca que, aunque algunos de los bolardos fueron afectados con accidentes automovilísticos, no hay seguimiento de la autoridad municipal para su arreglo pese a que hay un fondo en la Gerencia del Centro Histórico y Patrimonio Cultural para mantenimiento de la imagen urbana.

Los cinemómetros se colocaron en 17 intersecciones del Centro Histórico para medir qué tantos vehículos exceden los 30 kilómetros por hora previstos en el Código Reglamentario para el Municipio de Puebla (Coremun).

En este caso la Secretaría de Movilidad  informó que las mediciones se realizarían a lo largo del mes de diciembre de 2019, sin embargo, cinco meses después no se han retirado y tampoco informan a la ciudadanía sobre límites excedidos.

Las medidas tomadas para pacificar el tránsito en el primer cuadro de la ciudad generaron críticas de diferente sectores que dijeron había falta de planeación y de transparencia.

También generó reacciones la contratación de la empresa Autotraffic, que a nivel estatal había sido señalada por irregularidades en  la administración de las fotomultas durante los gobiernos panistas.