La llamada democratización de los sindicatos, por la cual los empleados podrán afiliarse a la organización que mejor les parezca, pondrá a prueba a las nuevas asociaciones laborales, dijo el presidente del Centro Empresarial Puebla, afiliado a Coparmex, Fernando Treviño.

Será difícil ver centrales obreras que operen como lo hicieron en la década de los años setenta y ochenta. Ahora muchas organizaciones han entendido que "sin empresa no hay sindicato", por lo que los empresarios tienen más posibilidades de negociar acuerdos donde ambas partes ganen, señaló el dirigente empresarial.

También consideró que la productividad de las empresas se puede ver afectada por la nueva ley laboral pues al negociar contratos, los líderes tienen que contar con el aval de asambleas, y si la mayoría no aprueba los términos, los acuerdos no valen y hay que hacer de nuevo consultas, dijo el presidente del Centro Empresarial Puebla, afiliado a Coparmex, Fernando Treviño.

Lo anterior tendrá efectos en la productividad aunque son positivos aspectos como la garantía a la libre asociación y al voto democrático en la nueva ley, dijo el dirigente empresarial.  

"El derecho de libre asociación me parece que es correcto. Me parece que no hay sindicato si no hay empresa, entonces también tienen que cuidarla y me parece que son los sindicatos de nueva generación los que subsistirán", consideró el dirigente del CEP afiliado a la Coparmex.

Consideró que el modelo de consensuar acuerdos entre empresa y sindicato complicará la productividad de las empresas ya que el líder sindical deberá llevar la propuesta a la base para buscar una mayoría que la apruebe, pues en caso contrario no se podrá tomar como válida.

"Claro que va a haber complicación en las negociaciones (...) La empresa no va a aguantar, complicaría la productividad", señaló.