A través de la Maestría en Hábitat y Equidad Socio Territorial, se llevó a cabo el conversatorio: La componente de clase en la regeneración urbana y el “relato ideológico” como práctica social que lo justifica, impartido por el doctor Alfonso Álvarez Mora, académico de la Universidad de ValladolidEspaña.

Ahondó en la temática de los centros históricos del mundo, y afirmó que es importante el estudio de estos como un reflejo de las mecánicas y dinámicas citadinas a lo largo de la historia.

Habló sobre la regeneración urbana, afirmando la importancia del análisis del cambio de las ciudades y el papel de diferentes fenómenos en el cambio constante de las ciudades. Estos permiten, añadió, la actualización, adaptación y creación de edificios aptos para el contexto actual.

Pero, este proceso de regeneración no suele ser beneficioso para las clases bajas, debido a la centralización y el aumento de las rentas. También testificó que estas operaciones concentran el mercado en espacios privilegiados, impulsando la ganancia económica de los empresarios.

“La renovación urbana no es solo renovar la ciudad, es cambiar el contenido social”, indicó. Para el doctor Álvarez Mora, esto representa un problema, ya que se eliminan los espacios populares, dejando de lado el beneficio de las clases trabajadoras e incluso obligándolos a abandonar sus propias viviendas.

La renovación urbana presenta un problema para las minorías, ya que en muchos de estos casos tienden a desplazar a grupos vulnerables como: migrantes, personas de color, gente pobre, entre otros.

Estos procesos han permitido el aumento del capital comercial y financiero. Es decir, se han creado comercios y bancos a lo largo de los centros históricos. No obstante, estas operaciones no significan un aumento del bienestar público, sino el beneficio de los inversionistas privados.

De acuerdo con el investigador, estas estrategias se logran a través del desalojo y convencimiento con miedo. Las instituciones encargadas de la renovación urbana convencen a los propietarios de los espacios a dejarlos, afirmando que esto les presenta un beneficio, cuando a veces estos cambios de vivienda pueden resultar perjudiciales para el individuo.

Los desplazamientos, puntualizó el académico, se logran a través de medidas legales e iniciativas privadas. Sin embargo, durante sus investigaciones, se percató de que durante muchos casos se genera resistencia por parte de los desplazados, que proceden desde la legalidad a la defensa de sus espacios.

Compartió su experiencia personal con el cambio urbano, afirmando que estos procesos dejan de lado a las personas que actúan en las mecánicas urbanas y generan un espacio artificial sin contacto humano. “Por ejemplo, la expulsión de artesanos locales en los centros históricos representa una pérdida de la autenticidad en las ciudades”, concluyó.