En casi todas las ferias de los pueblos de nuestro país es común encontrar los típicos pollitos recién nacidos que son pintados de colores para ser vendidos o regalados como premio en las atracciones, sin embargo, quienes hayan tenido alguno de estos animalitos saben que no siempre tienen vidas muy afortunadas, ya que suelen morir a los pocos días de haber llegado a sus nuevas casas.

Daniela Cortéz, una chica oriunda de Monterrey le pidió a su padre que le comprara un pollito azul. En un primer momento el padre se negó y le explicó a su hija que tener una mascota implica muchas responsabilidades, pero Daniela y su hermano lograron convencerlo de que cuidarían del ave a la cual llamaron “Randall”.

Cuando “Randall” llegó a casa de Daniela ella se encargó de cuidarlo y alimentarlo con comida para aves. El pollito poco a poco fue creciendo y sus plumas dejaron de ser azules.

A cinco años y tres meses de la llegada del pollito, este se ha convertido en un saludable y enorme gallo que canta y que es tratado por los Cortéz como un integrante más de la familia, ya que suelen darle pastel en su cumpleaños y vestirlo para las ocasiones especiales, como los XV años de Daniela, donde usó un elegante y simpático moño azul.

La historia de “Randall” se ha viralizado en redes sociales, y es que Daniela ha documentado la vida de su pequeño pollito desde el día que llegó hasta ahora, que es un gallo que canta todas las mañanas para despertar a la familia.

Foto: Facebook Cortez Aleinad