Las alarmas de la OMS se encendieron ante una creciente resistencia a los fármacos empleados en la batalla contra el VIH.

La Organización Mundial de la Salud advierte que esta amenaza podría socavar progresos mundiales en el tratamiento y prevención de la infección por el VIH si no se toman medidas tempranas y efectivas.

El informe de la OMS  sobre la resistencia a los medicamentos contra el VIH muestra que en 6 de 11 países encuestados en África, Asia y América Latina, más de 10% de las personas que comenzaron la terapia antirretroviral tenían una cepa resistente a algunos de los medicamentos más utilizados.

Alcanzado el umbral de 10%, la OMS recomienda que esos países revisen urgentemente sus programas de tratamiento al VIH.

"La resistencia antimicrobiana a los medicamentos es un desafío creciente para la salud global y el desarrollo sostenible", señaló Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS.

"Necesitamos abordar de manera proactiva los crecientes niveles de resistencia a los fármacos contra el VIH si queremos alcanzar el objetivo mundial de poner fin al sida para 2030."

La resistencia a los medicamentos contra el VIH se desarrolla cuando las personas no se adhieren al tratamiento prescrito, a menudo porque no tienen acceso constante a la medicación, ni atención de calidad. Los tratamientos podrían comenzar a fallar en personas con resistencia a los medicamentos o que hayan adquirido el virus resistente a los fármacos.

El nivel de VIH en su sangre, o carga viral, aumentará, a menos que cambien a un régimen de tratamiento diferente, que podría ser más caro y, en muchos países, aún más difícil de obtener.

De los 36.7 millones de personas con el VIH en el mundo, 19.5 millones de personas estaban accediendo a la terapia antirretroviral en 2016. La mayoría de las personas están respondiendo bien, con un tratamiento muy eficaz para mantener la carga viral indetectable. Pero un número creciente está experimentando las consecuencias de la resistencia a los medicamentos.