Una mujer argentina desesperada por la situación en que vivía le contó a un desconocido que conoció en un bar que no tenía trabajo y que tenía un hijo. Él prometió ayudarla y luego de varios encuentros le dijo que todo estaba arreglado.

Pero ella no sabía que estaba a punto de iniciar lo que serían los cinco peores meses de su vida, ya que él la llevó un hotel donde la obligaba a prostituirse hasta con diez varones por día, de los que ella no veía ni un peso.

Para que la fémina no huyera la amenazó con contarle a su hijo lo que estaba haciendo, y cuando ella finalmente le dijo que no podía más, él la golpeó, la violó y la encerró en el hotel del que logró escaparse gracias a un descuido.

El hombre estuvo preso, luego fue liberado, volvió a amenazarla de muerte, y ahora que volvió tras las rejas piden su procesamiento con prisión preventiva.

El sujeto, según El Clarín, se llama Fernando Christian Sánchez Rivera, es peruano, de49 años, sin trabajo, sin domicilio, separado de la madre de sus dos hijos, a la que no se le puede acercar por una restricción que le impuso la Justicia por denuncias de violencia de la mujer.

Hace un mes ella le decía que su cuerpo no daba más, que no quería que la llevara más a ese hotel de Yerbal 2850, donde él le metía hombres en la habitación, uno tras otro, todos los días.

“Hombres a los que él les cobraba y esperaba que terminara su turno en la puerta del hotel. Pero esa noche del 17 de marzo ella se puso firme y él la violó, la golpeó, la dejó encerrada. A la mañana siguiente volvió, siguieron los golpes hasta que ella logró escaparse y en la calle le pidió ayuda a un policía. La llevaron al hospital Piñero, donde estuvo acompañada por especialistas del Programa de Rescate del Ministerio de Justicia, a quienes les contó todo. “Su relato fue claro, atravesado por angustia, vergüenza y culpa, todos hechos propios de mujeres que han estado expuestas a situaciones de violencia sexual o traumática”, declaró en la causa una de las psicólogas del Programa. “Es una típica situación de una persona que ejerce poder sobre otra, y esa otra que no puede salir, no tiene posibilidad de otra cosa. Y ahí aparece el temor, en esa relación hay poder y sometimiento, y no hay salida: ella no tiene a nadie, es un indicador más de la vulneración””, dijo la asistente social del Programa y sus palabras fueron difundidas por el periódico argentino.

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