David Arellano Gault, experto en políticas públicas, sostuvo que el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) le sale “muy caro” en términos económicos al país y corre el riesgo de fracasar.

Durante una ponencia hecha en el marco de la Semana de la Evaluación en América Latina y el Caribe, recomendó a autoridades poblanas no “creer tanto en su propia retórica” en materia de evaluación del desempeño en el ámbito de la administración pública.

Se debieron evaluar costos del SNA

Quien es director de la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (Cide) manifestó que en términos de los Sistemas de Evaluación y Desempeños, se debió analizar la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción.

“Respecto a los costos, los beneficios deben ser superiores. Si el Sistema Nacional Anticorrupción lo hubiéramos pensado no sería tan costoso”.

El académico destacó que el SNA tiene riesgo de fracasar luego de que lleva meses de atraso el nombramiento del fiscal anticorrupción, a través del Senado de la República.

El 1 de junio Luis Manuel Pérez de Acha, integrante del Consejo de Participación Ciudadana (CPC) del SNA, expuso en entrevista con e-consulta que las organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos en general deben presionar para evitar que en el CPC de Puebla (próximo a integrarse) se nombre a integrantes sin el perfil adecuado o cercanos a la administración estatal.

[relativa1]

No hay que creer demasiado en la propia retórica

En su ponencia, Arellano Gault recomendó al gobierno estatal “no creer tanto en su propia retórica” y suponer que las buenas calificaciones en el sistema de evaluación de desempeños son infalibles.

Manifestó que al aplicar uno de estos sistemas para resolver un problema de políticas públicas se corre el riesgo de generar situaciones perversas.

“Vemos que lo que sucede mucho en nuestro país es la simulación. Los sistemas no sirven de mucho pero nos ponemos la palomita”.

Manifestó que el clásico “incentivo perverso” es comenzar a trabajar en la calificación sin poner mucha atención al resultado.

“Los gobiernos deben preguntase si un Sistema de Evaluación del Desempeño es un mecanismo de castigo y control o de gestión y aprendizaje”.