Defensores del patrimonio histórico, arquitectos y académicos clausuraron simbólicamente dos obras por la “destrucción” de casonas del Centro Histórico que forman parte del catálogo Nacional de Monumentos Históricos.

Montserrat Galí Boadella, secretaria Ejecutiva de la Fundación Manuel Toussaint (MT) y Rosalba Loreto López, presidente del Comité Defensor del Patrimonio Histórico, Cultural y Ambiental de Puebla (CDHCyA), denunciaron que ni el INAH de Puebla, la Gerencia del Centro Histórico ni la Comisión de Regidores del Centro Histórico han cumplido con su deber de preservación patrimonial.

Con el sello que las investigadoras colocaron en la puerta del inmueble dejaron en claro el desacuerdo no sólo con los implicados directamente en el proyecto de remodelación, sino con los funcionarios encargados de los organismos responsables que han permitido que esto ocurra en Puebla a lo largo de los últimos años.

Aseguraron que por ineficiencia o desconocimiento, se han otorgado licencias que violan las normas que se deben seguir en la readecuación y rehabilitación del Patrimonio Edificado, pero que ésta ha sido una práctica constante en todo el sexenio con las reiteradas intervenciones violatorias de la Ley federal de Monumentos y Sitios Históricos.

En el recuento de las violaciones constan el caso del Hotel City Express y el conjunto de edificaciones en el barrio de San Francisco, que dejó subsumida la capilla del Cirineo y los Lavaderos de Almoloya. Ahora se suman las adecuaciones de la casa localizada en la inmueble de la 3 poniente 319 y 3 oriente y bulevar 5 de mayo.

A la fecha, las académicas aseguraron que no se conocen los proyectos que bien pueden tratarse de planes inmobiliarios, pues los proyectos continúan ocultos pese a las demandas de transparencia.

Las investigadoras acusaron que esto ha sido posible gracias a que Obras Públicas ha obviado acuerdos establecidos con el Consejo Ciudadano del Centro Histórico de Puebla (CCCH) para la pre evaluación de proyectos por parte de la Comisión de Seguimiento.

“Al pasar por alto al CCCH, las instancias gubernamentales pretenderán justificar sus acciones cuando la destrucción de los inmuebles sea un hecho consumado”.

Las investigadoras y consejeras del CCCH aseguraron que en repetidas ocasiones han manifestado la coincidencia existente entre la dilación o falta de cumplimiento en el seguimiento de la ley y en el acceso oportuno a la información, y las acciones aparentemente unilaterales tomadas por los funcionarios y constructores que intervienen en las obras con valor cultural.

“Tal coincidencia conlleva a la imposibilidad de tomar acciones legales en tiempo y forma por parte del CCCH pues se carece de información, medios y tiempos para hacerlo”.

 

Una política de fachada

Tanto Gali como Loreto denunciaron que aunque se conservan las fachadas, el caso de la casa de la 3 poniente 319, el interior está siendo destruido de noche, según han podido documentar con fotografías miembros del CCCH.

“Lo patrimonial no sólo son fachadas, el interior a veces es más valioso pues reporta datos de historia, tradición, identidad, modos de vida”, consideró Loreto.

Esta casona forma parte de un conjunto histórico y arquitectónico cuyo crecimiento dependió de la construcción del convento y el templo de San Agustín, y que formó 2 manzanas enteras. Su construcción dio inicio con el permiso otorgado hacia 1546 cuando el virrey don Antonio de Mendoza hizo llegar la autorización de fundación. Su construcción fue lenta, concluyéndose en 1629.

La llamada casa de Las Cabecitas sobre la 3 poniente con los números 317 y 319, por sus dimensiones y la uniformidad estilística de la misma permitió que su fachada en ambas calles mantuviera una simetría e integrara a la volumetría del resto de la manzana.

La casa debe su importancia a su localización, pues la calle 3 poniente fue planeada como un camino de entrada y salida de la ciudad hacia Cholula y en su tránsito con los barrios y tlaxilacales indígenas del poniente y la zona de huertas privadas que dibujaban los límites urbanos.

También se colocó otro sello de clausura simbólica en la casa de la 3 oriente y bulevar 5 de mayo que se encuentra clasificada en el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos  con el folio 2 111400 16289 pues la casona formó parte de un nodo en el siglo XVII que marcó el límite de la ciudad y que ayer comenzó desde ayer a ser destruida.

“Esta administración además de todo el saqueo se robó el paisaje urbano usurpando nuestro derecho a la belleza”, coincidieron las defensoras del patrimonio.