La empresa Volkswagen enfrenta tres retos para salir de la crisis en que se encuentra luego del escándalo generado por la manipulación de software en motores de sus unidades que consumen diésel: recuperar la confianza, mejorar su tecnología y castigar a los culpables.

Así lo explicó Anselmo Chávez Capó, especialista en Administración Financiera y Bursátil de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), quien resaltó que si no recupera la confianza de sus clientes y no se aprecia un castigo a los responsables del llamado “truqueo” para pasar pruebas de verificación en Estados Unidos, los efectos serán mayores y terminarán por impactar a la planta de Puebla.

Señaló que los más de nueve mil trabajadores que se encuentran en la planta armadora de autos Volkswagen en Puebla se verán, en menor o mayor medida, afectados por una inminente baja en la producción que ya había comenzado, como sucede cada cierre de año.

En entrevista, el académico de la Upaep señaló que cada año, a partir de septiembre, la producción de VW disminuye, sin embargo dicho fenómeno crecerá con el escándalo que se presenta a nivel internacional.

“Al final, los problemas se juntarán con la disminución de la producción que ya había comenzado. Una vez que disminuya la demanda en Estados Unidos y Europa, vendrá una disminución en la producción en Puebla. Volkswagen tiene un triple reto: mejorar sus unidades, castigar a los responsables y mejorar su imagen”, sentenció.

“Lo que tiene que hacer Volkswagen es dar certeza al mercado de que lo autos ya cumplen con la normatividad de acuerdo con las especificaciones. Lo que ya comenzó es un programa de control de daños”, destacó.