Primera de dos partes

México, DF.- Con el cálculo preciso del estratega, el senador Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta advierte que no irá a la batalla en pos de Casa Puebla, a menos que las condiciones le presenten un escenario favorable. Pero también con palabras despojadas de camuflaje, con la frase lacónica que no esconde sus intenciones, el perredista admite frontal: “si quiero ser gobernador”.

El coordinador de los 22 senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el poblano con mayor jerarquía en la estructura del poder político nacional conversa largo y pausado, y adelanta que ya va siendo tiempo de generarse la oportunidad hacia la gubernatura de su estado natal, pero la de 2018, pues la minigubernatura de un año 8 meses que se disputará en 2016 no está en su ánimo, en su interés.

Para desplegar la estrategia que lo puede convertir en gobernador ya tiene fecha, “porque la política es planeación”, pero aclara que su nutrida y afortunada exposición mediática de los últimos años no ha tenido ese propósito, sino que se ha generado como consecuencia de su trabajo en el Senado de la República; “me ha ido bien”, dice y aclara que en su autodiagnóstico “no hay arrogancia”.

En el camino que debe recorrer para avecindarse en la residencia de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, el senador Barbosa Huerta considera que ha cubierto la primera etapa, que ha edificado una fortaleza con la “intensa gestión” que todos los días realiza en y por el estado, “por todo el estado” –subraya– lo mismo con dirigentes políticos que con alcaldes “de todos los partidos”, del PRI, del PAN y, por supuesto, del PRD.

Adelanta: “pronto empezaré a hacer esa estrategia” rumbo a la gubernatura. “Vamos a ver cómo me va en la parte ya organizativa, en la parte de vinculación como parte de un plan”.

Para ese propósito, describe que “se podrá fundar toda una organización estatal, para poder desarrollar una estrategia política que lleve ese fin”: la gubernatura.

En la sala de juntas de su oficina de la Coordinación del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en el Senado de la República, Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, el ex dirigente estatal, el ex diputado federal, el ex coordinador nacional de su corriente, Nueva Izquierda (NI), deja ver que su ruta hacia 2018 está ya trazada.

No a la mini

Apenas se le toca el tema de la gubernatura, Barbosa ataja: “2016, no” y con esas dos palabras desecha varias preguntas que se enfilaban, sobre la posibilidad de su postulación a la llamada minigubernatura. Luego entra de lleno al tema del mandato completo de seis años.

-¿2018 qué tal?

-Estoy haciendo una intensa labor de gestión en todo el estado. Creo que nadie la está haciendo como yo la estoy llevando a cabo. Aquí están casi todos los días alcaldes de todo el estado, y estoy haciendo una labor muy importante. Qué bueno que tengo posibilidades de poder hacerlo y mantengo relación con dirigentes políticos de todo el estado y te hablo no solamente del PRD, hablo del PRI y del PAN. Cuando vienen a verme, vienen a verme del PRI y del PAN y del PRD y estamos haciendo labor de gestión.

En este tema abunda: “tengo condiciones para ir a Puebla, no es el regreso del que se fue… Tengo dos años ayudando a gente del estado, todo el estado, de todo el estado –repite–. El día que yo dé informe de cuántos recursos he bajado se van a sorprender. Yo ayudo, contribuyo, con el gobierno del estado a conseguir recursos, como hoy contribuyo a conseguir cosas para muchos estados del país, para universidades. Atiendo gestión de todo el país”.

La respuesta que podría parecer que serpentea el tema, en realidad lo prepara para una afirmación. Barbosa Huerta agrega:

“Soy el poblano que más exposición mediática tiene, una exposición que a veces es constructiva y a veces es desgastante… Pero no estoy desarrollando una labor estratégica ordenada para ese fin. Diría yo que la primera etapa para poder desarrollar esa estrategia (hacia la gubernatura) ya la cubrí, me ha ido bien, no puedo negarlo ni es una posición arrogante”.

Sentado en el sillón principal de la sala de juntas y detrás de él un dibujo casi de suelo a techo del general Emiliano Zapata y las banderas de México y el Senado flanqueando la imagen del caudillo, el poblano Luis Miguel Barbosa desvía brevemente el tema para describirse: “no me siento diferente. Soy el mismo Miguel Barbosa que ustedes trataron allá en Puebla, igualito. Mantengo mis mismos amigos, mi mismo estatus en todos los sentidos”.

Sólo si hay condiciones

El ex diputado federal, que en la LVIII Legislatura (2000-2003) impuso récord de participaciones en tribuna con más de 150, adelanta su plan de mediano plazo rumbo a la gubernatura: “empezaré a hacer esa estrategia. Vamos a ver cómo me va en la parte ya organizativa, de vinculación, como parte de un plan. Se podrá fundar todo una organización estatal para poder desarrollar una estrategia política que lleve ese fin”.

Sin embargo, el perredista no se engaña ni se engancha en obsesiones, pues advierte que “si después de desarrollar esa labor yo tengo condiciones de ganar, competiré. Si no tengo condiciones de ganar, no competiré. Así de simple”.

Y la reflexión viene emparejada con su pragmatismo y frases que en la conversación dice como axiomas:

“El político tiene que mantener la objetividad, no puede confundirse, no puede perder el piso. Y una cosa es ser un político conocido, que hoy lo soy a nivel nacional… una persona con un nivel de conocimiento alto, mucho más que cualquier poblano… Ah, pero una cosa es ser conocido y otra cosa es que te vean como gobernante.

“Tendré toda la objetividad. Estoy siendo asesorado ya por gentes muy profesionales. Vamos a desarrollar todo un modelo en su momento. En su momento las cosas”.

Con pausa en sus palabras, como escogiendo siempre cada una de ellas, Luis Miguel llega finalmente a la respuesta, luego de la abundante construcción del porqué.

“Sí quiero ser gobernador. No quiero ser para 2016. Buscaré ser para 2018 de manera formal, pero si sé que voy a competir y voy a ganar”.

“No pongo ni quito a nadie” en el PRD de Puebla

En la cercanía del proceso de renovación de la dirigencia estatal del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Puebla, el senador Luis Miguel Barbosa Huerta se deslinda de esas decisiones locales que sus detractores, quienes lo tildan de “cacique”, aseguran que ha tomado en los últimos 20 años: “no pongo ni quito a nadie” en el PRD de Puebla.

A la par, el oriundo de Tehuacán reconoce que con los líderes históricos de su corriente Nueva Izquierda (NI), Jesús Zambrano y Jesús Ortega, hay “diferencias”, pero no “distanciamiento”, principalmente por el tema de quién debe ser el dirigente nacional del partido del sol azteca. El poblano va con Cuauhtémoc Cárdenas, los segundos, los chuchos, con su correligionario de tribu, Carlos Navarrete.

Sobre el tema de la dirigencia estatal, en donde varios de los aspirantes han reconocido la importancia de su opinión en la definición, Barbosa pinta su raya:

-¿Vas a poner al dirigente?

-No. El detalle de la política en el PRD poblano lo hacen quienes viven en Puebla… Creme que yo no podría estar tomando definiciones en Puebla… Esa definición les corresponde a los equipos políticos del PRD allá en el estado. Yo formo parte de un equipo allá, pero la definición del detalle la hacen ellos… No pongo ni quito a nadie.

“Quiero hacer mi reaparición, no como un militante perredista, que lo soy, sino como un factor de opinión política y un político profesional que se compromete con las causas de Puebla. Pronto, pronto lo voy a hacer, como esa estrategia que voy a desarrollar”, dice para volver a rozar el tema de la gubernatura.