Acatlán de Osorio.- Nueve minutos rodeados de decenas de guardaespaldas estatales, ayudantes y miembros del Estado Mayor Presidencial (EMP), pero a solas, pasaron el presidente Enrique Peña Nieto y el gobernador poblano Rafael Moreno Valle Rosas.

Nueve minutos en una conversación que, a la distancia, pareció solicitar y aprovechó al máximo el mandatario panista, quien entrelazaba al frente sus propias manos, las que también metía a las bolsas de los pantalones, las ponía sobre la cintura, ansioso, mientras su interlocutor lo escuchaba y le palmeaba por momentos el hombro.

Los temas de la conversación de nueve minutos, antes de la partida de Peña Nieto tras inaugurar el Hospital General de este municipio, difícilmente fueron escuchados por alguien, ya que los dos estaban lo suficientemente cerca, cara a cara, casi respirándose los alientos, y los ayudantes y guardaespaldas lo suficientemente alejados, como para oír.

Tras el acto de inauguración del Hospital General de esta cabecera municipal, las siete camionetas de la comitiva presidencial arribaron a las instalaciones de la estación radiofónica del gobierno del estado Acatlán FM, cuyo patio empastado fue habilitado como helipuerto para las tres aeronaves de la Presidencia, una de la Secretaría de Marina, el Agusta de Rafael Moreno Valle, una más del gobernador del estado de México, Eruviel Ávila Villegas, y otra más, presumiblemente, de la Policía Federal.

Aunque Acatlán FM está a unos pasos del nosocomio recién estrenado, la fila de autos que intentaban entrar a esta ciudad se hizo larga, de hasta 5 kilómetros y llegó hasta la población vecina de Los Amatitlanes, mientras Peña Nieto escuchaba, por nueve minutos, al gobernador Moreno Valle Rosas, mientras la comitiva presidencial y los reporteros que lo acompañan ya estaba a bordo de los helicópteros Eurocopter Puma, que en breve serán sustituidos por helicópteros ejecutivos Agustawestland AW109s.

Metamorfosis de la vida cotidiana

La vida cotidiana de esta localidad cambió diametralmente en apenas unas horas. Alrededor de las 6 pm de ayer, se esperaba que este 7 de enero fuera un día más, de regreso de los niños a clases, con algún homenaje de las autoridades locales por el Día de la Enfermera y la acostumbrada calma de una tarde provinciana.

Sin embargo, el repentino cambio de sede de la primera visita presidencial al estado de Puebla en este 2014, que se había previsto sería en Teziutlán, transformó la cara de Acatlán, que hacía 15 años no veía en sus calles el aparato faraónico del Gobierno de la República.

Soldados, policías federales, miembros del estado mayor presidencial, funcionarios federales y estatales, diputados, senadores, delegados, un mar de gente se apoderó de la entrada de Acatlán, en donde se encuentra, a pie de carretera, el nuevo hospital.

Tan emocionados como con la llegada de Los Reyes Magos hacía 24 horas antes, los niños acatecos observaban despegar y aterrizar los enormes Eurocopters.

El Peña de campaña

Antes, en su arribo, Enrique Peña Nieto tuvo tiempo para saludar a la gente que, desde las vallas, a lo lejos, intentaba encontrarlo con la mirada.

En lo que aparentó ser un antojo fuera de protocolo, al dejar el improvisado helipuerto en la sede de Acatlán FM y ya sobre la carretera que da entrada a esta cabecera municipal, Peña Nieto pidió a la comitiva que se detuviera y bajó de su camioneta.

Con la mano, llamó a un grupo de enfermeras para que se le acercaran: las felicitó, pues su visita coincidió con el Día de la Enfermera y el Enfermero.

Repartiendo saludos, de pronto el Presidente se vio rodeado por una nube de cofias. Les dio sólo unos momentos y siguió adelante, para saludar a los que miraban desde las vallas.

“Sigue adelante Enrique”, de decían con la confianza del tuteo, “con su apoyo”, contestaba.

“No nos falle”, le pedía alguien más con la distancia del “usted”. “No”, prometía con prontitud.

“¿Un beso?”, le pidió una voluptuosa acateca, a lo que ágil Peña Nieto respondió acercándole la mejilla a los labios. Parecía el Peña de campaña, el desenfadado y el de fácil contacto con la gente.

15 años después

Al final del acto, la ruidosa y polvorienta elevación de los cuatro helicópteros de la comitiva presidencial dio un toque espectacular, que acompañó la salida de los niños de una escuela primaria cercana al recinto del acto: hubo sonrisas y asombro infantiles, desde las vallas que instaló el EMP.

Casi 15 años pasaron para que un Presidente de la República regresara a este poblado de la Mixteca poblana, la tierra del místico tecuán y las exóticas pitayas.

Fue Ernesto Zedillo Ponce de León, en 1999, el último mandatario que pisó este municipio de alrededor de 34 mil habitantes, cuando el actual presidente municipal, Lenin Martínez Reyes, cursaba el segundo año de Arquitectura en la BUAP y veía aún lejos en su horizonte la concreción de un cargo de elección popular.

Zedillo Ponce de León visitó Acatlán de Osorio un 17 de junio de 1999, para supervisar la atención a los damnificados del fuerte temblor que sufrió esta localidad en esa época. Precisamente el principal nosocomio de entonces, fue una de las edificaciones más dañadas.

“El presidente de la República, Ernesto Zedillo, realizó un recorrido por Acatlán de Osorio, Puebla, una de las poblaciones más afectadas por el temblor de hace dos días, en donde un gran número de casas, negocios y escuelas fueron dañadas.

“Durante su visita de supervisión a esta comunidad poblana, el Jefe de la Nación destacó que lo más preocupante en términos de servicio es el daño que se registró en el Hospital Civil que atiende no sólo a esta población sino a otros municipios cercanos, por lo que instruyó a la Secretaria de la Defensa Nacional establecer, en un terreno aledaño, un hospital militar en donde trabaje el personal médico que normalmente labora en el Hospital Civil y se otorguen los servicios médicos necesarios a la población, mientras concluyen los trabajos de reparación”.

Luego y hasta hoy, ningún otro Presidente había pasado por estas tierras que habitualmente viven un calor sofocante, pero que hoy respiraron el fresco e inusual aire invernal. También en la Mixteca llega a haber invierno.

Desdén al ayuntamiento

Casi una generación de acatecos se quedó sin ver de cerca las llegadas faraónicas de los dos mandatarios en la era panista, y muy poco lo han hecho con los gobernadores.

Precisamente, durante el acto, salvo en una mención de la secretaria de Salud, Mercedes Juan López, en el acto de este martes, fue desdeñada completamente la aportación a la obra que realizó el ayuntamiento de Acatlán, que encabeza el priísta Martínez Reyes, que aportó las condiciones para la instalación del Hospital General: terreno, equipamiento de agua potable, drenaje y la construcción de explanada.

En los discursos, pareciera que sólo el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas y el de Peña Nieto, eran los responsables de la obra.