Litigios laborales presionan las finanzas de la UTIM en Izúcar
Juicios por despidos de hace cinco años comienzan a cobrar factura millonaria a la UTIM con pagos de hasta 980 mil pesos
Decisiones laborales tomadas hace aproximadamente cinco años comienzan a representar una carga millonaria para las finanzas de la Universidad Tecnológica de Izúcar de Matamoros (UTIM), luego de que extrabajadores que fueron separados de sus cargos recurrieron a tribunales y algunos de esos procedimientos han llegado a etapas que obligan a la institución a cubrir indemnizaciones.
Uno de los pagos documentados asciende a 980 mil 915 pesos con cuatro centavos, mediante un cheque expedido a nombre de José Raúl Flores Cibrián, de acuerdo con un oficio fechado el 14 de septiembre de 2026 y dirigido a BBVA México.
El documento establece que el rector Sergio Valero Orea y el secretario de Administración, Alexis Macareno Guerrero, solicitaron a la institución bancaria certificar el cheque número 0000153, con cargo a una cuenta de la propia universidad.
Información recabada por este medio indica que el desembolso estaría relacionado con uno de los procedimientos laborales iniciados aproximadamente cinco años atrás, después de separaciones de personal ocurridas cuando Margarito Barboza Carrasco se encontraba al frente de la UTIM.
Te puede interesar:Estudiantes de Amilcingo cierran la carretera de Amayuca hacia A…›Barboza Carrasco asumió la Rectoría en noviembre de 2019 y permaneció al frente de la institución durante parte del periodo en el que surgieron conflictos con trabajadores.
El problema financiero, sin embargo, no se limitaría al cheque recientemente conocido.
En mayo de 2025, e-consulta documentó otro procedimiento laboral, correspondiente al expediente D-3/447/2021, promovido por Erich Amigón Velázquez, exabogado general de la universidad. En aquel momento una fuente estimó su indemnización en alrededor de 2.5 millones de pesos, aunque esa cantidad no fue confirmada oficialmente.
La misma información daba cuenta de otro juicio por despido, identificado con el expediente D-423/2023, promovido por Yonatan Erick Cruz Hernández, quien posteriormente fue reincorporado a la institución.
De esta manera, los conflictos laborales acumulados durante distintas administraciones representan obligaciones que actualmente debe enfrentar la universidad con recursos de su patrimonio.
La dimensión completa del pasivo laboral permanece por esclarecer: cuántos juicios mantiene actualmente la UTIM, cuántos cuentan ya con resolución, cuánto dinero deberá destinar la institución para cumplir los laudos y de qué partidas presupuestales saldrán esos recursos.
El impacto adquiere relevancia porque cada indemnización representa recursos que deben incorporarse a las obligaciones financieras de la institución y que, dependiendo del monto acumulado y de la disponibilidad presupuestal, podrían reducir su margen para atender otros compromisos.
No sería la primera señal de presión financiera asociada a estos litigios. En 2025 se reportó incluso el congelamiento de cuentas bancarias de la universidad para garantizar el cumplimiento de indemnizaciones laborales, mientras proveedores enfrentaban retrasos en sus pagos.
Ahora, cinco años después de algunos de aquellos conflictos, la factura laboral comienza a materializarse en cantidades millonarias que tendrá que absorber la UTIM. (JH)
