La pirotecnia en Ajalpan: tradición que mantiene vigencia desde la conquista
En Pirotecnia Coculco, cuatro generaciones han preservado un oficio que combina experiencia, precisión y medidas de seguridad.
Entre el olor a pólvora y el sonido de las mechas encendidas, en Ajalpan la pirotecnia se construye con paciencia, precisión y experiencia. Eusebio Martínez, de Pirotecnia Coculco, lleva más de 30 años dedicado a la elaboración de estos productos y, a lo largo del tiempo, también ha innovado sus técnicas y materiales para responder a las nuevas necesidades de quienes los solicitan.
Detrás de cada cohete, castillo o pieza que ilumina una fiesta existe un proceso que comienza mucho antes de que el cielo se llene de colores: manos que preparan, ensamblan y revisan cada pieza bajo estrictas medidas de seguridad.
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— Periódico e-consulta (@e_consulta) October 1, 2026
En este municipio de la Sierra Negra, la elaboración de pirotecnia forma parte de una actividad que ha pasado de generación en generación. Para quienes conocen este oficio, no se trata únicamente de fabricar fuegos artificiales, sino de preservar una tradición que combina conocimiento, experiencia y un riesgo que nunca deja de estar presente.
En los talleres, cada movimiento cuenta. Un descuido puede cambiarlo todo. Eusebio Martínez tenía apenas 13 años cuando comenzó a aprender este oficio de su padre y abuelo y, después de más de tres décadas, continúa dedicado a la elaboración de productos pirotécnicos, en un trabajo donde el cuidado y la precisión son fundamentales para evitar errores que pueden tener consecuencias graves.
De la pólvora a los fuegos artificiales
El uso de la pólvora en México tiene antecedentes que se remontan a la llegada de los españoles. Introducida en América por los europeos a finales del siglo XV y utilizada durante el proceso de conquista principalmente con fines militares, con el paso del tiempo también encontró un espacio en las celebraciones.
Los estruendos de la pólvora comenzaron a formar parte de las fiestas y, posteriormente, aparecieron los productos destinados a iluminar el cielo. Hoy, la pirotecnia también ha incorporado nuevas tecnologías y materiales para reducir tanto la contaminación como el ruido, además de espectáculos que combinan las luces con la música, conocidos como piromusicales.
“Se tiene que innovar. No todo es explosivo; actualmente son luces, son las luces las que más nos piden y químicamente son mejorados para reducir la contaminación. En otros casos, el estruendo tampoco es tan escandaloso, pero la gente es la que los pide así”, comentó el artesano.
Una temporada de mayor demanda
El trabajo en el taller se mantiene durante todo el año, pero la demanda aumenta entre septiembre y diciembre y durante enero. Con el cierre del año, explicó Eusebio Martínez, distintos municipios buscan ofrecer espectáculos de luces para despedir el año y recibir el siguiente.
En Pirotecnia Coculco se elaboran distintos productos, entre ellos toritos, castillos, torres, figuras de trajes típicos, letreros y granadas, estas últimas utilizadas principalmente durante las celebraciones de fin de año y que, en algunos casos, sustituyen a las piñatas.
La producción elaborada en Ajalpan llega a distintos puntos de la región y también a estados como Veracruz y Oaxaca. Los productos pueden formar parte de fiestas de cumpleaños, celebraciones patronales, eventos organizados por municipios y otras actividades.
Pirotecnia al ritmo de la música
Una de las innovaciones dentro de este oficio son los espectáculos piromusicales. En el caso de Pirotecnia Coculco, Miguel Ángel Martínez, hijo de Eusebio, es quien se encarga de la programación.
Para desempeñar esta labor tuvo que recibir capacitación y certificarse ante la Secretaría de Educación Pública (SEP). Su trabajo consiste en programar los fuegos artificiales para que las detonaciones y las luces coincidan con el ritmo de la música.
Cada efecto debe ocurrir en el momento establecido, por lo que la precisión es fundamental para que el espectáculo se desarrolle conforme a lo planeado.
Un oficio que continúa en la familia
Para Eusebio Martínez, la elaboración de fuegos artificiales es un negocio familiar. Ahora son sus hijos quienes continúan aprendiendo las distintas técnicas relacionadas con este oficio y con la manipulación de los materiales utilizados en la pirotecnia.
A esta actividad también se han incorporado amigos y trabajadores que comparten el interés por aprender y desarrollar este trabajo.
El artesano destacó que el taller cuenta con los permisos requeridos por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y las autoridades locales, además de un plan de Protección Civil.
El espacio se encuentra alejado de la mancha urbana, como parte de las medidas que deben cumplir para poder desarrollar esta actividad.
Así, entre pólvora, luces y años de experiencia, en Ajalpan una tradición que comenzó a aprenderse desde la adolescencia continúa pasando de una generación a otra, mientras quienes se dedican a ella buscan mantener vivo el oficio y, al mismo tiempo, adaptarlo a las nuevas formas de celebrar. (AS)
Fotografía: Esaú Coello




















Corresponsal de e-consulta en la región de Tehuacán y la Sierra Negra de Puebla desde el año 2020. Licenciada en Comunicación y Periodismo del Centro Universitario Tehuacán Ha sido locutora de una estación de radio local y reportera en medios impresos. Fue finalista del concurso de fotografía del colectivo Colmena Verde, abordando el tema de los derechos de las mujeres y las niñas en México.
