Acatzingo vive su Noche Mágica con 61 años de tradición y fe
Entre alfombras, locales y visitantes celebraron la Noche Mágica dedicada a los festejos de la Virgen de los Dolores
Con mucha fe y amor, cientos de personas vivieron la Noche Mágica en honor a la Virgen de los Dolores. Fue una noche muy especial porque se cumplieron 61 años de esta bonita tradición que empezó en 1965.
Todo empezó a las once de la noche del 14 de septiembre. Las calles del centro se llenaron de colores. Fueron casi nueve kilómetros de alfombras hechas a mano con aserrín pintado, flores, semillas y tierra de colores. En total fueron 53 calles las que participaron.
Las familias no durmieron. Desde días antes trabajaron para pintar el aserrín y hacer los dibujos. Esa noche cuidaron sus tapetes para que nadie los pisara antes de que pasara la Virgen.
Entre porras, aplausos y oraciones, la gente recibió a la Virgen. Se escuchaba música de banda, cohetes y el sonido de la gente que gritaba de alegría. Muchos llevaban veladoras, otros rezaban y otros solo aplaudían al verla pasar. Fue un momento de mucha emoción.
Te puede interesar:Alfombras y tradición se apoderan de Acatzingo en su Noche Mágica›La procesión salió de la iglesia con pirotecnia y recorrió todo el pueblo hasta las ocho de la mañana del 15 de septiembre. Durante toda la noche hubo convivencia. Los vecinos regalaron café, atole, pan y tamales a todos los que llegaron de visita de Tecamachalco, Tepeaca, Huamantla y Puebla.
No fue solo una fiesta. Fue una muestra de amor a la Virgen de los Dolores, que es la madre y reina de Acatzingo. Cada alfombra fue una ofrenda para que ella no pisara el suelo, sino el cariño de su pueblo.
Con 61 años de historia, Acatzingo demuestra que su fe sigue viva y que cuando el pueblo se une, se hacen cosas hermosas que no se olvidan. (JH)
