
En el verano de 1982 la compañía rusa LOMO (Organización Óptica Mecánica de Leningrado, en español), con residencia en San Petesburgo, empezó a hacer pruebas para construir una cámara fotográfica a partir de un modelo japonés llamado Cosina CX-1. Dos años más tarde nace oficialmente la LOMO LC-A, una copia corregida y aumentada de su antecesora. La LC-A es una una pequeña cámara automática de 35mm, con un fotómetro que calcula la luz con absoluta precisión en cualquier momento o situación y un lente de alta sensibilidad capaz de registrar color y movimiento, sin necesidad de flash y sin deformación aparente, con una carcasa robusta que impresionó incluso al ministro de defensa de la URSS. LOMO fabricó durante los años ochenta lo que fue la típica cámara compacta de plástico que cualquier familia soviética, polaca, vietnamita, alemana e incluso cubana poseía para registrar su vida cotidiana.

En 1991 un grupo de estudiantes vieneses deciden recorrer Praga y descubren en una tienda de cámaras de la vieja escuela la LC-A, que ya se iniciaba su declive debido a la competencia asiática. Disparan desde la cadera, a través de las piernas y sólo pocas veces mirando desde el visor, documentando así su viaje por las resplandecientes calles de la capital checoslovaca. El encanto de las fotografías provocó que la demanda de una cámara Lomo explotara en Viena y se iniciara la importación clandestina de cámaras usando los peores puestos de vigilancia del bloque de este.

Un año más tarde se creó de manera oficial la Sociedad Lomográfica Internaciona (LSI, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo primordial fue difundir el movimiento y la filosofía lomográfica, basándose en 10 reglas fundamentales:
1 Lleva siempre la cámara contigo.
2 Utilízala de día y de noche.
3 Lomografiar no interrumpe tu vida cotidiana, la pone en escena.
4 Dispara desde la mano, no desde la cara.
5 Acércate todo lo que puedas a tu objetivo.
6 No pienses.
7 Sé rápido.
8 No es necesario saber lo que tienes en el carrete en el momento.
9 Después tampoco.
10 No te preocupes por ninguna de las reglas.
Y lo primordial: NO PIENSES, ¡DISPARA!
En 1996, la LSI estableció negociaciones con los fabricantes de los lentes Lomo PCL de San Petesburgo que, en ese tiempo, estaban a punto de cerrar la producción de las LCA debido al alto costo que significaba construirlas; al final lograron que continuaran la producción gracias en gran parte a la intervención del entonces alcalde de San Petesburgo Vladimir Putin.

En la actualidad, la Lomografía se ha extendido a nivel mundial gracias a tiendas y embajadas en diversas ciudadades, tiene ya cabida en importantes salas de arte, como el Museo de Arte Moderno en Nueva York, o el Centro Pompidou de Paris, que han albergado murales lomográficos en diversas ocasiones. Han surgido nuevos modelos creados ahora por la compañía austriaca Lomography (nombre inspirado en la fabrica rusa LOMO), como las multilentes (Actionsampler, Supersampler, Oktomat) y la Fisheye (lente gran angular). A la par, Lomography distribuye también otros modelos de distintos fabricantes que incluyen la afamada Holga, Zenit, Yasuhura, etc.

Una imagen lomográfica se distingue por una deliciosa saturación de color, aparariencia rústica, distintos enfoques (y desenfoque también), llenas de luz y sorpresa… la sorpresa es uno de los grandes atractivos de la lomografía: el fotógrafo nunca sabe qué quedó registrado en el rollo hasta ve el resultado de laboratorio, a veces frustrante, a veces sublime.
Alrededor de 20 mil personas de todo el planeta practican la disciplina lomográfica, incluso grandes fotógrafos internacionales y algunos mexicanos, como Graciela Iturbide y Francisco Mata Rosas utilizan cámaras Lomo para sus trabajos artísticos y/o documentales.

La lomografía es instinto, aventura, casualidad, creatividad, libertad y riesgo.
****(todas las imágenes pertenecen a Lomography.com****