Febrero 5th, 2010La realidad construida

La edición 2009 de PhotoEspaña tuvo como ganadora en la categoría de “Descubrimientos” a Alejandra Laviada, una mexicana  radicada en Estados Unidos cuya laureada serie se basa en lo que ella llama Fotoesculturas. El trabajo de Laviada consistió en recorrer las calles del centro histórico de la Ciudad de México en busca de edificios abandonados. Así, encontró viejas oficinas repletas de material en desuso que ella misma ordenó, ubicó en una zona determinada y después fotografió.

Sus intervenciones nunca se realizaron con material externo. Graduada en artes plásticas, Laviada asegura que para ella es mucho más importante crear un escenario para fotografiar, que simplemente documentar algo que ya existe. Lo cual nos indica que una de las tendencias de la fotografía contemporánea es hacer el registro de una previa experiencia estética. Este tipo de manifestación que además de la fotografía incluye otras expresiones artísticas como la escultura, la pintura, la instalación e incluso el performance, suelen hacerla mucho desde finales de los 70’s el dúo  suizo conformado por Peter Fischli y David Weiss. El trabajo de Laviada de repente parece estar decididamente influenciado por ellos.

La fotografía se vuelve un objeto de diálogo entre la cultura y el arte. La tradición fotográfica mexicana tiene un arraigo fuertemente documental y periodístico. El conceptualismo mexicano tiene entre sus mejores exponentes -y esto es un muy particular punto de vista- a los hermanos Fernando y Gerardo Montiel Klint, ambos reconocidos en el ambiente de las imágenes de la actualidad. La obra de los Klint está plagada de colores y escenarios extraídos de un mundo de sueños, o quizá pesadillas.

El arte siempre provocará reacciones diversas, así que cada quien es libre de opinar.

Ignacio López Bocanegra nació  en 1923, en Tampico. Quería ser cineasta y acabo siendo la referencia número uno en el fotoperiodismo mexicano. Creador de historias, leyendas y mitos, Cronista natural, cazador de imágenes. El Sistema Nacional de Fototecas alberga en sus archivos la obra del maestro. Y sí, también dio clases. Fue pionero, junto a Carlos Jurado, de la carrera de Artes Plásticas  en Fotografía de la Universidad Veracruzana.

“El fotógrafo más importante de la segunda mitad del siglo XX mexicano, un artista que tardará en ser asimilado, un periodista y documentalista de vanguardia que, en medio de la prisa, se dio tiempo para prepararse y poder zambullirse con su cámara en la sociedad que le tocó vivir, sobre todo en la ciudad de México, ubicada entre la tradición y la modernidad, lo rural y lo urbano, lo popular y lo glamoroso, la pobreza y la riqueza, una urbe todavía un tanto liberada de la masividad del presente”

Carlos Monsiváis para Luna Córnea

Para Nacho López, el pueblo es el más rico en imágenes, ya que las clases se vuelven moralistas en algunas circunstancias que obligan a un cierto modo de conducta. De ahí que Nacho privilegiara la forma al fotografiar las circunstancias generales de la acción de la gente, y en particular de las capas sociales más libres, que son las populares, de la cuales existen expresiones más sinceras”.

Héctor García para Cuartoscuro

“Es un creador que combina lo documental con conceptos autorales que propician en esos años las primeras intervenciones en la vida diaria, un ejemplo de ello es La venus se va de juerga, que es la historia de un trabajador que traslada un maniquí que representa a una mujer desnuda, de la fábrica donde la crearon a la tienda de venta de ropa, en el trayecto provoca diversas situaciones que son registradas fotográficamente”

Marco Antonio Cruz

Ryan McGinley [1977] creció entre amigos y patinetas en un ambiente de barrio estadunidense de los años noventa. Apareció incluso en algunas de las imágenes de Larry Clark, famoso por sus fotografías sobre subculturas norteamericanas.

El joven McGinley suele tomar su cámara, invitar a sus amigos a un viaje sin destino fijo, con poco dinero en la cartera y lo mejor de todo: con poca ropa, o quizá ninguna prenda sirva, el chiste es divertirse, sentirse libre y expresar con las fotografías el mundo fantástico que existe en la mente del autor.

En este mundo no hay reglas… Las personas se pierden en sí mismas para reencontrarse al mismo tiempo. Todos están desnudos, los modelos y el fotógrafo. Él es el primero que alza la mano para asumir responsabilidades cuando la policía acecha. En sus imágenes cualquier cosa puede ocurrir, porque él hace que ocurran.

¿Qué más se puede decir? La gente se enamora de Ryan y Ryan de la gente. Ha expuesto alrededor de mundo, su trabajo sirve para inspirar el arte en algunos de los videos y discos de Sigur Rós, se ha hecho un nombre en la élite fotográfica y trabaja con las modelos más famosas del planeta tan sólo por ganar un poco de dinero, a él lo que realmente le interesa es seguir creando una fantasía de luz, carreras por el campo, húmedas cavernas, saltos en acantilados y desnudos masivos.

Lo que verdaderamente importa es pasarla bien.

Enero 15th, 2010Intimidad a fuego

Disparos antes, durante y después del sexo

En estos tiempos en que la fotografía se ha vuelto la actividad más democrática que existe, uno se pregunta ¿qué es lo que define la intimidad en nuestro siglo?

Los blogs, las redes sociales y las páginas personales están en todos lados como la moda del momento, el tener una cámara fotográfica digital, saber que no es necesario un minilab en donde los empleados verán tus fotos y el fácil acceso a internet permite sucumbir al impulso de registrar un momento súmamente íntimo no sólo como morbo natural y espontáneo, sino como una forma de exploración personal que tal vez no tenga ninguna explicación profunda y/o artística. El nudismo en la fotografía data desde su nacimiento, para finales del siglo XIX el 70% de las producciones fotográficas eran desnudos. Hay quien afirma que, el desnudo como tal en nuestra era actual es el más aburrido de los géneros fotográficos, tal vez por el hecho de estar sujeto a la venta inmediata de una idea erótica o pornográfica, al uso de modelos con poses y accesorios por demás prefabricados y de mala calidad.

Pero existe una delgada línea entre arte y entretenimiento. Va más allá de sólo querer mostrar algo “porque sí”, tener una idea preconcebida de lo que se va a hacer, un tema incuestionable, ideas perversas para una serie o simples deseos de llamar la atención. Esto es experimentación, improvisación, amor a la luz, al momento del día y a la persona que lo acompaña: esto es arte…

Enero 7th, 2010El murmullo en su mirada,

Juan Rulfo, Fotógrafo
16 de mayo de 1917 - 7 de enero de 1986

Hablar de un fotógrafo a quien se admira es difícil. Y si ese fotógrafo es además el considerado mejor narrador latinoamericano de los últimos tiempos la cosa se pone más difícil aún.

Y si todos los grandes escritores y críticos han hablado sobre su obra, pues entonces mejor hay que quedarse callados y admirar. Adentrarnos en el mundo de los muertos que hablan, del campo sediento, el calor extremo y las jornadas a pleno sol, de las caminatas por la sierra, el sabor de la tierra y el ladrar de los perros.

Y la noche, la noche. La media luna hablándole a la mujer, a la madre tierra que se abre ante nosotros para regalarnos su majestuosidad y su miseria, a través de los murmullos que invadieron la mirada de Juan Rulfo.

La fuerza de los movimientos socioculturales de los emigrantes de países latinoamericanos a Estados Unidos ha sido por fortuna registrada por cámaras fotográficas, casi siempre usadas por los mismos miembros del movimento que la lente captura.

Durante los años en los que César Chávez luchaba a favor de los derechos civiles de los campesinos, los jóvenes Harry Gamboa Jr. y Jesús Manuel Mena Garza desenfundaban la lente de sus cámaras fotográficas para registrar en haluros de plata al considerado más grande defensor de los latinos en Estados Unidos. El rostro de Chávez, las protestas y la lucha han quedado como testimonio de la fuerza que el alma latina tiene en territorio estadunidense.

Ya en los setenta, el italiano Jerry Masucci fundaba junto a Johnny Pacheco el sello musical Fania, que catapultaría la música latina, en especial la salsa, a niveles estratosféricos obteniéndo fama a nive mundial. Fania lanzó al mercado a los músicos precursores de la salsa; nacidos, criados o asentados en el Bronx neoyorkino; nombres como Willie Colón, Héctor Lavoe, Cheo Feliciano o Rubén Blades daban un rostro al sentimiento latino que la salsa hacía emerger.

La imagen que los estadunidenses tenían del latino, se vio plasmada en las portadas de los discos producidos por Fania, solían ser bandoleros, ladrones, sirvientes, barrenderos, campesinos, ayudantes de cocina, boxeadores, etc. Fotógrafos como Lee Marshal, Yoshi Ohara, Marty Topp y Mark Kozlowiski presentaban a un Willie Colón casi siempre con facha de delincuente, ya sea ataviado en un traje de gángster con la trompeta como arma o como asesino a sueldo. Una de las campañas publiciarias de Colón, consistió en hacerlo parecer uno de los más buscados del FBI, las fotografías del músico de frente y perfil con la leyenda “WANTED” (se busca, en inglés) inundó las calles neoyorkinas como una forma de gritarle al mundo que el latino existe, es talentoso, tiene un nombre y hace arte. Incluso la abuela del trompetista creyó que su nieto en realidad era buscado por la policía estadunidense.

Las historias del Bronx desde el punto de vista de los emigrantes de la “perla del caribe” han sido capturadas por artistas de la lente como Ricky Flores, el quizá más influyente fotógrafo “niuyorican” de nuestros tiempos.

Más abajo del mapa yanqui, se encuentran aquéllos descendientes de mexicanos que, como los rastafaris, creen fervientemente en el regreso a la tierra prometida: Aztlán. El movimiento chicano es el seno de donde emerge una de las manifestaciones artísticas más importantes para la cultura latina de los Estados Unidos. El arraigo ferviente que se tiene con la historia de México y los símbolos patrios, desde la bandera nacional hasta la vírgen de Guadalupe, ha sido ampliamente fotografiada para la posteridad por artístas y fotoperiodistas chicanos como Sal Rojas, Chuy Benítez, Tony Vélez y Guillermo Gómez Peña.

El trabajo visual de los artistas latinoamericanos es un trabajo innigualable sobre una lucha social por los derechos del migrante en tierras que ellos mismos han trabajado. El migrante crea una propia cultura fusionando sus orígenes latinos con el estilo de vida gringo al que deben adaptarse, ahí han estado las cámaras fotográficas para brindarnos el testimonio de los hechos, desventuras, locuras y alegrías de la vida del hermano latino en la zona del destino manifiesto.

Papá: ¿por qué tengo que esperar tanto tiempo para ver las fotos?

Con esta pregunta se inicia la era de la fotografía instantánea, la hija del creador de las cámaras Polaroid insistía continuamente en que no quería que pasaran varios días para poder ver las fotografías de sus vacaciones. A partir de ese cuestionamiento, Edwin Land creó una cámara con un pequeño laboratorio interno que permitía fijar una imagen en papel en tan sólo sesenta segundos, incluso a plena luz del día.

La primera cámara disponible fue la Polaroid modelo 95, en 1948. En 1972 llega al mercado la S-X 70, la versión más popular de las cámaras instantáneas. La S-X 70 fue la primera cámara réflex de lente plegable, era costosa y sin embargo inundó las casas estadounidenses. Llegó un momento en que el norteamericano promedio gastaba más dinero en películas polaroid que en pasta dental.

Además de ser un elemento de la cultura popular, las cámaras Polaroid se hicieron amigas de grandes artistas visuales y fotógrafos profesionales. Ansel Adams vanaglorió el invento al decir que era un gran paso en la industria fotográfica. Gracias a Andy Warhol se convirtió en icono pop. Las imágenes polaroid ofrecen una variedad inmensa de posibilidades a la creación en general. Desde servir como muestra del proceso de restauración del Museo del Vaticano, las polaroid alcanzaron niveles inimaginables en las manos del pintor David Hockney quien armaba colages con varias reproducciones instantáneas. La editorial alemana Taschen tiene entre sus colecciones libros relativos al “arte polaroid”.  Fotógrafos como Aaron Siskind, Joan Fontcuberta y el mismísimo Walker Evans han experimentado en ésta área.  Los Talking Heads tienen entre sus portadas de discos un arte elaborado con puras instantáneas de la colorida marca.

La magia de las Polaroid se traduce en que son cámaras capaces de captar un momento absolutamente real, el disparo es directo y sin mayores pretensiones, además por supuesto del obvio gran logro: la imagen se obtiene al instante, una mágica maravilla. Te daban el regalo de la documentación inmediata o incluso del fetichismo, de la captura de un momento que nadie más podía ver.

El declive de Polaroid llegó con el auge de la fotografía digital. En 2008, la compañía anunció que dejaría de producir los carretes de películas y se declaró en quiebra ofreciendo la marca y la licencia al mejor postor. Empezó entonces la era Polaroid en foto digital, sin embargo, y a petición de los consumidores, los cartuchos volverán a ser producidos en 2010 por The Summit Global Group (los dueños de la marca y licencia), este gran logro se debe en gran medida a la Fundación Polaroid y sobretodo al movimiento SavePolaroid, que alberga en sus entrañas miles y miles de instantáneas de aficionados de todo el mundo que, contando una historia, clamaron porque la fotografía análoga no perdiera la vida en su lucha contra la digital.

En sus inicios, la fotografía fue considerada una forma burda de representar una realidad soez y poco interesante. Los amantes de la fotografía se esforzaban por imitar a la pintura y se manifestaban a través de elementos claramente extraídos de ésta. En el caso de los retratos, se obligaba a los modelos a pasar largas sesiones frente a una cámara y poder así cumplir con los tiempos de exposición exigidos por el tipo de cámaras de aquéllos tiempos. Era común ver paisajes con un desenfoque forzado para alcanzar niveles impresionistas, como en la pintura.

En 1902 se funda en Nueva York el grupo Photo Secessions, bajo la batuta del estadunidense de origen alemán llamado Alfred Stieglitz y con miembros como Edward Steichen y Alvin Langdon Coburn. Stieglitz traía consigo una lucha constante por llevar a la fotografía más allá de los parámetros académicos, alejarla de toda tradición visual y situarla como una manifestación estética y espiritual del propio fotógrafo, lo que la categorizaba por vez primera como una alternativa artística.

Durante un viaje por al atlántico, Stieglitz hizo la famosa fotografía “Entrepuente”, desde la cubierta del barco en el que viajaba, es relevante por ser considerada como un verdadero reconocimiento inmediato de tema y forma: el fotógrafo observó el panorama, se apartó para buscar su cámara con la esperanza de que al regresar todo se encontrara tal como él lo vio, así fue, entonces hizo la toma rápidamente.

Podríamos decir que de esta manera nace la fotografía directa, o straight photography (su definición en inglés). Se trata de buscar imágenes sin ningún tipo de manipulación, efectos o preparación previa. Las personas en sí no posan, sino que son captadas en su entorno y en un comportamiento más natural.

Uno de los grandes representantes de éste género fue Paul Strand, alumno de Lewis Hine y seguidor de Stieglitz. Colaboró con éste último en la revista Camera Work y la afamada Galería 291 de Nueva York, en donde expuso a puertas abiertas y en donde su trabajo era laureado por los miembros de Photo Secessions por ser fotos directas, limpias y alejadas de todo engaño. Para Stieglitz, las fotos de Paul eran “la expresión directa del presente, evitando los trucos y cualquier ‘ismo’, evitando cualquier intento de mistificar a un publico ignorante, incluyendo a los fotógrafos mismos”.

A partir de su encuentro con Strand, el pianista Ansel Adams descubre en la fotografía su verdadero medio de expresión. Desarrolló un sistema de zonas con el que calculaba con precisión el tiempo de exposición y revelado para obtener una calidad óptima en la imagen gracias a los valores del gris. Adams formó su propio grupo llamado f/64 junto a Edward Weston, Imogen Cunningham, entre otros. Los miembros pregonaban por una foto directa, con mucha profundidad de campo y una rigurosa nitidez.

El trabajo de Edward Weston marcó puntos importantes dentro de la fotografía directa, él quería fotografíar al objeto desde su esencia. Son célebres sus imágenes de desnudos, naturalezas muertas y acercamientos, todas plagadas de detalles.

El movimiento sigue teniendo auge en nuestros días, se puede considerar como precursor  importante del documentalismo, aunque también de la fotografía artística como tal.

Noviembre 24th, 2009Del melodrama chilango a París

El 22 de febrero de 1962 el joven fotógrafo Antonio Caballero llega con su Yashica Mat al Hotel Continental Hilton de la ciudad de México en donde, junto a decenas de colegas ansiosos, esperaba al máximo símbolo sexual hollywoodense, Marilyn Monroe, para una conferencia de prensa:

Marilyn llegó con un vestido como de seda de un color verde agua, muy claro, muy bonito. No llevaba joyas y sí un prendedor. Mucho rímel en las pestañas. Ya se veía bastante grandecita, excesivamente delgada. Zapatos de tacón, no llevaba medias. Se sentó, le sirvieron una copa de champaña. Cuando estaba sentada cruzó las piernas. Tomé la foto

Entonces comprobó que la actriz no era rubia natural y, aunque al principio no le gustó puesto que en esa época, ver el vello púbico de una mujer era prácticamente un tabú, la imagen le dio la vuelta al mundo gracias a Max Koslowski, un judío italiano que hacía negocios en México.

Tiempo más tarde, y gracias en gran parte a la fama heredada por esa foto, Caballero se convirtió en el máximo exponente de un género despreciado por la crítica pero alabado por la cultura popular: las fotonovelas. Ésta alternativa gráfica surge en Italia con un éxito que se trasladó a Latinoamérica a paso velóz. Muy particularmente en México tuvo su época de mayor auge a finales de los años sesenta y hasta mediados de los setenta.

Caballero realizó en poco más de quince años alrededor de 500 fotonovelas de las que fue productor, realizador, adaptador y fotógrafo. Considera la industria de la fotonovela cercana al cine y muchas veces se ha llamado a sí mismo: cineasta estático. Por su lente desfilaron los actores y actrices más famosos de aquél tiempo, desde María Félix hasta una joven Verónica Castro a la que las fotonovelas la hicieron repuntar. Hasta el mismísimo Santo tuvo su serie en fotonovelas. El género tuvo éxito hasta que los sueldos estratosféricos que pedían los actores lo hizo ir a pique.

Fotoperiodista de origen y discípulo de Héctor García, Antonio Caballero se preocupó también por mostrar en las revistas los paisajes de la Ciudad de México y sus alrededores, recurría a locaciones como las Torres de Satélite o el Paseo de la Reforma.

El conjunto de historias rosas más placeres prohibidos, abandono, angustia y otros temas del melodrama, además de la luz, el encuadre y la elección de los personajes, son las razones que le han abierto las puertas de galerías de arte al fotógrafo mexicano nacido en 1940. En 2005 se inauguró en Paris una exposición con su obra en la Galería Polaris de la capital francesa.

En la actualidad, Caballero continúa su quehacer visual y es además académico de la Universidad Nacional Autónoma de México.

En el verano de 1982 la compañía rusa LOMO (Organización Óptica Mecánica de Leningrado, en español), con residencia en San Petesburgo, empezó a hacer pruebas para construir una cámara fotográfica a partir de un modelo japonés llamado Cosina CX-1. Dos años más tarde nace oficialmente la LOMO LC-A, una copia corregida y aumentada de su antecesora. La LC-A es una una pequeña cámara automática de 35mm, con un fotómetro que calcula la luz con absoluta precisión en cualquier momento o situación y un lente de alta sensibilidad capaz de registrar color y movimiento, sin necesidad de flash y sin deformación aparente, con una carcasa robusta que impresionó incluso al ministro de defensa de la URSS. LOMO fabricó durante los años ochenta lo que fue la típica cámara compacta de plástico que cualquier familia soviética, polaca, vietnamita, alemana e incluso cubana poseía para registrar su vida cotidiana.

En 1991 un grupo de estudiantes vieneses deciden recorrer Praga y descubren en una tienda de cámaras de la vieja escuela la LC-A, que ya se iniciaba su declive debido a la competencia asiática. Disparan desde la cadera, a través de las piernas y sólo pocas veces mirando desde el visor, documentando así su viaje por las resplandecientes calles de la capital checoslovaca. El encanto de las fotografías provocó que la demanda de una cámara Lomo explotara en Viena y se iniciara la importación clandestina de cámaras usando los peores puestos de vigilancia del bloque de este.

Un año más tarde se creó de manera oficial la Sociedad Lomográfica Internaciona (LSI, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo primordial fue difundir el movimiento y la filosofía lomográfica, basándose en 10 reglas fundamentales:

1      Lleva siempre la cámara contigo.
2      Utilízala de día y de noche.
3      Lomografiar no interrumpe tu vida cotidiana, la pone en escena.
4      Dispara desde la mano, no desde la cara.
5      Acércate todo lo que puedas a tu objetivo.
6      No pienses.
7      Sé rápido.
8      No es necesario saber lo que tienes en el carrete en el momento.
9      Después tampoco.
10    No te preocupes por ninguna de las reglas.

Y lo primordial: NO PIENSES, ¡DISPARA!

En 1996, la LSI estableció negociaciones con los fabricantes de los lentes Lomo PCL de San Petesburgo que, en ese tiempo, estaban a punto de cerrar la producción de las LCA debido al alto costo que significaba construirlas; al final lograron que continuaran la producción gracias en gran parte a la intervención del entonces alcalde de San Petesburgo Vladimir Putin.

En la actualidad, la Lomografía se ha extendido a nivel mundial gracias a tiendas y embajadas en diversas ciudadades, tiene ya cabida en importantes salas de arte, como el Museo de Arte Moderno en Nueva York, o el Centro Pompidou de Paris, que han albergado murales lomográficos en diversas ocasiones. Han surgido nuevos modelos creados ahora por la compañía austriaca Lomography (nombre inspirado en la fabrica rusa LOMO), como las multilentes (Actionsampler, Supersampler, Oktomat) y la Fisheye (lente gran angular). A la par, Lomography distribuye también otros modelos de distintos fabricantes que incluyen la afamada Holga,  Zenit,  Yasuhura, etc.

Una imagen lomográfica se distingue por una deliciosa saturación de color, aparariencia rústica, distintos enfoques (y desenfoque también), llenas de luz y sorpresa… la sorpresa es uno de los grandes atractivos de la lomografía: el fotógrafo nunca sabe qué quedó registrado en el rollo hasta ve el resultado de laboratorio, a veces frustrante, a veces sublime.

Alrededor de 20 mil personas de todo el planeta practican la disciplina lomográfica, incluso grandes fotógrafos internacionales y algunos mexicanos, como Graciela Iturbide y Francisco Mata Rosas utilizan cámaras Lomo para sus trabajos artísticos y/o documentales.

La lomografía es instinto, aventura, casualidad, creatividad, libertad y riesgo.

****(todas las imágenes pertenecen a Lomography.com****

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