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Opinión



Sociedad educadora

Domingo, Abril 14, 2019 - 10:56
 
 
   

¿será necesario impulsar una sociedad educadora?

“La educación es un derecho y una responsabilidad

fundamental de todos los seres huma­nos. A la sociedad

en su conjunto le compete la responsabilidad de educar”

Entre los supuestos que se leen en el documento propuesta “Mas allá de los sexenios” se lee: “El involucramiento y compromiso de distintos actores sociales en el desarrollo de la edu­cación es un componente necesario para el desarrollo eficaz de una política educativa de Estado…La educación atañe e incluye a todos, sociedad y gobierno. Padres, hijos, alumnos, maestros, académicos, especialistas, grupos de la sociedad organizada, medios de comunicación, empresarios, políticos, gobernantes o profesionales. La educación está en la escuela; y también en la casa, en la calle, en el campo y en las ciudades, en la pobreza y en la riqueza. Todos tenemos el derecho y la responsabilidad de educar y educarnos a lo largo de toda la vida” (pág. 6).

Todo lo anterior, puede concretarse en lo que implica una sociedad educadora, porque tal y como especifica el documento: “la educación atañe e incluye todos”, lo cual me parece fundamental para establecerlo como punto central dentro del proceso educativo y que se relaciona con el para qué educar.

Basta mirar a nuestro alrededor para reflexionar en la necesidad de hacerlo, cada quien, desde sus propias prácticas, que permitan a todos lo mexicanos educar y educarnos para toda la vida.

Tal vez por la prisa de la vida cotidiana poco nos detenemos a observar y mucho menos reflexionar en el caos que  rodea nuestras actividades diarias: conductores, peatones, ciclistas, motociclistas corriendo a grandes velocidades sin el menor conocimiento de los señalamientos, reglamentación, ni educación vial; basura de todo tipo inundando nuestras calles, barrancas, caminos, parques, salas de cine; adultos, niños y jóvenes que no practican la mínima cortesía para  ayudar o cuando menos respetar a los discapacitados, ancianos, madres embarazadas, niños pequeños tanto en el transporte como en la vía pública; uso de lenguaje con palabras altisonantes de los adolescentes y jóvenes en todos los lugares públicos, privados, en las escuelas, hasta en el hogar; música estridente a todo volumen en los autos, autobuses, bicicletas, bocinas de comercios instaladas en la vía pública y en donde aparte del volumen,  las letras de esas canciones incitan a la violencia, al sexo irresponsable, a la ausencia de compromiso;  crecimiento alarmante de  embarazos de adolescentes; corrupción de  servidores públicos fomentada por los propios ciudadanos;  drogadicción, inseguridad y violencia creciente entre algunas de las problemáticas presentes en nuestra realidad social.

No hay duda de que lo que necesitamos de manera urgente, es empezar a impulsar una sociedad educadora donde la realidad sea el insumo y constituya la oportunidad de construir, tanto de manera individual y colectiva, nuestro entorno para lograr una calidad de vida satisfactoria para todos. Mientras se discuten las leyes relacionadas con la Reforma Educativa, siguen creciendo las problemáticas que la escuela por si sola, no puede resolver.

Baste un solo ejemplo relacionado con la realidad social vinculado con la delincuencia, la inseguridad y violencia: ¿Por qué pasan estas cosas?  Acaso nos hemos preguntamos ¿qué sucede con esas personas que están actuando así? Tal vez sean niños y jóvenes que crecieron en entornos de violencia familiar, abusados, maltratados, sin atención ni cariño de parte de sus padres y que también se dan cuenta que la aplicación de la ley en este país no se ejecuta y que su actuar casi nunca será castigado.

Una educación en la que no exista el balance adecuado entre el decir y el hacer no sirve de nada porque cada uno de los niños y jóvenes son el reflejo de nuestra sociedad, de las instituciones y de sus familias.

Por cierto, las becas que se están otorgando de manera universal a los alumnos de bachillerato no están fomentando el trabajo y la dedicación puesto que se están entregando a todos, no importa si reprueban las materias, si son faltistas, si son irresponsables o si son buenos estudiantes. Así no estamos fomentando una sociedad educadora, puesto que el alumno sin ningún esfuerzo es merecedor de una beca. Ya hay resultados de investigación que muestran que los programas asistencialistas no son compensatorios ni tampoco promueven mejores aprendizajes en los alumnos. Así las cosas, esta decisión desde mi punto de vista, lejos de apoyar están fomentando personas cada vez menos interesadas en la cultura del esfuerzo y del mérito propio.

Muchos de esos jóvenes lo único que tienen cerca en sus hogares, es la televisión y las redes sociales, y sin una guía, sin reflexión y en etapas tan vulnerables de su desarrollo ¿qué es lo que observan y por tanto aprenden de ellas?  La facilidad con la que en las relaciones cotidianas puede entrar la violencia, el sexo, el cinismo, la corrupción; la publicidad que implica estereotipos de belleza, poder, consumismo; mensajes subliminales en donde la ética y los valores no sirven para nada en el mundo actual. En fin, todo un collage de mensajes que nuestros jóvenes asimilan muy pronto.

Sabemos que los seres humanos aprenden a través de sus experiencias, ligadas a sus interacciones realizadas en sus realidades sociales en donde encuentran ciertos referentes que les permiten ir construyendo sus aprendizajes a lo largo de su vida, pero si no hay referentes positivos, si existe la ausencia de una cultura del esfuerzo y del mérito entonces ¿será necesario impulsar una sociedad educadora?

 


Semblanza

Teresa Galicia Cordero

Investigadora educativa  en temas de migración- educación, formación de profesores y educación abierta. Es Maestra  en Tecnología Educativa por la UPAEP con  estudios de Maestría en Educación  “Formación Docente”  por la UPN. Editoria de materiales educativos  en las áreas de Ciencias Sociales y Humanidades. Tutora de la Maestría en Educación en la UDLAP. Profesora de educación básica, media superior y superior. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Está certificada como Evaluadora de Competencias y de Coordinación de Procesos de Gestión Educativa  por CONOCER-UPAEP. Es Articulista educativa de diferentes medios electrónicos y Consultora Asociada  de Urbanus Consultoría y Construcción S.A de C.V. Realizará estudios de Doctorado Interinstitucional en Educación en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Ha sido coordinadora de diversos suplementos educativos (AULA XXI Síntesis). Fue miembro del Consejo Directivo del Observatorio Ciudadano de la Educación A.C y de Contracorriente A.C.

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