Sábado, 20 de Abril de 2019     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



Planes de pensión públicos: Preparándonos para el retiro

Lunes, Marzo 18, 2019 - 18:30
 
 
   

Una de las principales preocupaciones de empleados como de empleadores.

Dr. Miguel Ángel Santillana Solana.

En la opinión de Lic. José Guadalupe González Murillo, para gozar de una buena pensión es necesario conocer los regímenes legales y actuar desde ahora para tener un ingreso digno que conserve el nivel de vida en el retiro. Así, en nuestro país, en las pensiones que otorga el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) existen dos regímenes legales: el de 1973 (personas que empezaron a cotizar desde antes del 30 de junio de 1997)  y el de 1997 (personas que empezaron a cotizar a partir del  1 de julio de 1997). De esa manera, el empleado sólo necesita conocer el año en que empezó a cotizar, lo cual puede consultar en su número de afiliación, fijándose en el segundo par de dígitos.

Las pensiones por cesantía y vejez conforman una de las principales preocupaciones actuales y futuras tanto de empleados como de empleadores. Y es que para gozar de una buena pensión resulta necesario conocer los regímenes legales y actuar desde ahora para tener un ingreso digno que conserve el nivel de vida en el retiro.

En las pensiones que otorga el IMSS existen dos regímenes legales: el de 1973 (personas que empezaron a cotizar desde antes del 30 de junio de 1997), y el de 1997 (personas que empezaron a cotizar a partir del 1 de julio de 1997). El  empleado necesita conocer el año en que empezó a cotizar, lo cual puede consultar en su número de afiliación (segundo par de dígitos).

Cuando una persona tiene derecho al régimen de 1973, el IMSS hará dos cálculos bajo ambos regímenes. Por su parte, lo que se afiliaron después de 1997 sólo tienen derecho a uno.

En el primer caso, para que una persona tenga derecho a una pensión deberá tener al menos 500 semanas cotizadas, 60 años cumplidos, dejar de ser sujeto al régimen obligatorio y contar con su reconocimiento de derechos.

En el segundo caso, deberá cumplir con 1 mil 250 semanas cotizadas, 60 años en el caso de cesantía, y 65 años para el caso de vejez.

Los trabajadores que dejan el régimen obligatorio conservarán los derechos por un periodo correspondiente a la cuarta parte del tiempo cubierto por sus cotizaciones semanales. Asimismo, para que puedan exigir su pensión por cesantía deberán solicitarla a partir de que cumplan 60 años, con sus derechos vigentes.

En el régimen de 1973 solamente se necesitan dos datos para el cálculo: semanas cotizadas y reconocidas por el IMSS, así como el Salario Base de Cotización (SBC) promedio de las últimas 250 semanas cotizadas.  En la actualidad, es posible consultar el número de semanas en línea. Sin embargo, puede solicitarse una revisión formal por escrito en caso de error.

La pensión de cesantía siempre se calculará sobre una de vejez. Así, desde los 60 años se parte de una base del 75%, la cual se incrementa en 5% cada año hasta el límite de 65 años. Además, a partir de 2001 – y de acuerdo con el artículo 14 transitorio de la reforma a la Ley del Seguro Social (LSS)-, todas las pensiones por cesantía y vejez incrementarán un 11%.

Por otra parte, se otorgan también asignaciones familiares para la esposa o concubina (15%), hijos menores de 16 años (10%) y padres dependientes (10%).

Si el pensionado no tiene ninguna de las anteriores, se le dará un 15% por concepto de ayuda asistencial.

La pensión total se calcula con la suma de la pensión por cesantía o vejez con el incremento del 11%, y las asignaciones familiares. Asimismo, ésta no debe rebasar el salario base promedio de las últimas 250 semanas cotizadas.

En este punto, cabe mencionar que el tope de cotización es de 25 Unidades de Medida y Actualización (UMA). Es indudable que entre más semanas cotizadas será mejor la pensión, por lo cual una cifra ideal sería cotizar durante 40 años.

En el régimen de 1997, el monto del cálculo se puede entregar de dos formas: renta vitalicia y retiros programados. La renta vitalicia es el contrato mediante el cual la aseguradora, a cambio de recibir los recursos acumulados en la cuenta individual, se obliga a apagar periódicamente una pensión durante la vida del pensionado.

Por otra parte, los retiros programados son la modalidad de obtener una pensión a través de una Administradora de Fondos para el Retiro (Afore), fraccionando el monto total de los recursos de la cuenta individual, por lo cual se tomará en cuenta la esperanza de vida de los pensionados, así como los rendimientos previsibles de los saldos.

La aseguradora o la Afore toman el dinero que se encuentra en la cuenta individual, y lo dividen entre la expectativa de vida. Actualmente, se estima que solamente el 50 o 60% de los trabajadores pueden completar el mínimo de semanas cotizadas, y la pensión que obtendrán será, en promedio, de $6,500.

 

Para aspirar a una pensión mensual de $10,000, se deben tener acumulados $2´000,000 aproximadamente, por lo que es conveniente invertir en aportaciones voluntarias.

También es importante revisar los rendimientos de las Afore, porque de ello dependerá la cantidad final de la pensión. Es necesario considerar el efecto de la ayuda por desempleo, debido a que al solicitarla se restan semanas cotizadas, que pueden recuperarse posteriormente. En caso de que el IMSS niegue el derecho de pensión, la persona física puede solicitar ese dinero en una sola exhibición.

La Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio (Covoro) es la posibilidad que tiene el derechohabiente para recibir una pensión por cesantía cuando deje de estar en el régimen obligatorio. Los requisitos son: (i) haber cotizado en ese régimen al menos 52 semanas en los últimos cinco años y (ii) inscribirse con el último SBC o uno superior al de su de baja. Con ello, se suman más semanas en que se cotiza.

La Covoro se empieza a pagar a partir de la fecha en que el derechohabiente se dio de baja con su último patrón, y deberá pagar las cuotas correspondientes hasta el día de inscripción. Esta modalidad termina por declaración expresa firmada del asegurado; por dejar de pagar las cuotas en dos meses, o por ser dado de alta nuevamente en el régimen obligatorio.

Esta continuación voluntaria no cubre otros servicios del Seguro Social, por lo que si desea recibir los servicios de salud, es necesario adherirse adicionalmente al Seguro de Salud para la Familia en el Régimen Voluntario.

Si se llega a ejercer el derecho de la pensión, a partir  de ese momento tendrá todos los beneficios que otorga el IMSS.

En una pensión, si alguien recibe menos de 15 UMA estará exenta de pagar el impuesto sobre la renta (ISR); sin embargo, por el excedente se pagará el gravamen correspondiente.

Finalmente, si se efectúa un seguimiento permanente de las semanas cotizadas para acumular el mayor número posible con un sueldo competitivo, es posible acceder a una pensión muy valorable Sin duda, explorar las posibilidades tanto actuales como futuras conduce a tomar las decisiones correctas para un retiro digno.

FUENTE:

Revista “Puntos Finos”. En: “Planes de pensión públicos: Preparándonos para el  retiro”.  Lic. José Guadalupe González Murillo. Número 280. Editorial Thomson Reuters. Noviembre-2018. Págs. 101 a 103.


Semblanza

Miguel Ángel Santillana Solana

Doctor en Derecho, Licenciado en Derecho, Licenciado en Filosofía, Contador Público Certificado, maestro de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP) y del Tecnológico de Monterrey, campus Puebla. Twitter: @M_ASantillana Correo Electrónico: sasm_sc@hotmail.com

Ver más +

La Corte de los Milagros

Viacrucis político

Encuesta