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Opinión



Una nueva constitución para Puebla

Lunes, Marzo 11, 2019 - 19:53
 
 
   

Escribir en paz, con tinta y no con sangre.

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Por la armonía los estados pequeños se hacen grandes, mientras que la discordia destruye los más poderosos imperios

- Salustio -

 

Consumada la Independencia de México y, posterior a la Constitución de 1824, el nuevo arreglo legal e institucional de entonces se plasmó en la Constitución Política del estado libre y soberano de Puebla de 1825[1]. Más adelante, luego de la promulgación de la Constitución General de 1857 y la ulterior Guerra de Reforma (1857 - 1861), el contrato social resultante se vertió en la Constitución Política local de 1861[2].

Con la Revolución Mexicana y la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, el dos de octubre del mismo año se promulgó la Constitución de nuestro estado que hoy nos rige y que ha recogido los altibajos del contrato social que, está visto, ya no da para más.

Su artículo 143 vigente, dispone que Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor aún cuando por cualquier motivo se interrumpa su observancia. En caso de que por trastorno público se establezca un Gobierno contrario a los principios en ella sancionados, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados tanto los que hayan figurado en el Gobierno emanado de la rebelión, como los que hayan cooperado en ella.

En mi muy personal opinión, el camino de las revueltas sociales, con su siempre lamentable saldo de vidas humanas, así como la noción de conflicto bélico fratricida o de sublevación, deben dejar de ser la única narrativa para transitar hacia un nuevo acuerdo social, como el que hemos delineado en este espacio.

Si bien es cierto que, la coyuntura, nacional y local, del cambio de régimen -no solamente de gobierno- que tendrá que operar por mandato ciudadano desde las urnas, es propicia para alcanzar un nuevo pacto fundacional, también lo es el hecho que su versión escrita (que podría -o no- ser una nueva constitución[3]) no debe nacer manchada de sangre e impuesta por el bando vencedor: recuperar la cohesión social exige inclusión y altura de miras.

Nuestro nuevo contrato -obsequiado en y por el consenso del sector público, privado y social-, orientado hacia una nueva experiencia del respeto por la legalidad y las instituciones; la observancia y defensa de los Derechos Humanos y las libertades económicas y ciudadanas, así como por una gobernabilidad democrática, transparente y honesta, será un indicador de lo que queremos y podemos, como poblanos, en este momento histórico, escribir en paz, con tinta y no con sangre.

[1].- En su preámbulo se expresa que En el nombre de Dios todopoderoso, autor sapientísimo y supremo legislador de la sociedad sanciona la Constitución el Congreso constituyente del Estado libre y soberano de Puebla, en uso de sus altas atribuciones y anhelando desempeñar cabalmente la confianza de sus continentes, con el objeto de asegurarles su perpetua, paz y felicidad (…).

[2].- Arranca, con la nueva dinámica, expresando que el texto constitucional se decreta por El Pueblo Libre y Soberano del Estado de Puebla representado por su Congreso, para asegurar el inestimable don de la Libertad y los beneficios que de ella emanan, establecer la justicia y procurar su prosperidad (…).

[3].- En España, por ejemplo, los Pactos de la Moncloa de 1977 fueron la expresión pacífica del nuevo contrato social -emanado del fin de la dictadura de Franco- y la nueva Constitución (que ciertamente recogió su espíritu y letra) llegó en 1978.


Semblanza

Fernando Manzanilla Prieto

Es maestro en Políticas Públicas por la Universidad de Harvard y licenciado en Economía egresado del ITAM. Actualmente ocupa el cargo de Secretario General de Gobierno del Estado de Puebla. Durante más de 20 años ha trabajado tanto en el sector público como en el privado y el social. Esta experiencia le ha formado una visión clara para impulsar políticas públicas que permitan a las personas alcanzar mayor bienestar, felicidad y un mejor nivel de vida.

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