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Opinión



Que te eduque tu abuela

Lunes, Febrero 11, 2019 - 08:33
 
 
   

Se trata de una decisión que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad

“En diversos ámbitos y contextos, nacionales e internacionales, cada vez hay más consenso sobre la importancia de atender integralmente a los niños desde su nacimiento. Tanto gobiernos como organizaciones multilaterales y civiles (UNICEF, UNESCO, OEI, IAD y OMEP, entre otros) han planteado la necesidad de garantizar los derechos de la infancia, desde el nacimiento”.

Elisa Bonilla Rius. Eliminación de la educación inicial. ¿Pifia, propuesta o desconocimiento?

https://educacion.nexos.com.mx/?p=1633&fbclid=IwAR0Hyhkc8-F8h02BVAPcpHBM0twNRfKB3-QrlNHF_GpRRQgYwiO2FNf5EGk#

El anuncio del gobierno federal sobre la disminución del cincuenta por ciento al presupuesto para la operación de las estancias infantiles que condena a estos centros prácticamente a su desaparición ha causado mucha molestia en diversos sectores de la sociedad mexicana.

Se trata de una decisión que afecta a los sectores más vulnerables de la sociedad puesto que las estancias infantiles fueron creadas para atender a los hijos de mujeres que tienen la necesidad de trabajar para mantener a su familia y que no están cubiertas por la seguridad social.

En nuestro país como en muchos otros, a la condición desfavorable de ser pobre se añade la de ser mujer y además la de ser indígena o pertenecer a una comunidad rural alejada, de manera que los pobres entre los pobres son las mujeres que pertenecen a este tipo de comunidades. Precisamente a este perfil es al que responden un alto porcentaje de las beneficiarias de las estancias infantiles que fueron creadas en el sexenio del presidente Calderón y sostenidas en el del presidente Peña  y que han obtenido reconocimientos internacionales por su pertinencia social.

Con el cambio de gobierno y la reestructuración de la antigua Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) hoy llamada Secretaría de Bienestar, se produce ahora el cambio de criterios y prioridades presupuestales que terminó por afectar de manera muy importante a este programa de atención a los menores de 0 a 4 años.

Ante la ola de críticas surgidas por esta decisión que no parece congruente con un gobierno que se autodefine como de izquierda y dice estar preocupado en primer lugar por los pobres, el presidente y algunos miembros de su gabinete han querido defender este recorte presupuestal afirmando que se trata de una medida tomada porque se detectaron casos de corrupción en el manejo de los recursos de las guarderías, que se mantendrá el presupuesto pero que ahora se entregará a las madres de familia directamente para que ellas elijan cómo quieren que se cuide a sus hijos y, como afirmó el Secretario de Hacienda Carlos Urzúa, que este dinero podría usarse para “pagar a los abuelos para que cuiden a los niños”.

El argumento de la corrupción es endeble puesto que por una parte, las irregularidades reportadas representan un porcentaje ínfimo del total asignado a las estancias y la solución más lógica debería ser la investigación y sanción ejemplar de los casos que se compruebe que hicieron mal uso del presupuesto. El argumento de que se dará el dinero a las madres para que elijan quién quieren que cuide a sus hijos es también ingenuo puesto que en muchas de las comunidades pobres del país, donde operan las estancias, no existe ninguna otra opción para dejar a los niños y que las madres puedan trabajar. El de los abuelos –que generó un meme en el que se inspira el título de este artículo- es también absurdo, puesto que por una parte, la mayoría de las madres que dejan a sus hijos en las estancias para poder ir a trabajar no tienen la posibilidad de unos abuelos que los cuiden y por otra parte, porque los abuelos no tendrían por qué dedicar su tiempo a cuidar a los nietos ni están capacitados para hacerlo.

El argumento de los abuelos y el menosprecio de las estancias infantiles revela en el fondo una concepción de estas instituciones como simples lugares donde se deposita a los niños para ser cuidados. Como afirma la autora del artículo del que se toma el epígrafe de hoy, si bien la atención a los niños en edades previas a su ingreso al sistema escolar surgió a mediados del siglo XX con una visión asistencial de este tipo, el concepto ha ido evolucionando aceleradamente adquiriendo una relevancia muy importante como una oportunidad formativa que brinda a los niños la oportunidad de desarrollar capacidades que van a hacer mucha diferencia en su calidad de vida en el futuro.

De esta evolución nació el término de “Educación inicial” que se incorporó a la Ley General de Educación en 1993 y tiene como objetivos ““favorecer el desarrollo físico, cognoscitivo, afectivo y social de los niños menores de 4 años”, incluyendo “la orientación a padres de familia o tutores para la educación de sus hijos”.

En el documento normativo elaborado por el gobierno federal, titulado Un buen comienzo –que puede consultarse en esta liga: https://www.aprendizajesclave.sep.gob.mx/descargables/biblioteca/inicial/1Educacion-Inicial_Digital.pdf - se define la educación inicial como “…una de las intervenciones más decisivas en el desarrollo de las habilidades cognitivas de los niños, y consecuentemente en su desarrollo a lo largo de la vida”. En el documento se plantea el gran reto de lograr el reconocimiento social de los bebés como aprendices competentes y como sujetos de derechos desde su nacimiento.

El avance de la investigación en Neurociencias, Psicología y Pedagogía ha demostrado la enorme relevancia de la educación inicial para preparar a los niños en su trayecto hacia la vida escolar y ciudadana y ha mostrado la importancia del desarrollo de ciertas habilidades que a edades tempranas logran mucho mejores resultados presentes y futuros que cuando se inicia la formación en edades más avanzadas.

El gobierno federal del presidente López Obrador no parece comprender la relevancia de esta formación. No parece casualidad que por una parte se plantee esta drástica reducción al presupuesto de las estancias infantiles que prácticamente las condena a muerte y que al mismo tiempo en la propuesta de reforma al artículo 3º. de nuestra Constitución se elimine la educación inicial, echando abajo el desarrollo que ha costado tanto trabajo de muchas personas e instituciones durante décadas.

Es importante para evitar este retroceso sumarnos al exhorto que hace la Dra. Bonilla en su artículo a los legisladores para que no eliminen la educación inicial del artículo 3º. y seguir insistiendo en la reconsideración del ejecutivo respecto a la decisión errónea de quitar el presupuesto a las estancias infantiles que cuentan con personal capacitado para la formación de los niños y niñas menores de cuatro años.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

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