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Opinión



Puebla cultural: 2020-2030

Lunes, Febrero 11, 2019 - 14:49
 
 
   

De tal suerte y ante la inminencia que en poco más de una década Puebla cumplirá 5 siglos de existir

Es de esperarse que, si este 2019 se inicia de manera formal y legal la refundación de la Secretaría de Cultura poblana, sea hasta el 2020 cuando comience realmente a funcionar como entidad autónoma organizativa, presupuestal y administrativamente. Entonces habrá un gobierno definitivo para lo que resta del sexenio y, de acuerdo al vencedor/a de la contienda electoral extraordinaria, un proyecto de estado.

De tal suerte y ante la inminencia que en poco más de una década Puebla cumplirá 5 siglos de existir, es deseable que este Proyecto Cultural se plantee a 10 años, o sea: 2020-2030. De esa forma llegaríamos a dicha celebración culturalmente fortalecidos.

Bien, ¿pero qué implicaría y demandaría la estructuración y desarrollo de un plan cultural para una década? A mi entender: participación activa, congruencia cultural, idónea prospectiva, sapiente paciencia, programación realista, suficiencia presupuestal y coordinación efectiva entre los órdenes de gobierno, los hombres y mujeres de la cultura y la población. Y esto que se dice fácil, en verdad obliga a un enorme ejercicio reflexivo, a una programática clara y funcional de las etapas por cumplir y a un público compromiso eficiente y efectivo sobre los recursos que deberán destinarse para su desarrollo.

Vamos a un escenario cultural  hipotético pero factible, para entender la magnitud de un proyecto cultural de largo aliento.

En estos casi 500 años de existencia, Puebla nunca ha sido una entidad marginal en la historia, economía, luchas libertarias, ideología, educación, política y cultura en nuestra nación; ni cuando fuimos un virreinato, o una rebeldía democrática actuante, o una modernidad comprometida. Es tan cierto lo expresado que sobran los testimonios de todo tipo y calibre. Por ello y, afortunadamente, no somos una sociedad cultural plana y monocromática, sino diversa, viva y actuante. No hay duda que tenemos más que merecido mostrar al mundo nuestros primeros 5 siglos de historia exitosa y determinante, de forma accesible y digna en un espacio común para todos los poblanos, que nos enorgullezca y reconforte.

De tal suerte, si intentáramos concentrar en un solo sitio de exhibición todo esto, necesitaríamos de un gran espacio físico y virtual para mostrarlo. Para ello, solo habría dos posibilidades de concretarlo: uno, que tuviéramos que edificar un sitio así, o, dos: que ya contásemos actualmente con uno accesible a la población, digno y adecuado para tal fin. Pensar en edificar un inmueble de tal envergadura sería poco factible, ya que, por un lado, la realidad estatal en materia presupuestal no está para esos proyectos; y, por el otro, la austeridad republicana de la 4ª Transformación no contempla dichos exabruptos y sería imposible imaginar un giro en los próximos años. Siendo así, si quisiéramos contar con un sitio conmemorativo de los 500 años, solo nos quedaría echar mano de alguno de los ya existentes, mediante su rediseño y adaptación perfectamente planificada y a concretar, paso a paso, en 10 años. Y dentro de los candidatos posibles destaca uno sobre los demás: el Museo Internacional Barroco y el Ecoparque Metropolitano, mismos que abarcan en conjunto casi 23 hectáreas: 18 mil metros cuadrados del museo y 210 mil del parque y resultarían más que ideales para albergar el sitio conmemorativo de los 500 años de Puebla.

Así (y siguiendo el hipotético escenario cultural), planear e implementar un espacio para la celebración del proyecto “Puebla: 500 años”, que abarcara lo primordial y sustantivo del desarrollo histórico cultural de nuestro estado, demandaría, tanto de la inmediata aceptación de este como una de las acciones centrales del Proyecto Cultural poblano 2020-2030; así como de la definición de la hoja de ruta para lograrlo, misma que obligaría a modificar la vocación del MIB, además de compromisos de recopilación histórica y documental (física y virtual); objetos representativos de cada etapa y región poblana; planeación y desarrollo de la escenografía natural y museográfica de los actores y espacios más representativos de la poblanidad, etcétera, etcétera, etcétera.

Siendo la superficie del Ecoparque en cuestión de 21 hectáreas, se podrían asignar alrededor de 700 metros cuadrados para cada uno de los 217 municipios, dejando lo demás, casi 60 mil metros cuadrados, para senderos y servicios. En el espacio asignado, cada municipio decidiría en montar, de forma permanente o cambiante, aquello que considerara que los representa mejor y que resulta indispensable que conozcamos todos los que no somos de ese lugar. Los 18 mil metros del museo se utilizarían para mostrar el conjunto histórico cultural que nos distingue y singulariza en estos primeros 500 años de existencia.

Y ¿los compromisos presupuestales?, bueno, pues pueden provenir, por ejemplo, de la renegociación sobre la forma en la cual hoy se tienen prometidos los pagos del MIB o mediante la inversión municipal, estatal y federal de forma compartida. Habría que definirlo puntualmente y asegurar su vigencia través de los 10 años que ya tan solo faltan para la celebración.

Sin embargo y como dije, lo primero sería la aceptación por parte de los poblanos, autoridades y ciudadanos, de querer celebrar los primeros 500 años de existencia mediante la creación de un espacio histórico testimonial al cual pueda acudir cualquiera poblano, mexicano o extranjero, interesado en conocer lo que hemos sido y somos en este estado. Y, ya de acuerdo todos (o la mayoría) en desarrollarlo, iniciar la conformación de los grupos de trabajo para lograrlo.

De todo lo anterior destaca que, si quisiéramos tener éxito en la creación de un sitio así, debemos implementar un plan cultural de largo aliento, certero en lo prospectivo, definido en sus alcances y dirigido por personal experimentado y confiable. Suena bien ¿no?, pero de ninguna manera es simple y fácil.

Ahora bien, este ejercicio sobre un hipotético sitio celebratorio de nuestros primeros 500 años de existencia, creo que debiera hacerse para cada uno de los posibles componentes y acciones de un proyecto cultural para el periodo 2020-2030 que propongo, para estar ciertos en los caminos y metas que debemos remontar para el fortalecimiento de la cultura poblana futura.

Vamos a los ejemplos de acciones culturales concretas que podrían estar en este 2020-2030, para no divagar demasiado. Primero algunos proyectos internacionales, después algunos domésticos y, finalmente, los proyectos permanentes de promoción, difusión y apropiación de las artes, artesanías y cultura.

1. Este 2019, se cumplen 190 años del nacimiento de Ignacio Zaragoza Seguin. Siendo así, el próximo 2029 se cumpliría el Bicentenario de su natalicio y como vio la luz en el poblado de Corpus Christi, hoy la ciudad texana de Goliad, un proyecto podría buscar el hermanamiento cultural y educativo entre nuestros estados, Texas y Puebla, y el asentamiento en cada una de las ciudades en cuestión: Puebla de Zaragoza y Goliad, digamos, de un casa de cultura y una dependencia plural universitaria de extensión académica dedicada al intercambio cultural y rescate histórico conjunto de nuestras ancestrales relaciones y vasos comunicantes.

2. El próximo 2027, se cumplen 40 años de la inclusión del Centro Histórico de Puebla en el listado de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad. Coincidentemente, ese  mismo año –y por lo tanto va a la par de nosotros-, se enlistó al Mausoleo del primer emperador Qin Shi Huang. Este sitio, asiento del llamado “ejército de terracota”, se encuentra ubicado a 35 kilómetros de la ciudad china de Xi'an. Y ¿qué tiene de especial esta ciudad? Que es muy similar a Puebla en su historia, desarrollo, traza, vocación universitaria, geografía y problemas urbanos; además que es el punto de partida del proyecto económico y cultural más importante de la China contemporánea: la renovación de la Ruta de la Seda. Un proyecto similar al mencionado respecto de Goliad, nos permitiría contar con un importante espacio para la difusión de la cultura poblana y los consecuentes nichos de negocios socioculturales con esa nación ancestral y, hoy, destinada a liderar el Oriente. El acercamiento entre China y Puebla ya comenzó el año pasado, de manera incipiente y poco definida en sus alcances reales, por lo que creo debe fortalecerse en cuestiones concretas, como es el caso de los campos culturales poblanos afines a los chinos.

En cuanto a los proyectos domésticos, tres me parecen viables y relevantes.

1. El primero a concretar en una de las partes de mayor prosapia cultural y casi olvidada el día de hoy: Analco, a partir de la planeación y desarrollo de un gran espacio en el cual, mediante la recuperación de su historia, conmemore y celebre la existencia de los “Barrios Poblanos”. Podría lograrse a través del reacondicionamiento del jardín frente al atrio del templo del Ángel Custodio. Lo imagino como un gran jardín en el cual se representen las características primordiales étnicas, laborales y de vida cotidiana de los distintos barrios ancestrales poblanos. Está demás señalar la benéfica llegada a esa zona de recursos provenientes del turismo si se concretara el parque, aunada al rescate del orgullo y cultura de los barrios históricos. Y ¿qué se haría el comercio ambulante de esa zona? Dignificarlo y reordenar su actividad alrededor del parque, en días, horas y zonas destinadas específicamente para ello.

2. En cuanto al segundo, sería la cabal concreción de un proyecto que propuse al gobierno capitalino anterior y del cual solo se desarrolló el  parque "Puntos de Encuentros Culturales", una parte mínima del proyecto en cuestión, cuyo producto central es la creación de un Festival urbano musical, gastronómico y cultural que celebre cada año el cosmopolitismo poblano presente en todos y cada uno de los grupos poblacionales que conforman nuestra actual identidad. De estos grupos destacan, desde siempre, además de los nativos prehispánicos: los españoles, libaneses, franceses y chipileños; y en fechas recientes, cantoneses, coreanos y algunos orientales más; Edgar Ramírez me destacaba alguna vez su ascendente japonés y de cuya migración se conoce poco.

3. El tercero de los proyectos locales sería casi de acción y atención inmediata. Este 2019 se cumplen 475 años de la creación del Hospital San Pedro, hoy museo, mismo que durante más de 300 años fue el hospital regional de mayor envergadura e importancia. Ante una circunstancia tan afortunada y la presencia en Puebla de tres facultades de medicina y alrededor de 35 carreras del Área de la Salud, esta conmemoración sería un escenario ideal para un gran encuentro estatal y acaso regional o nacional, sobre esta área profesional, teniendo al propio ex Hospital San Pedro como escenario para sus actividades. A la par, se podría hacer una edición facsimilar de bajo costo, accesible para todo público, del libro De Humani Corporis Fábrica de Andrés Vesalio, perteneciente a la Biblioteca Palafoxiana, mismo que refrenda la vocación cultural libresca de Puebla a través de su existencia.

En cuanto a los proyectos permanentes de promoción, difusión y apropiación de las artes, artesanías y cultura, los concibo ya no (o no tan solo) como una repetición por parte del gobierno de los cursos y programas de enseñanza vigentes e implementados por las escuelas y academias existentes, sino como el desarrollo de un programa que fomente la apropiación de los ciudadanos de las manifestaciones culturales poblanas clásicas y vanguardistas. Y, para ello, lo ideal, creo, sería el acondicionamiento y manutención de espacios públicos para la libre manifestación cultural de las organizaciones, colectivos, grupos y conjuntos artísticos y artistas independientes. Dichos espacios deberán contar con lo indispensable para el desempeño de las acciones culturales: un foro mínimo, asientos, sonido y alumbrado. Un rápido vistazo al padrón de plazas y jardines de los ayuntamientos, daría cuenta del enorme potencial de dichos sitios. Para el buen desempeño y continuidad de estos foros es primordial evitar que se transformen en espacios para el ambulantaje desordenado y la delincuencia.

Como señalé al inicio, el proyecto propuesto abarcaría una década, ya que algunos de sus componentes, como los hermanamientos con otros países demandan tiempo y gestión prolongada; sin embargo la acción debe ser permanente desde el 2020, ya que algunos de las actividades propuestas, como el acondicionamiento de los espacios urbanos para el arte, podrían comenzar prácticamente desde mañana. Sería cuestión, únicamente, de voluntad y planeación puntual, buen juicio y verdadero compromiso por lo cultural poblano.


Semblanza

Patricio Eufracio Solano

Es Licenciado en Lenguas y literaturas hispánicas por la UNAM. Maestro en Letras (Literatura Iberoamericana) por la UNAM. Y Doctor en Historia por la BUAP.

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