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Opinión



Antikithera

Lunes, Febrero 11, 2019 - 14:47
 
 
   

Entre mas alto volamos, mas pequeños parecemos a los que no pueden volar. Friederich Nietzsche

Unos pescadores de esponjas griegos, en el año 1900, encontraron los vestigios de un naufragio de un barco griego antiguo, cerca de la isla de Antikithera, situada entre el Peloponeso y Creta, rellena de magnificas estatuas, monedas, ánforas y diferentes objetos. Dos años más tarde, el arqueólogo Valerois Stais, reportó que unos de los hallazgos, no era un simple bloque de piedra, sino, que se podía ver unos engranajes de bronce y parecía ser más bien un objeto muy sofisticado y muy muy extraño a todo lo conocido anteriormente perteneciente a ese periodo histórico. En los siguientes decenios, y gracias a las nuevas tecnologías de imágenes, se pudo descifrar el mecanismo, y el descubrimiento fue tan asombroso que generó un verdadero terremoto entre los expertos. Gracias a unas monedas encontradas por Jacques Cousteau en el relicto en los años sesentas, se supo que habían sido acuñadas en Pérgamo, en el año 82 a.C., en total coherencia con los resultados del análisis paleográfico de las inscripciones encontradas en el mecanismo, los arqueólogos pudieron fechar el naufragio unos dos años después, es decir, alrededor del año 80 a.C. El mecanismo presenta unas treinta ruedas dentadas, que se creían serían inventadas más de mil años después y, lo más sorprendente, un “diferencial”, es decir, un mecanismo que permite de producir una rotación de velocidad igual a la diferencia (o a la suma) de dos velocidades dadas, que permite, junto con las ruedas dentadas, calcular eclipsis lunares y solares, posición y fases de la Luna, del Sol y de los planetas conocidos en la antigüedad (es decir los visibles a ojo desnudo) que son Mercurio, Venus, Marte y Júpiter, y las fechas de los futuros juegos Olímpicos. Hoy sabemos que la antigua tecnología fue muy devaluada con base en los textos de Vitrubio y de Herón, y debemos modificar nuestras ideas de la civilización clásica, y cambiar definitivamente de pensar que los antiguos griegos despreciaban la tecnología, tanto así, que ya se conoce este mecanismo, como “la primera computadora analógica”. El Profesor Derek Price, utilizando varias radiografías, pudo contar los dientes de cada uno de los engranajes, uno de ellos con 127 y otro con 235, estos números se relacionan con los ciclos de la luna y con el calendario solar. Todo esto va muy de la mano con los trabajos del periodo helenístico realizados principalmente en Alejandría, con los grandes astrónomos Aristarco de Samos (310 a.C.-230 a.C.), que propuso y sostuvo con elementos científicos, un modelo heliocéntrico del sistema solar, Hiparco de Nicea (190 a.C.-120 a.C.) y el más grande de todos, Arquímedes de Siracusa (287 a.C. – 212 a.C.). De hecho, varios científicos piensan que el mecanismo pudo haber sido diseñado y construido precisamente por el gran genio siracusano. El increíble artefacto se encuentra resguardado en el museo Nacional Arqueológico de Atenas. Se llevó un tomógrafo, especialmente diseñado para el trabajo hasta Atenas desde Londres, para estudiar con alta resolución y en tres dimensiones el instrumento. La siguiente figura es útil para percibir la increíble complejidad del mecanismo que tiene más de 2,000 años de antiguedad.

Detalles del funcionamiento del mecanismo de Anticitera.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mecanismo_de_Anticitera

Este esquema es la reconstrucción hecha en el 2012 del engranaje reconstruido, donde las piezas faltantes, se muestran sombreadas. ¡Es increíble! ¡Es casi como si hubiéramos encontrado un avión en un naufragio de hace dos milenios!

En Youtube hay varios videos del artefacto, entre ellos les aconsejo ver el de https://www.youtube.com/watch?v=sYI2MeFCjsg

El documental explica muy bien todo el proceso de análisis del instrumento que, aunque reconoce que deberemos reescribir todos los libros que hacen referencia a la tecnología clásica, aún no le atribuye toda la trascendental importancia que tuvo Alejandría, el Museion y la Gran Biblioteca, en el desarrollo de la ciencia y la tecnología antigua, dado que ni siguiera los menciona. Lamentablemente los más de un millón de manuscritos que tenía la Gran Biblioteca de Alejandría, se perdieron en más de un 99%, primero en el incendio del año 48 a.C. y luego con el patriarca cristiano Cirilo de Alejandría, que ordenó saquear la biblioteca considerada pagana e instigador la muerte de la filósofa Hipatia de Alejandría, en el 416 d.C., que era una famosa matemática y curadora de la Gran Biblioteca, hecho que recalca la importancia que tuvieron las mujeres en la cultura alejandrina. En el VI siglo, Alejandría fue conquistada por los musulmanes, y el general islámico vencedor, al preguntar al sultán Omar que hacer con los libros, recibió la siguiente respuesta:

Con relación a los libros que mencionas, aquí está mi respuesta: si los libros contienen la misma doctrina del Corán, no sirven para nada porque repiten; si los libros no están de acuerdo con la doctrina del Corán, no tiene caso conservarlos”.

El general Amr lamentó este criterio, pero fue obediente y no vaciló en cumplir la orden recibida, con lo que la biblioteca de Alejandría fue incendiada y totalmente destruida. Añade el historiador Ibn al-Qifti, que los papiros sirvieron como combustible, para los baños públicos de la ciudad, por espacio de seis meses.


Semblanza

Mario De Marchis

Ingeniero Químico de la UAEM, con maestría en computación del ITESM, Campus Morelos. Posteriormente cursó un Doctorado en Administración en el Programa del ITESM, Campus Ciudad de México y la Universidad de Texas en Austin. Es profesor del ITESM, desde 1985. Ha recibido en varias ocasiones la distinción de profesor mejor evaluado en el Campus Morelos, Ciudad de México, Monterrey y Santa Fe y en la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín, Colombia. Es fundador del Campus Santa Fe, donde fungió como director de la División de Negocios y Posgrado. Ha sido consultor en diferentes Instituciones, tanto públicas como privadas, tales como  IMTA, GFT, la ONU-Méx, Línea Bancomer, Confitalia, Canacintra, Coparmex, Inophos e Infonavit, entre otras. Es autor del libro “Yo, el Director” de Editorial Océano y fue reconocido por la revista “America Economía” como el segundo mejor libro de gerencia en español del 2010 y primero en Latinoámerica. Actualmente es profesor de tiempo completo del Departamento de Administración de Empresas en la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).

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